Nrmal 2019. No todo es la muralla china

Nunca comprendí EVANGELION, y no sé si importa. ¿Importará algo realmente? Si no eres incapaz de comprender una serie animada japonesa, ¿eres capaz de comprender algo en realidad? Según yo EVANGELION trata sobre masturbarse desde un punto de vista adolescente. Y llorar. Llorar, masturbarse y ver el mundo arder desde tu robot. Robot, por cierto, que no quiere darse de golpes con otros robots porque es sensible, como tú, niño mimado y, evidentemente, con muchos complejos sobre tu sexualidad. Y así el Nrmal 2019.

Tiene sentido, el Nrmal dijo, «cumplimos X años, y somos muy acá, tipografía Jeans, las de Pepe no te has dado cuenta todavía, y vamos a traer a Mazzy Star«. Decisiones, miles de decisiones, y todo en el terreno de lo sagrado, supongo, de lo sagrado estilo EVANGELION, y estilo Spiritualized. Con veladoras, pero con cashless, un montón de verde, púrpura, anaranjado, y todo en fosforescente. Una iglesia que podría imaginar un cineasta independiente de los setentas, o un robot que está saliendo del clóset.

Confuso, sí, un poco críptico, pero libre. El 2 de marzo del 2019 tomé dos malas decisiones: desayuné barbacoa y fumé un poco de mota. Quería ver tocar a todos los paisanos. A la escena hay que apoyarla, hasta las últimas consecuencias, hasta caer al piso rendidos. ¿Tan temprano? ¿Para que lleguen los compas? El publico mexicano es ingrato, es verdad, con sus bandas aún más. Yo tampoco apostaba por él. A pesar del mito impuesto por las grandes islas, deja mucho que desear. ¿El público mexicano? El público en general. No todo es la muralla china, ni estamos cerca de Hong Kong, será tal vez algo en el agua, o los dioses ocultos. ¿Semos malos? ¿Dios salve a la banda? Sí, con la banda a cualquier lugar, pero no todo mundo es banda.

¿De dónde ese pasto tan verde?

Y para mí El Shirota abrió el día, y, en muchos sentidos también lo terminó. El Alpha y el Omega, para la crema en los tacos, sin cebolla por favor, cabrón. Sí muy chido todo. X años de no fallar, para seguir en el cremerío absurdo, para seguir por seguir, y seguir con El Shirota. Qué banda. No hubo nada mejor. Nada más potente, nada. Pura saliva y dientes los unos contra los otros, como de dibujo, de las tortugas ninja, las de al principio. Si me muero mañana, que El Shirota toque Las Golondrinas porque venía de ver a Ale Hop, y eso sí era puro estruendo marca robot contra el edificio principal de una ciudad imaginaria; nuclear y dulce, poco apto para manejar bajo ese sol, a esas temperaturas, pero de lo que siempre se tiene que decir y hacer: un chingo de ruido del fino, que nos van a vender como muy acá, muy teórico, muy pensado, pero que sería más chido que le dijeran tal cual, un ruidazo perrón. Como el de El Shirota que están en su momento más bello, ojalá les dure más que a Lucerito, aunque Lucerito nunca maltrató así mis tímpanos, ni mis ganas de dejarlo todo por una guitarra, ni creo que se haya montado a una estructura de acero para aventar su guitarra al pasto verde, y ahora que lo pienso, ¿de dónde ese pasto tan verde? ¿Qué habrá pasado con la cabra que mató Lucerito? Yo sí me acuerdo, yo nunca olvido.

Sin embargo, para hablar de la desorientación y el cambio, tema que quería tratar en realidad antes de pensar que mis confusiones bastaban para confundirme entre la gente, hablemos pues de Vyctoria y Canalón de Timbiquí. Y resulta que comenzó la mera oscuridad en el punto más alto de la luna, pero desde el otro punto del planeta. Las cosas se pusieron locas, es la verdad, Vyctoria sí es de lo más denso que tiene este país para presumir, y eso que tiene cosas densas para presumir, onda tzompantlis o Timbiriche, en los momentos en que básicamente era un baluarte de la prostitución infantil, denso lo que se llama denso; Vyctoria no es tan denso, pero sí es abultado, con ramificaciones, estilo tumor, o papa, pero creo que a ellos les gustaría pensar más en tumores, y también a un loco que estaba ahí a mi lado. Tenía una careta de soldador, y una camiseta de red, que para mí es sinónimo de pervertido, pues así yo y no tengo por qué disculparme. Este hijo de las sombras sí que lo estaba viviendo. Y no es para menos, la banda sabe pegarle a las ampollas más infectadas, pero no para reventarlas, sino para inflamarlas más, al grado de que solas comiencen a gotear. Pero yo tenía los pies recién heridos y quería un poco más de aire, ir al otro escenario, pero me daba pena con el de la máscara de soldador, el pervertido ese que seguro entiende completamente EVANGELION, y ha sufrido, y mucho. Agarré valor sin embargo, así el Nrmal 2019, puro valor y pastel, para llegar a Canalón de Timbiquí, una trinchera colombiana que te recibía solicitando levantar las manos para imitar al mar, y eso no es lo mío, pero el tambor más o menos, y la marimba que sonaba más cercana a las piedras que a la madera, que no es de nadie, porque es. Pero, sorpresa hermosa, ahí otra vez el soldador que bailaba y ahora, con el permiso de mi amigo el pervertido, que se meneaba y alzaba los brazos en un ballet bizarro, pensé que no fue tan mala idea desayunar barbacoa, que para disfrutar a Vyctoria hay que tener el estómago lleno, porque son de los que piden y te invitan a ponerle punto y a parte a los otros sonidos, o a cerrar los ojos ya en la cúspide de lo ridículo mientras su baterista está, también, pasando el momento más escalofriante de su vida. Vyctoria está rifando y proponiendo, y con eso ya ganaron, y también ganó mi amigo el soldador, por su evidente falta de prejuicios, no como yo.

nrmal 2019
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Olvidé mencionar

Ahora debo reconocerlo, a partir de este momento me puse bien mangafloresdecerezoscayendolentamentemientrasunatonaditadepianosuena. No sé por qué. Me pegó una nostalgia insoportable. La culpa es de los árboles, los que siempre flanquean el lado izquierdo del escenario principal. Me hicieron pensar en el cambio y en estos X años de Nrmal. Y se me ocurrió una frase mamona y mentirosa: todo ha cambiado salvo los árboles. Pero no se puede ir por el mundo diciendo mentiras. Nada es estable, nada permanece, nada importa, ni la muralla china. Y suena muy idiota, pero en el centro de estas afirmaciones no existe el tono adolescente del pesar. Que, por otro lado, me mata de hueva y suena un poco a Sexores o Mint Field. Pero no estoy siendo objetivo, lo cierto es que estas dos bandas lo dejaron todo en la cancha, muy en su terreno de «la dulce agonía de los días«, pero sentados ahí pues nada mejor, esas pobres guitarras pidieron al cielo nunca haber nacido. Y son buenas, pero no excelentes, o no me llevaron a ningún terreno compartido, todo ahí, en el espacio de la contemplación, que es muy enemigo de un gran concierto. Por otro lado Michelle Blades & Los Machetes sonaron perfecto, casi demasiado, y es un espectáculo impecable, que se desarrolla entre canciones que van de la sicodelia más fina a la balada de vaqueros borrachines. Talento desmesurado, casi injusto; Michelle como una alarma sísmica que no deja macerar, y Los Machetes son un terremoto. Entonces comenzaba la tarde y también Rubio y soy fan, creo que es una de las mejores compositoras del momento, pero me dio coraje que El Shirota o Vyctoria hubieran tenido la responsabilidad de abrir los escenarios cuando merecen con mucha más claridad un público menos asoleado y un ambiente más crepuscular. Si lo pensamos, Fran Straube tocó con Miss Garrison hace bien poquito también en Nrmal, y sí, Rubio es genial, pero no tiene el trabajo como para presumir ese lugar en el cartel. Me suena más a finas amistades que a triunfos verdaderos. Pero es un berrinche, la tocada muy bien, la barbacoa también, Lucerito en mi memoria, y de EVANGELION dicen que es de Dios, pero eso quién lo puede afirmar.

Olvidé mencionar a Mathilde Fernández, pero pues es que la he olvidado en general. Pero el cotorreo de Beak es inolvidable. Qué envidiable eso de tener una banda ultra mega famosa súper darks con la que tener una seriedad nivel Rubinstein, y otra con la que chacotear con tus compas. La música de estos ingleses está para el archivero, no es notable, no es genial, no invita a nada más que a imaginar lo que podría ser, y eso es bueno de por sí. Pero su vibra está en otro nivel y yo, por lo menos, me cagué de risa escuchando su fascinación por el audio del «se compran colchones…» y, en general, la vida peculiar de esos animalitos llamados mexicanos. Mucha vida, eso sí, pero ante todo la relación franca y robusta entre tres músicos que celebran la posibilidad, pues son muy ricos y blancos, de juntarse a echar el jam y que aparte de todo les paguen por eso, porque Portishead vende aunque no esté por ningún lado. Pero ya había pasado la bonanza de la barbacoa y había que comer y cuando intuí que Frank Bretschneider venía bien cargado de ondas sinusoidales y ruido blanco, pues caminé a la zona de comidas a ver llorar a una mujer. No es broma. Y tampoco importa demasiado.

Me interesa hablar de mí

La mujer seguía llorando mientras se comía su hamburguesa, también cuando sus amigos la «perdieron», también lloraba en el momento en que compraba una cerveza y un hot dog para mí, porque no me tengo nada de respeto. Y lloró hasta que comenzó el camino por los estelares de la noche y mi segundo error del día que, si somos justos, fue el primero. Pues en este estado nostálgico nivel mangafloresdecerezoscayendolentamentemientrasunatonaditadepianosuena que me produjo el Nrmal 2019 tomé la torpe decisión de fumar mariguana. Y esto suena a niñerías para todos, pero esa hierba santa es veneno para mí, y lo volví a hacer y ahí va de nuevo: no me tengo nada de respeto.

Esta parte se llama «la pesadilla, cómo es que la banda disfruta esto, qué pedo con EVANGELION«. Tal cual. El Nrmal es maravilloso, eso está claro desde el inicio de este texto, o de todos los que he escrito sobre el Nrmal. Pero se puede ver desde muchos lugares. Mi lugar para este Nrmal 2019 fue el de la confusión, las preguntas inútiles y la droga. Lo siento. Es la verdad, y la verdad va primero, hasta que me deje de convenir por lo menos, o que se me dé la gana, porque tal vez comprendo completamente EVANGELION y tal vez ni desayuné barbacoa, fumé mariguana o fui al Nrmal. O el Nrmal ni pasó. Esa pelota está en su cancha, a mí no me importa nada. Sólo sé que Lucerito sí mató a esa cabra, nunca lo vi, ni estuve ahí, simplemente quiero creer. Al final todo lo que vayan a leer de Spiritualized, Gang Gang Dance, Mazzy Star y Death Grips será un copy paste infinito entre mentes repetitivas y que, muy pendientes y elegantes, apuntaron sin reparo todas sus clases en la escuelita de la güeritocracia de los medios musicales. Tal cual. A mí más bien me interesa hablar de mí y de nada, tal vez también me interese esa mujer que lloraba.

nrmal 2019
nrmal 2019

Son X años de putiza

Sin embargo Spiritualized fue bonito, muy en el terreno de lo inolvidable. Luz por todos lados, y muchas estrellas; estrellas por arriba y por abajo entre los coros sacramentales que ayudan siempre a pensarse entre planetas, flotando en el amor, persiguiendo una vocecita aburrida que va hilvanando letras y momentos, algo así como escribir con luz sobre un papel fotosensible y coqueto, empapelado en aluminio con resistencias y protecciones para astronautas niños. Y estoy casi seguro que Gang Gang Dance fue de lo mejor de la noche o el día, o puede ser que la droga esté hablando, pero lo juro, fue brutal y creo que había un montón de telas, ¿cierto? Telas y percusiones y un ambiente generalizado de carnaval. Yo estaba convencido que en algún momento se iba a subir Peter Gabriel o alguno de estos amigos calvos y de voz dulce que tienen castillos robando música del tercer mundo, pero bien robada, prestada, repensada dirían muchos y los anaqueles dirían fusión. Pero la pasé increíble, hasta bailé porque me dijeron que querían bailar conmigo y que bailara como loco, y eso de bailar como loco no sé que sea pero de que movimiento hubo pues lo hubo y aquí sí la pasé bien, segundo o tercer momento durante el Nrmal 2019 en que me sentí ahí, en mi festival favorito del mundo. No obstante, una guitarra estaba como que con parálisis cerebral, y de plano no daba una, y había un escenario a oscuras y nunca había sentido tan de cerca el triste fenómeno de «HAZ LO TUYO«, también conocido como «¿no sabían que Mazzy Star sólo tiene una canción?» Y bien, la verdad, prefiero celebrar en este punto la torpeza y el capricho de la organización del Nrmal 2019. Aplicaron el «ésta es la fiesta de mi cumpleaños los voy a tratar a todos como mis esclavos«, y bien ahí. Querían escuchar esa rola, la querían escuchar en vivo, la querían con la banda que la trajo al mundo. Son X años de putiza, sacrificio, falta de sueño, yo haría lo mismo; si, después de una década de esfuerzo, quiero el cadáver de Pedro Infante amarrado a un palo con una bocina pegada a la boca en la que suena el himno nacional húngaro, eso me regalo, faltaba más. Por otro lado, sí estuvo de la verga, y ojalá haya estado bien caro traerlos. Y para terminar llegó lo que más había esperado: la locura, la potencia, la grieta cultural de los Death Grips. Y me quedé dormido. Nada más que agregar. También me dormí con EVANGELION.

Al final la noche es larga e irrepetible, ajena y veteada. Batallamos por hacerla nuestra, y quedamos tan sólo en acompañamientos de cuerdas sin agarraderas, aire entre el cabello, las cerdas y las cuerdas, una tonada resuelta en el fracaso de la inscripción espiritual, como las estrellas que han marcado el vacío con su luz que sólo transita mientras se imprime en los recuerdos. Seguramente trata de eso EVANGELION. Lo dudo. ¿Si me subiera en un robot que responde a mis emociones, cómo se comportaría? Así mi Nrmal 2019. Una máquina perfecta, que vive más de corazón que de gasolina. Una fortaleza que quiere ser única, que lo logra año con año y piensa en las jornadas como en el riesgo, y lo afronta, y lo celebra, y lo padece y no quiere caerle bien a nadie. Demanda el amor como se debe demandar: sin ningún tipo de demanda, bajo la falsedad de la libertad y el juego que esto puede despertar. Y es hermoso. Seguramente por eso Lucerito sale por la noches a cazar cabras, y por eso podemos imaginarnos un futuro posible en el que adolescentes sufren por su despertar sexual, más aún que por el fin del mundo, o que comer barbacoa y fumar mota es un error, o uno de ellos lo es, o ninguno, porque al hacer el recuento de los daños yo la cagué y el Nrmal también, y yo no la cagué y el Nrmal tampoco, porque así iba a ser. Pues Nrmal es una obra en construcción, un negocio, una pasarela, pero más que otra cosa es creación humana monumental y viva. Que ya tiene su lugar ganado en la historia y en la memoria de miles de personas, y se puede ver desde la luna. ¿Importará algo realmente? Al final la mujer dejó de llorar y eso me pareció importante. No todo es la muralla china, pero hay lágrimas, latidos y sonrisas. Y ninguna respuesta.

nrmal 2019
nrmal 2019

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Por Benjamín E. Morales
@tuministro

Fotografías de Óscar Suárez Alemán
@casitremendo

Nrmal 2019. Un fotorreportaje de Óscar Suárez Alemán

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