#PunkRockJesus 8. Preacher: antes de la corrección política estuvo Garth Ennis

“Si conociera el camino, regresaría a casa”
Cassidy, Tomo cinco.

Preacher es el cómic que puso el nombre de Garth Ennis en lo más alto. Al igual que el de Steve Dillon. Aunque ya venían trabajando juntos desde Hellblazer, rearmando el personaje de Constantine creado por Alan Moore, quitándole todo el aspecto místico para dejar a un alcohólico capaz de hacer magia. Hellblazer no sería lo que es sin estos dos.

Más allá de Preacher, Ennis ya mostraba en sus primeros trabajos una irreverencia, falta de corrección política, pero sobre todo un rechazo a la religión. En la editorial crisis, tanto Trouble Soul, como True Faith, le dieron muchos dolores de cabeza a los editores por las protestas de grupos religiosos que con el paso del tiempo lograron sacarlos del mercado. Afortunadamente esto no pasó con Vértigo Comics que en 1995 dio total libertad creativa para que esta pareja hiciera una de las series icono de finales del siglo XX. Jesse Custer nació justo en el momento adecuado.

El Predicador

Puede que en la actualidad con todo lo que vemos en los medios principalmente todas aquellas noticias que son reales, la historia de un predicador que fue poseído por el ente bastardo de una relación entre un demonio y un ángel con el poder de hacer que la gente a su alrededor haga lo que él quiera sólo con escuchar su voz. Además viaja con su novia de toda la vida, la que digamos es la única debilidad de un tipo criado por una familia que practica ritos satánicos, pero que lo educaron para ser predicador. Su otro compañero de viaje es un vampiro bastante atípico para los estándares que la cultura pop nos ha puesto sobre estos seres. Un junkie que pasa la mitad del día-noche entre el alcohol y las drogas duras al cual el predicador le confía ciega –y erróneamente– su vida.

Si lo describo así tal vez a nadie le sorprenda. Incluso no faltara el listillo que diga que es una historia vieja, que se ha contado muchas veces y posiblemente tengan razón. Tampoco debe de sorprender el hecho de que convierta a la iglesia católica/cristiana en una mafia dispuesta a lo que sea para mantener sus privilegios sexuales, económicos, sociales, el poder que mantiene y que todos conocemos.
Una iglesia católica dispuesta incluso a ocultar al descendiente de Jesús e intentar y asesinar a todo aquel que se interponga en sus planes que no son los planes de dios. Igual nadie se sorprende. Como digo, esto ya lo vimos antes (Dogma, el Código da Vinci).

La transgresión a la corrección política, a lo que es socialmente aceptable, el humor negro, violento, sexual que por cinco años Ennis fue puliendo, mejorando, llevando hasta las últimas consecuencias es mucho más ofensivo en estos días que lo que fue en su época. Afortunadamente, los comics han dejado de ser perseguidos por las buenas costumbres y la falsa corrección política permitiendo que por más de dos años Vértigo Comics publicara en español seis tomos en formato de novela gráfica los setenta y cinco números de esta serie. Estos incluyen la serie especial del Santo de los Asesinos –maravilloso personaje con una historia espeluznante– así como los cinco números especiales dedicados algunos de los personajes que valen la pena. Asshole Face, Cassidy, Tulip y Jesse en sus tiempos de juventud y que suman en total casi mil doscientas páginas de irreverencia y trasgresión.

Preacher: antes de la corrección política

Ennis es un escritor que no se tienta el corazón a la hora de atacar todo lo establecido. Desde una moral un tanto perversa deja muy claro que la bondad, la fidelidad, la solidaridad, el hacer lo correcto van en dirección contraria a lo que dice el sistema. No se pueden seguir leyes o dogmas que atenten contra las personas y sus relaciones.

Con una narrativa homenaje claro a los Westerns de John Wayne –personaje que lo acompaña toda la serie– y a las road movies, el reverendo Jesse Custer va en busca de dios que renunció a su cargo y nadie sabe dónde está, aunque los ángeles se encargan de ocultarlo para evitar una guerra civil en el cielo. ¿Mencione que estos ángeles se drogan y practican orgías? En cada uno de los tomos va despedazando mitos políticamente correctos, tumbando ideas y normas, jugando entre la línea de lo que es el bien y el mal.

Mostrando la cara de esa América profunda que no es más que el rostro oculto de una civilización que se cae a pedazos. Si Alan Moore rompe con el sistema con una narrativa cercana a la ciencia ficción, Ennis lo hace desde la realidad más podrida. Si Preacher fuera una novela, estoy seguro que sería reconocida como una de las mejores novelas de todos los tiempos. No sólo por la historia. La narrativa de Ennis nunca estuvo tan bien armada y estructurada.

No deja títere con cabeza

Mención aparte merecen las historias paralelas que se desarrollan a la par del predicador y su pandilla. Asshole Face es una sátira al mainstream y la cultura pop norteamericana donde lo que menos importa es el arte, sino el escándalo y lo que se puede vender. Al final la vida de mierda de este personaje se ve recompensada con el amor y la felicidad, en un pequeño pueblo de Texas. Ni hablar del Santo de los Asesinos que en un mundo perfecto tendría su propia película –o mínimo serie de televisión que ahora esta tan de moda. Un personaje entrañable con un maravilloso final. ¿Qué mejor para alguien que lo perdió todo y sólo quiere descansar que asesinar por última vez a su creador? O bien la historia de Cassidy, un vampiro inglés que va narrando cómo llegó hace muchas décadas a los Estados Unidos, todo lo que recorrió, incluso una subtrama en New Orleans que me recordó a la novela El alma del vampiro, de Poppy Z. Brite.

Y si la narrativa no fuera suficiente, el arte gráfico de Dillon es una pasada de bueno. De un realismo y una violencia que ilustran a la perfección cada palabra escrita por Ennis. Es una lástima que estos dos no sigan trabajando juntos. Al menos Chronicles of Wormwood sería mucho mejor de lo que ya es con Dillon en el arte gráfico. Cada viñeta está a la altura o mejor aún embona a la perfección con la historia.

Hace un par de años Seth Rogen decidió producir Preacher para la televisión. Confieso que en un primer momento me contuve de verla. Aunque estuviera Rogen que es un irreverente detrás, además de tener a Ennis y Dillon de asesores pensaba que la corrección política actual censuraría mucho de la esencia del cómic. Decidí verla cuando me enteré que para la segunda mitad de la tercera temporada, la iglesia católica estaba armando toda una campaña para prohibirla. No me parece mala, al contrario, es una buena serie de televisión  pero no tiene ese espíritu anti-establishment que le da Ennis en la historia original. Ya veremos que paso con The Boys pues en esta serie –que reseñaré cuanto tenga los doce tomos– Garth no tiene miramiento alguno y desde la crítica a los superhéroes no deja títere con cabeza.

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Jorge Tadeo – @primaindie

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