Disco Demolition Night. La noche que murió el Disco

Muchos se lo preguntan: ¿puede alguien matar un género musical? Desde siempre han existido tipos de música desdeñados por unos y amados por otros. Modas van y modas vienen, pero realmente son contadas las ocasiones en que podemos decir que un género muere. Sin embargo, hay un caso muy particular en la historia de la música: el día que el Disco murió.

Corría 1979, Saturday nigth fever estaba en la gloria y Estados Unidos era el reino de Village People, los Bee Gees y Gloria Gaynor. La música disco estaba en un apogeo tal, que había arrasado con los premios Grammy y amenazaba con destronar al rock como EL género popular. Las emisoras de radio empezaron a dejar de tocar exclusivamente rock para mover las caderas al ritmo del disco. Y había gente que no estaba nada feliz con eso.

Una de esas personas era el locutor Steve Dahl. A inicios de ese año, Dahl había sido despedido de una emisora local que decidió cambiar de giro musical. El locutor se refugió en la WLUP, una pequeña emisora en Chicago, desde donde lanzaba todo su rencor hacia la música disco. Como todo hater, Dahl pronto se hizo de una base de seguidores.

Disco Demolition Night

Pronto Dahl empezó a convocar a sus fans a actos contra la música disco. Desde presentarse en clubes de disco y burlarse de sus asistentes, hasta destruir LPs al aire o celebrar la muerte de Van McCoy. Las convocatorias fuera de la cabina solían salirse de control. Más de una vez, la policía llegó a separar las peleas provocadas por las hordas de Dahl. Y el locutor se hacía cada vez más famoso.

Tal llegó a ser la fama de Dahl, que el dueño de los White Sox decidió contratar al locutor para promocionar un partido doble contra los Tigers de Detroit. Los White Sox estaban en una mala racha y al dueño se le ocurrió que un poco de pan y circo no le haría mal a nadie. Steve Dahl lanzó la convocatoria: boletos a 98 centavos, más un LP de música disco que sería quemado entre los dos partidos de baseball. El evento fue nombrado The Disco Demolition Night.

La noche del 12 de julio, en el estadio de los White Sox se esperaban 20 mil aficionados. Para las ocho de la noche, se había superado la capacidad del estadio: había casi 50 mil dentro, y pocos más de 15 mil afuera. A pocos les importaba el baseball. También pocos habían entregado su LP en la entrada.

Cuando terminó el primer partido, los equipos estaban concentrados en las bancas, algunos en el bull pen. Steve Dahl salió al campo junto con el gerente de la emisora y la modelo Lorelai en un jeep. Dio un par de vueltas en el campo y se estacionó al centro del diamante. Entre gritos de la gente, Dahl bajó del auto y dijo «Oficialmente este es ahora el acto anti disco más grande del mundo. Tomamos todos los discos que trajeron, los metimos en una caja, y los vamos a volar«. Puso al centro la caja y encendió la mecha.

La tormenta perfecta

El dueño de los White Sox, que no esperaba a tantas personas, no contrató seguridad extra para esa noche. Había dado la orden de que todos los guardias de seguridad resguardaran las puertas para evitar que entraran más personas. En el campo no había un solo guardia. Cuando inició la explosión, entre 5 y 7 mil aficionados invadieron el campo para aventar sus LPs a la hoguera. Algunos jugadores cayeron en la estampida. El fuego pronto se salió de control. El público que iba a ver el baseball intentó abandonar el estadio. Los guardias impidieron la salida y las personas que esperaban afuera dieron portazo.

A la policía le tomó casi dos horas restablecer el orden en el estadio. Hubo más de 30 detenidos y un número indeterminado de heridos. Un gran hoyo al centro del diamante impidió que se pudiera jugar el segundo juego. Los White Sox pideron que se pospusiera, pero los Tigers se negaron. Se quejaron ante la liga, que declaró un marcador de 0-9 en contra de los de Chicago.

Dahl consideró el evento un gran éxito. Sobre todo porque, coincidencia o no, a partir de esa fecha, las ventas de la música disco se desplomaron. Algunos historiadores sostienen que el evento de Dahl fue la gota que derramó el vaso para un público blanco que se sintió agredido por culpa de una música hecha primordialmente por negros, latinos y homosexuales.

The Disco Demolition Night es considerado uno de los actos racistas y homofóbicos más grandes de la historia de la música. Otros expertos sostienen que la música disco en realidad ya estaba bailando las calmadas, y el hecho sólo lo aceleró. Al final, culpa de Dahl o no, ese 12 de julio de 1979 fue la noche que el Disco murió.

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