8 puntos para entender el riesgo en que está el Nevado de Toluca

A inicios de la semana nos sacudió la noticia de que la Semarnat  había autorizado la tala del 33% del bosque del Nevado de Toluca. Más tarde, los detalles escabrosos aumentaron: la autorización incluía la construcción de carreteras, hoteles, desarrollos inmobiliarios e incluso un campo de golf. La indignación no se hizo esperar ni la junta de firmas virtuales tampoco. Después de tres días, el titular de la Semarnat, Rafael Pacchiano empezó a desmentir las versiones de la destrucción del bosque, argumentando que se trata de un proyecto para rescatar el bosque. Sin embargo, ni es el primer plan que se hace para proteger al Nevado de Toluca, ni el que se plantea este gobierno es tan inocente como quiere hacer creer Pacchiano.

Aquí les dejamos 8 puntos para entender el riesgo en que está el Nevado de Toluca, una de las reservas naturales más importantes del centro del país.

* Es importante, pero no tan importante

En 1937, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas y por planificación de Miguel Ángel de Quevedo, el Nevado de Toluca fue declarado como Parque Nacional. Debido a la gran cantidad de recursos hídricos y ambientales que proporcionaba a al menos tres estados de la república, el bosque quedó a resguardo del estado para proteger su flora y fauna. No obstante, en 2013 (y tras varios proyectos para proteger la zona ecológica) el gobierno de Enrique Peña Nieto revocó el carácter de Parque Nacional, y dejó la zona como Área Ecológica. Según la Semarnat, el cambio no significa que los recursos del Nevado de Toluca quedaron desprotegidos, sino que el uso de sus recursos es ahora mixto, por lo que pueden explotarse económicamente.

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* Zonas y subzonas: divide y vencerás

El nuevo Programa de Manejo del área Natural Protegida para el Nevado de Toluca propone hacer una nueva división de la zona para determinar qué lugares pueden ser explotados y de qué manera. De acuerdo al proyecto, el objetivo es constituir un instrumento de planeación y regulación para el uso y administración del Nevado de Toluca, que considera la protección, el manejo de actividades, la explotación de recursos, la administración y la restauración del área. Para ello, pretende convertir las dos zonas del Parque Nacional (Cráter y Amortiguamiento), en diez subzonas: protección área alpina, uso restringido del cráter, preservación área de ecosistemas reservados, preservación de mariposa monarca, aprovechamiento sustentable de los recursos naturales áreas forestales, áreas agropecuarias A, áreas agropecuarias B, uso público de áreas de turismo sustentable, asentamientos humanos y recuperación de los bosques del Nevado. Cada una de estas áreas tendrá actividades permitidas y no permitidas. Pueden ver el detalle de las actividades aquí.

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* ¿Deforestación o manejo forestal?

Tras dar a conocer la posible tala del 33% del bosque, la Semarnat declaró que no se trata de una explotación desmedida sino de un manejo forestal. Supuestamente los árboles de más de 10 mil hectáreas tienen la llamada plaga del gusano, por lo que debe ser talado. Sin embargo, miembros del Movimiento Ecologista de México aseguran que, desde los años sesenta, el gobierno del Estado de México ha usado como pretexto la plaga para la tala desmedida, hacer negocio con la madera y privatizar el área a través de permisos inmobiliarios para construir hoteles. Según la organización, el plan de la privatización del Nevado de Toluca se ha gestado durante varios sexenios por el grupo Atlacomulco.

* El camino al infierno plagado de buenas intenciones

Varias voces se han alzado en defensa del proyecto de protección del Nevado de Toluca, y en defensa de las actividades comerciales de los habitantes del lugar. Sin embargo, aunque la explotación comercial de recursos es una medida para protegerlos, la manera en que se tiene planeada no es del todo conveniente. En teoría, no podría talarse más de la masa forestal recuperada cada año. Además se pretende que áreas que han sido convertidas en áreas agrícolas o ganaderas vuelvan a su uso forestal. Lo que no considera el proyecto es que el área dispuesta para la tala comercial no tiene otro uso, por lo que no podría reconvertirse, más bien habría que sumar a las nuevas áreas de tala, las hectáreas de bosque perdidas por otros usos de suelo, y a ello agregar otros nuevos usos de suelo como el inmobiliario. Eso sin contar las hectáreas de bosque arrasadas por la tala clandestina.

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* De algo tiene que vivir la gente

Es un hecho que los planes para el Nevado de Toluca deben considerar las actividades de las que dependen económicamente del lugar. En sus aclaraciones sobre el proyecto para la zona, Rafael Pacchiano sostuvo que, además de proteger los recursos naturales, se pretende beneficiar a la población. Para ello, se pretende que los pobladores se sumen al manejo sustentable de la zona a través de la venta de hongos y de otros productos a los visitantes. Se busca que los habitantes dependan del turismo sustentable y del uso razonable de algunos árboles. Sin embargo, las actividades económicas de la población no se reducen a eso, sino incluyen la ganadería y la agricultura que ha dañado algunas partes del bosque, pero que son el sustento de familias enteras. Según expertos, se requiere un plan para el Nevado de Toluca que considere las actividades de las personas que habitan la zona, y que tengan un equilibrio con la explotación y la preservación del ambiente.

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* Proteger el espacio, pero ¿de quién?

Otro de los grandes debates, sobre todo de este sexenio, es la privatización del espacio público. La relación de esta administración con las inmobiliarias ya nos tiene ciscados. Por ello, cuando Rafael Pacchiano afirma que no habrá tala masiva, ni construcción de carreteras, campo de golf o pistas de sky, pero  en la subzona calificada como asentamientos humanos se abre la puerta a construcción de infraestructura, surge la duda. El titular de la Semarnat aceptó en entrevista que se darán permisos para construir hoteles y condominios, por lo que resulta difícil de creer que no habrá una sobre explotación de recursos naturales. Si a eso se suma la preocupación por la privatización del espacio, las buenas intenciones por proteger el Nevado de Toluca quedan en tela de juicio. Con casos como el de Xochicuautla, Texcoco, Atenco y otros tantos, no es posible descartar el despojo a los pobladores originarios, ni la destrucción de zonas ecológicas relevantes.

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* Zonas de indeterminación

Las más grandes preocupaciones del proyecto par el Nevado de Toluca son los asuntos que no se especifica. En un país  tan corrupto como el nuestro, el hecho de que no quede claro quién será el encargado de vigilar el uso, administración y explotación de recursos, ni de sancionar las violaciones a los acuerdos, es igual a no contar con ninguna regulación. El mismo Pacchiano declaró que será la Gendarmería ambiental la encargada de salvaguardar el área, pero aceptó que por el momento no hay ningún miembro protegiendo la zona. Además, la tala comercial controlada exige hacerse bajo regulaciones internacionales que no se consideran en el proyecto. Si la Semarnat no tiene más que buenas intenciones, la preocupación por la zona es legítima.

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* ¿Qué perdemos si perdemos el Nevado de Toluca?

Puesto que es una “Zona de Transición Mexicana”, un punto único en el mundo donde se mezclan las biotas Neárticas y Neotropicales, la diversidad de ambientes y el aislamiento topográfico ha favorecido la especiación de miles de especies que sólo existen en las montañas del centro de México. La flora y la fauna del Nevado de Toluca tiene el ambiente idóneo para desarrollarse, y podría estar en peligro si se modifica el ambiente. Además es uno de los pulmones y fábricas de agua más importantes del centro del país, del cual dependen al menos cuatro entidades del país. Cualquier mínimo riesgo en que se halle el Nevado puede traer graves consecuencias para el patrimonio ambiental del país.

Así es, muchachos y muchachas, serán peras o manzanas, serán buenas intenciones o perversidad gubernamental, pero lo cierto es que a este proyecto le hacen falta muchos detalles, que de no quedar aclarados pondrían en riesgo la zona. Y si no les interesa defender la flora, la fauna, o a los pobladores del lugar, piensen que, de menos los capitalinos, estaríamos perdiendo gran parte de los servicios ambientales ya de por sí escasos en nuestra gran urbe.

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