Takeshi’s Challenge y la vida creativa de Takeshi Kitano

En Occidente, ignorantes como somos, sabemos poco de la vida y cultura de Oriente. Mucho menos de Takeshi’s Challenge, pero sí sabemos un poquito, o eso creemos, de Takeshi Kitano, famosísimo director de cine. Sin embargo, venimos una vez más para avisarles que no, ni sabemos de Takeshi’s Challenge, ni de Oriente y mucho menos de Takeshi Kitano.

En algún momento Tarantino dijo que una de sus mayores influencias se llamaba Takeshi Kitano, y pues claro que todos comenzaron a buscar, y sorpresa. El señor tenía una filmografía brutal, casi interminable, interesante, provocadora, muy centrada en la vida urbana violenta, en donde él mismo era el protagonista y se podía atisbar la visión yakuza del Japón con la que sueña mucho gringo. Sonatine, Hana-Bi, Brother o Zatoichi son algunas de sus películas más famosas y sí se puede considerar a Kitano como un maestro del cine japonés.


“Beat” Takeshi

No obstante, no sabemos nada de este enigmático personaje. En primera, no sabemos que en Japón, “Beat” Takeshi es una celebridad estilo Chabelo. Tal cual. ¿Les suena The Two Beats o Takeshi’s Castle? Pues claro que no, mucho menos Takeshi’s Challenge. Les decimos: no sé sabe nada de Takeshi Kitano en realidad.

Pues resulta que el director comenzó su carrera en televisión en Japón desde muy joven. Fue parte de un muy famoso dueto cómico llamado The Two Beats. De hecho, en la isla del sol naciente, Kitano es más famoso por su brazo cómico, y a muchos japoneses les cuesta trabajo verlo cubierto de sangre en sus películas. Al punto de que el respetado artista aparece constantemente en televisión nipona para hacerla de payaso.

Pero lo más importante que le pasó en la vida no es su carrera cinematográfica, sino la creación de un show visionario que todo mundo ha copiado y copiado y copiado hasta el cansancio. Se llama Takeshi’s Castle y la idea es basicamente ésta: más de 100 concuersantes se enfrentan a un ejército de retos y rivales para conquistar el castillo de Takeshi.¿Les suena? Claro que sí. ¿El juego de la oca? ¿El exatlon? ¿Corre GC corre? Pues sí.

Este programa fue tan exitoso y famoso que, por ejemplo, en Inglaterra es toda una referencia. Y se ha transmitido y retransmitido una y otra vez en el mundo. ¿Y Takeshi’s Challenge? Vamos a la parte más rara de la carrera de este genio.




El peor juego más revolucionario

Por ahí de mediados de los ochenta una compañía llamada Nintendo estaba creciendo mucho y su Famicon marcaba los rumbos de lo que se estaba convirtiendo en una insdustria millonaria. Eran buenos momentos para experimentar y ver hasta dónde podían llegar los videojuegos. Y un buen primer paso parecía invitar a la estrella del momento a ser la cara de un nuevo producto. Sin embargo, nadie sabía con quién se estaba metiendo. Unos meses después estaba en el mercado Takeshi’s Challenge.

¿Por qué es tan particular este juego? Pues es que Takeshi Kitano se involucró por completo y el resultado fue algo muy lejano a un Mario Bros cualquiera. Takeshi’s Challenge resultó ser una obra adelantada a su tiempo en donde nadie te decía qué hacer y la monotonía de la vida moderna se instalaba en la pantalla de los niños del momento. Cosas como el divorcio, el alcoholismo, la persecusión absurda de los sueños, la insatisfacción laboral, la violencia intrafamiliar, el fraude o el paso del tiempo no eran elementos habituales en las consolas, y no lo serían en los siguientes 10 o 20 años. Incluso tenías que cantar de verdad con un micrófono, o cachar algunos promocionales de televisión para recibir pistas del mismo Kitano.

Evidentemente el juego fue un fracaso rotundo. Pero poco a poco se ha instalado como un videojuego de culto, o más bien un reto, pues el grado de dificultad es altísimo. Podríamos decir que los gamers de verdad saben que hay que ganarle a Takeshi por lo menos una vez en la vida.

Y ahí lo tienen. Les dejamos un par de muestras de lo que es Takeshi’s Challenge, tan sólo una piedra más en el collar de la creatividad desboradada del Chabelo japonés: Takeshi Kitano.



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