¿Vive Latino o La Semana De Las Juventudes? No mamen

Con bombo y platillo se ha anunciado el cartel oficial del Vive Latino 2019, o #VL19. Un año importante también para este festival que ha marcado época y vida de ya muchas generaciones, pues resulta que esta emisión celebra el vigésimo aniversario de la cita.

Y no lo vamos a cuestionar, el Vive Latino es el festival iberoamericano más importante de México. En su escenario han tocado algunos de los exponentes más importnates de la historia. Y no sólo eso, desde hace unos años se ha decidido agregar actos en inglés y francés, por ejemplo, para ampliar la oferta.

Este 2019, la selección se ha presentado de la siguiente manera:

¿Y cuál es el pedo?

Nada mal el cartel, ¿no? Pero ya saben que somos unos agrios y miserables y siempre nos cagamos en la felicidad ajena y la señalamos injustamente.

Primero que nada se tiene que decir, vivir en la CDMX, o en México, involucra una relación de amor y odio con el Vive Latino. ¿Por qué? Porque, salvo muy contadas ocasiones, nunca suenan las bandas que de verdad están haciendo que uno se sienta orgulloso de ser latino. No desde la nostalgia o los grandes momentos que nunca regresarán, sino desde el día a día, desde las rolas que siguen pavimentando la enorme autopista de nuestra voz, de nuestro color, de nuesta mirada. No es que debiéramos mandar al deshuesadero a Café Tacvba, tal vez sí a Jumbo, sino que el peso que se le da a los músicos que están en la plenitud de su creación es insuficiente. Y si un festival se autonombra el gran aparador de nuestras vidas, dolores y corazones, pues no puede evitar esta discusión.

Pensando con los bolsillos

¿Hay balance en el Vive Latino? No lo hay. ¿Hay mucho dinero e influencias involucradas? Cierto. ¿Debiera ser más abierto un festival como éste? No. ¿Por qué? Porque es privado y su dueño manda. Y eso está bien. Lo que sería necesario es cortar el cordón umbilical, y esa es responsabilidad de los públicos, no de Don Dinero.

Cuando decimos esto a qué nos referimos. Comencemos a entender al Vive Latino como lo que es: un mega show al que se ha etiquetado, tal vez injustamente, como una celebración que nos pertenece a todos. La confusión es comprensible, se llama Vive Latino y nació en un momento en que su presencia se sentía como un triunfo popular. Pero esos tiempos ya pasaron. Ahora es un evento más de OCESA, sin riesgo, y con un grado mínimo de apuesta, un evento, también debemos decirlo, que necesita recuperar su inversión apuntando al famoso hecho de que el tan mentado y celebrado público mexicano paga lo que sea por las cosas siempre conocidas, pero nunca por los actos que se están descubriendo.

El Vive Latino no es un engaño, es una fantasía compartida, un delirante triunfo del capitalismo, una derrota del público nacional frente a los que han decidido que merecemos una hora más de SKA-P, y vamos a pagar porque nos odiamos, y no tanto, porque Tino El Pingüino, y otros, se merecen el espacio y nuestra atención. En fin, amor y odio les decimos.

¿Pero saben qué sí es popular? ¿Saben qué sí se puede asumir como un triunfo generalizado de una ciudad que vive y defiende a su talento? La Semana De Las Juventudes del Instituto de la Juventud de la CDMX. Claro, con sus vicios públicos y políticos, pero que año con año mejora y mejora, y, tristemente, también depende de los humores del gonierno en turno.

Semana De Las Juventudes 2018



Queremos ser muy enfáticos al respecto. Celebrar solamente la visita de los Pixies al Zócalo capitalino es una vergüenza. Aquí sí hay un evento para todos, que cuenta con los necesarios y siempre repetitivos actos principales, pero que también parece diseñado, por lo menos desde hace unos años para acá, por gente que sí escucha música actual, y no por gente de relaciones públicas.

¿Vamos a ver? Es un festival gratuito, son cuatro días, está soñadamente ubicado (metro, taxi, bicicleta, pata), más de sesenta actos en vivo (muchos de ellos internacionales), más de cinco leyendas del escenario, ¿y quién está haciendo estallar el cielo de fuegos artificiales por contar con una iniciativa así? Parece que demasiados pocos.

¿Tenemos que llegar a la triste conclusión de que el público mexicano salta cuando le dicen? Tal vez. Es notorio cómo nos derretimos con lo que nos cuesta tanto tener, y lo poco que valoramos lo que está a quince minutos de nuestra casa. Y si decimos, ¿Vive Latino o La Semana De Las Juventudes? ¿Cuál evento es nuestro y nos merecemos de verdad? No mamen, la respuesta debiera ser evidente.

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