Liz Fraser y Jeff Buckley en dos canciones

No sabemos muchas cosas, una de ellas es que Liz Fraser y Jeff Buckley estuvieron muy enamorados. Es una idea bonita, es casi demasiado bonita, y si uno la piensa bien, pues tiene sus grados de locura. Pero sí, dos de las voces más importantes del siglo XX se fundieron, durante una corta temporada, en un sueño súper ultra mega emo.

Todo tiene su final

Resulta que Liz Fraser y Jeff Buckley se conocieron en las últimas épocas de los Cocteau Twins. Liz, también conocida como Elizabeth Davidson Fraser, estaba concluyendo una relación tormentosa con el otro mellizo de la banda: Robin Guthrie. Y pues el terreno estaba dado para la melcocha y el amor patológico y desparramado. Les podemos comentar que estos dos se perdieron el uno con el otro un buen rato, y ante todo estaban enamorados de sus voces en conjunto, y sus voces en el micrófono, y la cosa llegó a tal grado que intercambiaron diarios para anunciar que eran adictos el uno al otro.

Este mismo grado de apasionamiento concluyó las cosas pues Buckley, completamente centrado en su carrera, no tenía tiempo de ver tanto a Fraser, y pues ya saben lo que se dice del amor de lejos, y entre intensos, pues se pone mucho más pendejo. Sin embargo este rito de apareamiento entre angelitos punk quedó registrado en una primera maqueta de canción llamada All Flowers In Time Bend Towards The Sun, que, si somos justos, no debiéramos escuchar, porque a Liz le caga.

Nada dura para siempre

Pues un 29 de mayo de 1997 pasó a mejor vida Jeff. Una muerte un poco incomprensible, y dolorosa, que dejó sin conclusión uno de los talentos más enormes que en mucho tiempo se hayan visto en un escenario. Ni modo, así es la vida y así es el rock. Pero más que palabrotas y sentencias huecas, no podemos evitar pensar en los seres queridos del finado. Evidentemente Liz estaba entre ellos.

Lo que es muy fuerte es que Fraser justamente por esos días se preparaba para grabar la canción que, seguramente, la hará pasar a la eternidad: Teardrop de Massive Attack. Ella comenta que, a pesar de que la línea que estaba llevando para escribir la canción estaba en otra dirección, acabó siendo un bello testamento de sus sentimientos por Buckley. Y su interpretación en la grabación funcionó para ella como despedida y también saludo. Qué mejor que cantar para el que había cantado con ella.

Y esa es la historia de estas dos canciones. Y más que dos canciones, un dueto posible que en realidad no pasó para todos, sino sólo para estos dos. Y así está muy bien y muy bonito. Al final, todos ganamos tristemente gracias al encuentro entre Liz Fraser y Jeff Buckley.

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Recordando a Jeff Buckley junto a todos sus amigos

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