8 razones por las que Donald Trump debe ganar la presidencia de los USA

Ahora que tenemos su atención. Cuente hasta diez, respire lentamente, y reconozca que ha abierto usted este post por puro y delicioso morbo.  Usted lo sabe, nosotros lo sabemos, y estamos dispuestos a no fallarle. He aquí las razones imbatibles por las que Donald Trump debiera ganar las elecciones en Estados Unidos, por el bien de la humanidad y del mundo, y el humor en general.

 

1. Buenos muros hacen buenos vecinos

Uno de los temas más tocados por los detractores de Trump es el famoso muro que construirá en la frontera con México para impedir el paso de los miles de migrantes que aspiran al sueño americano. Y así de golpe, suena muy rudo, pero pensémoslo con calma: si el muro se construye impedirá el paso a los Estados Unidos, pero también evitará que nos llegue la ola de gringos liberales que saldrán huyendo de la administración de Trump en busca de pastos más verdes y cabelleras más abundantes. Por otro lado, la construcción del muro puede  volver a colocar la crisis humanitaria que viven nuestros migrantes, que se han dejado ganar por los sirios, afganos y pakistaníes en eso de la tragedia. Piénsenlo fría y tranquilamente, para grandes males, grandes remedios.

 

2. Xenofobia, racismo y otros conservadurismos

Imaginen en a Donald en la Oficina Oval. Sientan el desastre. Escuchen el sonido del fracaso de la civilización. Ahora pregúntense cómo le iría en unas elecciones a políticos cortados con la misma tijera. Si la ultraderecha xenófoba alrededor del mundo se ha fortalecido usando el terrorismo y la seguridad de los seres humanos como argumento, tal vez la única forma de vencerlos es haciendo que el mundo experimente de veras el miedo. ¿Ustedes creen que alguien como Marine Le Pen ganaría después de padecer un gobierno como el que planeta Trump? Para como está el mundo, la xenofobia se presenta como las vacunas: hay que recibir un poco del mal para de veras querer erradicarlo.

 

3. Un caballo de Troya

La historia nos ha enseñado que todo imperio cae por invasiones, la mayoría de las veces, de pueblos considerados bárbaros por el imperio. Si pensamos que, como dicen los demócratas, los Estados Unidos están constituidos por migrantes de distintos lados, un hombre netamente estadounidense es el bárbaro que acabará de tronar el imperio. Reflexionemos dos segundos, ese cabello y ese bronceado de Donald Trump deben ser una señal, tal vez la clave para indicarnos que él es el enemigo que debemos infiltrar para acabar con el maldito imperialismo gringo. Si eso no les convence, piensen que si EUA es el enemigo del mundo, la mejor manera de vencerlos es que Trump sea su presidente.

 

4. Cabrona o pendejo, ¿por quién vota?

Dicen por ahí que no hay nada peor que un pendejo con iniciativa. A menos que de alternativa tengamos a una mujer nada tonta que ha apoyado durante años la política económica promotora de la desigualdad y el agandalle, además de tener uno de los espíritus bélicos más terroríficos de los últimos siglos; de apoyar, entre otras cosas el espionaje masivo con el pretexto de la seguridad nacional, y, como cereza en el pastel, aunque ahora lo niegue, un racismo exacerbado. Como bien dijo Julian Assange, elegir entre Hillary y Trump es como elegir entre la cólera y la gonorrea. Pero si elegimos la gonorrea al menos sabemos que pasamos un buen rato antes de pasarla muy mal.

 

5. Let’s give peace a chance

Una de las propuestas de Trump es retirar el apoyo a la OTAN, pues la verdad no le reditúa a los Estado Unidos. Si consideramos que nuestro vecino del norte es uno de los principales financiadores de la organización más violenta y menos democrática del planeta, cuesta verle el lado flaco al asunto. Basta con cambiar de enfoque, para ver que en realidad Donald es un promotor de la paz, el no intervencionismo y el desarme nuclear. Imaginen un mundo en el que, como Kim Jong-Un, sólo ocupemos las bombas nucleares para festejar las fiestas patrias de cada nación.

 

6. Superman protege al mundo, que es América (que es Estados Unidos)

Durante el primer debate presidencial Donald lo dejó claro: EUA no tiene por qué ser la policía del mundo. Claro, él no lo dijo para apoyar la no intervención y la libre autodeterminación de los pueblos, sino por intereses meramente económicos, pero, como nos lo han enseñado nuestro presi Peña Nieto, las percepciones no importan sino los resultados.

 

7. Infrestructochor

Hablando de nuestro presidente, hay que darle el mérito de adelantarse y pensar en el futuro. Se reunió con Donald porque sabe que hay que mantener comunicación con él. Esa comunicación evidentemente no será en inglés, pues sabemos que no es el fuerte de nuestro presi, y siendo honestos, tampoco es el fuerte de Donald Trump. Digamos que la mejor herencia de la comunicación entre esos dos seres limitados y primitivos será regresar a los orígenes y  al gruñido como el lenguaje universal.

 

8. ¡Oh, Canadá!

Además de tener un presidente idiota, nada destruye más la autoestima que compararlo con Justin Trudeau. Pero siempre podemos regodearnos en que la famosa buena ondez y calidez de los canadienses será puesta a prueba cuando miles de estadounidenses invadan su país para liberarse de algo que ellos mismos produjeron. ¡Oh Canadá! Sólo nos queda decirte que pagarás con creces la gandallez de tus mineras.

 

Así es, muchachos y muchachas, esta es la cruda verdad. Y si estos puntos no satisficieron su morbo, siempre les podemos decir: nadie se puede mudar a la internet, pero siempre nos hará sonreír.

 

Comments

comments