8 canciones del Three Souls in my Mind. Ahora que El Tri encabeza el Buchaca Fest. #TodosAlBuchaca

Por Óscar Muciño
@opmucino

Si existe rock and roll en México, en las primeras líneas de su historia debe aparecer el Three Souls in my Mind Rock n’ Roll Band México City. Agrupación defeña conformada por uno de los mejores guitarrista del rock mexicano Sergio “el condor” Mancera, Ernesto León también en la guitarra, el camaleónico Alejandro Lora en el bajo, Carlos “Charlie” Hauptvogel en la batería, y por la que desfilaron grandes músicos como Arturo Labastida.

Grupo legendario que hizo carrera en la década de los setenta, durante los sexenios de Echeverría y López Portillo, en la ebullición de la llegada de los cambios sociales de los sesenta al país, tocando en Avándaro, agazapados durante las persecuciones del rock en la ciudad, caballos de batalla de los hoyos fonqui, aferrados a, desde 1975, publicar un disco por año pese a todo. O hasta con el atrevimiento de ponerle el lema de campaña de Miguel de la Madrid a uno de sus discos: “Renovación moral”.

Ya casi se cumplen 44 años de su debút discográfico. La banda ha envejecido, para mí, de forma irregular, pero muchas de sus canciones podrían haberse escrito ayer, profetizan o enseñan lo que después sería el Tri de Alex Lora durante los finales de los noventa. Y ha muchas otras se les notan ya las costuras. Pero centrar al Three Souls in my Mind Rock n’ Roll Band México City en los desaciertos de su cantante es no reconocer un esfuerzo colectivo que dio respuesta musical a las inquietudes de un juventud que vislumbraba libertades y encontraba represiones.

En sus letras además se desplegaban referencias sobre los reprimidos temas sexuales y en su música se veían las resonancias de un funk y blues, pero en ellos suena cochambroso, tanto por la calidad de algunas grabaciones como la fibra que les dejaba el tocar en lugares improvisados, alumbrados con un sólo foco y con la amenaza presente de una redada policial.

Acá 8 canciones para ir calando:

Una y otra vez & Don’t ask me
(Three Souls in my Mind Vol. 1 y 2, 1971)

Sus dos primeros discos, lanzados en 1971, tienen canciones mayoritariamente en inglés. Sólo aparece una en español, en el Vol I., “Una y otra vez”, esta canción será re-grabada quince años después por el Tri en su disco Hecho en México, con la misma letra pero otra música; cuentan la leyendas del rock que unos de los que conminó a l banda a cantar en español fue Parménides García Saldaña, autor de la novela Pasto verde y de quien cuenta José Agustín que en algún momento se deschavetó gacho.

Y en Don’t ask me ya se nota de inmediato el sonido que será un sello de la banda.

¡Que viva el Rock and Roll!
(Three Souls in my Mind Vol. 3 u Oye cantinero, 1975)

Para su tercer disco todas las letras de la canciones eran en español. Y la primera era un retrato a la juventud insatisfecha, al chavo de onda que se siente incomprendido.

Todo tiene una razón
(Chavo de onda o Adicto al rock’n roll, 1976)

Hubo tal vez un cambio en los objetivos de Lora, pero su personalidad católica siempre estuvo presente, “Todos quieren ir al cielo / nadie deja de pecar”, o “…esta vida Dios te la prestó y se la vas a devolver”, dice en esta tema de mensaje religioso, y en donde hay religiosidad también hay un poco de reminiscencias hippies.

Ya también en la canción “Déjenos Gozar” había profetizado: “Si el gobierno nos quiere controlar / que nos permita gozar del rock and roll”.

Viejas del Distrito Federal
(Chavo de onda o Adicto al rock’n roll, 1976)

El blues como género entre sus tópicos tenía canciones hechas para hablar del papel de la mujer traicionera acá vemos una traslación a la chava apretada, tan poca apreciada por el “chavo de onda” (véanse las novelas “De la Onda”). Entre varias queda ésta donde la banda se ceba con las defeñas.

Nuestros Impuestos
(Es lo mejor, 1977)

La familia de Echevarría
a un gran viaje se piró
doña Esther y su marido
se fueron a dar un rol

Uno de lo mejores inicios de canción, duro y certero, más durante los setentas. Lo peor: su gran vigencia, sólo es cuestión de ponerse creativo y una larga lista de nombres, no sólo de México, podrían ponerse ahí.

Oye
(En vivo desde el Reclusorio Oriente, 1978)

Uno de los grandes aciertos fue que al estilo de Johnny Cash la banda elige para su primera grabación en vivo el Reclusorio Oriente. La portada con los presos, los discursos de las autoridades, el desmadre de los preso, hacen a este disco imperdible en la música mexicana.

Pobres de los niños
(Bellas de noche, 1978)

Deterioro social, deterioro ecológico, sobrepoblación, hambruna, esclavitud económica, fagocitados por el sistema. Desde hace un rato el panorama no es esperanador. El Three souls proponía desengañar a los niños.

El blues de la llanta
(Qué rico Diablo, 1979)

El ministro del soul decía que si el Three Souls no hubiera sacado un disco cada año no existiría el rock mexicano. Este aferre de grabar los llevó a pulirse, y para los ochenta ya eran una agrupación que se permitía varios intervalos instrumentales que pasaban por solos de metales, percusiones, guitarras

Ahí lo tienen amiguitos. Todos a estudiar pues ya viene el Buchaca Fest. Y #TodosAlBuchaca.

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