Por amor a los perritos. Laurie Anderson y Steve Martin

Todos sabemos que muchos factores hacen que el mundo tenga la cara que hoy en día presume. No obstante, es momento de decir la verdad, históricamente la moneda de cambio y el peso que mueve la balanza de los afectos humanos tiene un sólo nombre: los perritos.

Es verdad. No hay de otra. Los perritos, desde tiempos inmemoriales, están ahí para afectar el flujo del desarrollo terrestre. No es un asunto generacional, es una verdad apodíctica. Y los ejemplos están ahí para ser estudiados y analizados por esta camada y las del futuro.

Y en esta ocasión les vamos a platicar de dos momentos muy bellos en los que los mejores amigos del hombre han estado en las primeras filas de shows internacionales.

Steve Martin en exclusiva

No muchos lo saben. Y no es obligación de nadie en realidad. Sin embargo, Steve Martin es una estrella gigante, muy particularmente en los EEUU.

Antes de ser el compañero de cabellera blanca de películas familiares que todos conocemos, fue un ídolo de la comedia física y el stand up. De hecho fue de los primeros comediantes en llenar estadios completos. Y la verdad es que su cerebro sí está por ahí entre los más locotrones del entretenimiento, sobre todo cuando estaba más joven.

Y resulta que en alguna ocasión, como solía suceder varias veces al año para él, fue invitado al The Tonight Show de Johnny Carson. Fue entonces que plantó en escena uno de los momentos que lo llevarían a las enciclopedias. El comediante decidió esa noche montar un pequeño show exclusivo para sus consentidos: los perritos. Y la cosa salió bien o mal, ya ustedes dirán, pero vaya que salió. Es un momento muy bello de la tele gringa, y lo pueden juzgar ustedes mismos aquí abajo.

Laurie Anderson y su corazón de perro

Todo mundo habla de este evento. Que si Lou Reed, que si x o y. Todo falso. Es su heteropatriarcado que no los deja reconocer que de esa pareja emblemática de Nueva York la chida es Laurie Anderson.

Y sí, en algún momento Laurie Anderson ofreció un concierto exclusivo para perritos. La evidencia existe, se puede consultar. Y es tan mamila y pretencioso como suena. ¿O no suena?


¿Qué está pasando exactamente ahí? Pues basicamente es la conclusión de un proyecto más grande. La artista produjo una cinta llamada Heart Of A Dog por la que se ganó un montón de premios. Y el broche de oro de este ejercicio fue justamente este concierto en NY. El detalle bonito del asunto es que sólo lo podían apreciar los perritos.

Toda la música que sonó esa noche fue emitida a muy bajas frecuencias, de las que sólo captan los oídos perrunos. Claro que si le querías entrar a la «fiesta», te podías poner unos audífonos. Lo importante era comprender que todo ese trabajo no estaba montado para ti, sino para todos los cuadrúpedos asistentes.


Listo amigos. Aquí dos momentos muy épicos en el que dos artistas muy épicos cantaron la gloria de los perritos. Estaremos muy al pendiente de más ejemplos, y sería muy bello que nos pasaran alguno. Mientras tanto sólo podemos decir: no podemos creer que hayan leído hasta este punto.

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Charles Cornell traduce la música de todo

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