El plan es saber que aunque lo tengas… Gentrificación y Retractilado en Barcelona

“Primero, supongo, hablaré un poco del libro La vida y no sus lamentos (el exilio a dos voces) para introducir al público al documental del mismo nombre -hecho con la realizadora Abril Schmucler– que se verá acto seguido. Luego abordaré el tema del anarquismo en mi novela Antes muerto (Emma Goldman, Rudolf Rocker, Pedro Kropotkin, Buenaventura Durruti, Luce Fabbri, Ricardo Mestre, etc.) Y, de paso, también sobre las referencias libertarias (Fermín Salvochea) en mi otra novela Usted soy yo. Luego habrá una sesión de lecturas, de preguntas y de comentarios y, al final, capaz que hasta acabo tocando el saxofón en el convivio. Hoy a las 19 horas en el Carrer de L´Alzina.”

Esto es lo que yo tenía planeado y hasta había escrito y anunciado para el “dijous” nocturno de presentación múltiple en el “Ateneu Llibertari” del barcelonés barrio de Gràcia.

La vida y no sus lamentos, de Alain Derbez

De lo acaecido iba a escribir en esta crónica pero antes quiero volver a tocar un tema que ya cité en texto anterior cuando escribí sobre ese fenómeno que ya destruye en la Rue de Les Petites Ecuries de París el Hotel des Alpes adonde llegaban en el siglo XIX todos los barcelonetas que acabarían migrando a México, que ya “parquetematiza” y uniforma urbes una vez armónicas diseñadas para vivir, para dejar vivir, para convivir y para ser vividas por una población no flotante, no a la deriva de la especulación, como esa Barcelona donde estuve que ya no es la Barcelona donde estoy.

Gentrificación y Retractilado

Si quisiera desgraciar bautizando a dos de mis hijos -dije frente a una caña de cerveza concluido el cálido acto- les pondría como nombre a una “Gentrificación” y al otro “Retractilado”. En Antes muerto escribo sobre éste y pongo frases como “el libro canta aunque el retractilado cruja” para indicar cómo detesto ese contaminante plástico con el que forran, encierran, atrapan, asfixian todo volumen expuesto en librerías. ¡Y de la gentrificación qué decir, qué agregar! Ahora pienso en un tercer engendro, un nombre más para desgraciar definitivamente a cualquiera: “Inmobilaria”. Llamar a alguien “Inmobiliaria” es una invitación directa al parricidio. Pero no nos quedemos en los nombres y hablemos de la realidad, las realidades. Un estudio, una conferencia, un coloquio sobre cómo las inmobiliarias destruyen día con día ciudades como París, Barcelona, México, Nueva York, etc., no dice nada al lado de la imagen de una anciana golpeada que quiere defender su derecho a la vivienda digna ante un hijo de puta que tolete en mano demuestra a mandobles y simples madrazos secos que él es la autoridad porque el Gran Capital así lo quiso.

Vuelvo a la crónica del jueves: tras haber comido en el bar Tierras Altas en el antiguo barrio del Raval donde una vez, enfrente, estuvo la pizzería La Rivolta para recibir solidariamente durante las Jornadas Libertarias de 1977 a cuanto ácrata comensal lo requiriera, nos enfilamos hacia Gràcia. Hay tiempo para combinar puntualidad y el ejercicio de andar e intentar reconocer, identificar subiendo por las ramblas. Y aquí hablo de las ramblas originales por supuesto y no de esa Rambla del Raval construida ahí para tener la excusa de echar a los inquilinos primeros, subir los precios y alquilar y vender a exorbitantes precios como sucedió en el Barrio Gótico también y en el Born. Como sucede en Sant Antoni, como sucede en todas las partes de la ciudad condal que el consumismo hípster vaya y bendiga.

Rambla de Raval

Arribo, digo, a tiempo y me da mucho gusto ver que hay público, bastante, jóvenes y no tan jóvenes, mujeres y hombres. Entre otros muchos temas charlaremos, supongo, sobre algunos ejemplos de cómo se ha respondido ante los excesos del Estado, del Poder en distintos momentos de la historia “¿Cómo es que han tenido tiempo grandes revolucionarios de escribir páginas y páginas sobre sus distintos quehaceres, ocupados como están en hacer la revolución?” , preguntaré para intentar elaborar una respuesta.

Mañana en la prensa oficial

De pronto -el Poder con sus depredadores arrebatos y rapaces excesos no descansa- mucho del público potencial se va, ofreciendo explicaciones y yo argumentando de inmediato que no hay por qué darlas.

Mañana en algún rincón de la prensa oficial quizás se lea un titular que rece así: “Un detenido en los disturbios por el desalojo de…”

Mañana en algún rincón de la prensa oficial quizás la corta nota hable de destrozos y otros detenidos anunciados como “luego liberados” y cristales rotos y contenedores de incendiados…

Mañana en alguna esquina de la prensa oficial se destacará el siempre heroico papel de los mossos de esquadra dispersando manifestantes, desmontando barricadas y de bomberos apagando botes en Travessera de Gracia y…

La mujer golpeada, como lo pudo ser cuando Franco vivo y cuando Franco no muerto, sigue ahí y ha vuelto a la manifestación. Muchos, muchísimos con ella.

En el Ateneo, los que quedamos luego, hemos terminado de mirar la película y comienza ya la charla con temas como migración y lucha, libertad y Estado, historia y literatura, solidaridad y acción.

Un archipiélago -digo- es un conjunto de islas unidas por el mismo elemento, no separadas, nunca separadas.

La velada prosigue:

En Barcelona, en el mundo no es sólo la añeja historia, no es sólo la ficción. Ésta es la realidad para leerla, para saberla, para transformarla.

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Alain Derbez – @Alain_Derbez

Librería La rosa de Foc, Barcelona

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