A propósito de Día de Muertos. Un homenaje a cinco voces femeninas

Por Aca Sound Radio System
@AcaSoundRS

Zapata y el luto del punk/rock en Seattle.
El 7 de julio de 1993, la ciudad de Seattle, en pleno apogeo grunge, se viste de negro por la pérdida de una de las voces más potentes y desgarradoras en la escena musical de los Estados Unidos desde Janis Joplin. A sus cortos 27 años fallece la vocalista del grupo de punk/rock The Gits, alineación que se encontraba a punto de atravesar el umbral de figura local a potente portavoz de ese momento. The Gits se movían en un círculo de activistas sociales, punks, músicos grunge. Llegaron a integrarse perfectamente a la escena europea ayudados en sus giras por amigos okupas, tocando en Alemania Oriental y Escandinavia. A diferencia de Janis, Jim Morrison o Hendrix,  Mia Zapata, quien abogaba en su música por la igualdad, no murió de una sobredosis, sino que fue finada en un crimen sexual. Grupos como Nirvana, Pearl Jam, Hole o The Presidents of the USA recaudaron fondos para la búsqueda del asesino emprendida por familiares y amigos, el culpable fue capturado diez años después del crimen. La muerte de Mia Zapata es un capítulo para recordar que solidarizó al grunge y a una ciudad entera por la indignación de este hecho.

Lhasa

Cantaba con una voz que dejaba sentir la pluralidad de su origen. Mitad mexicana y mitad canadiense, era natural que sus canciones estuvieran en el punto medio de la chanson francesa y la ranchera (que son la misma cosa, cuestión de geografía, nada mas). Lhasa, además, supo llevar esa vida aventurera y mágica a sus letras, que lo mismo acarician, abrazan, cortan y muerden y que hablan de esos amores, esos lugares y esos momentos que todos llevamos dentro. Lhasa murió el día primero de enero del año 2010, víctima de cáncer de mama. Fue un día de nieve en Montreal. Los que la conocieron dicen que eran sus días favoritos y que dejo el mundo en paz . A nosotros nos queda su música, pedacitos de su corazón.

Santa Rita Guerrero
Lo primero que me viene a la cabeza cuando escucho cualquiera de sus canciones no es lo grande que fue para le escena rockera mexicana de la época que apenas empezaba a sonar, ni tampoco lo glorioso de su voz, que bien podríamos escuchar en alguna ópera de esas mamilonas del Met en Nueva York. Cuando escucho la voz de Rita no pienso en las letras súper introspectivas y melancólicas que logró componer de la mano de la poeta Adriana Díaz Enciso, ni en lo teatrales que resultaban sus presentaciones en vivo cuando empezaron a utilizar flores y veladoras, no me dan ganas de recordar que junto con Poncho Figueroa fueron pilar de Santa Sabina, banda a la que poco le importaban los clichés de esa época, y para qué mencionar que cuando se desintegraron la sangre de músico que circulaba por sus venas no la dejaba estar quieta y decidió darle vida a un par de proyectos musicales: Ensamble Galileo y el Jardín de las Delicias. Y para qué recordar que debido al pobre servicio de salud que tenemos en este país, sus amigos rockeros decidieron juntar una lana para el tratamiento contra el cáncer. Lo que realmente me viene a la cabeza cuando escucho la voz de Rita son esas mallas y botas, que junto al maquillaje cargadisimo alrededor de los ojos hacían que este imberbe se enamorara de esa sensualidad que se le desparramaba por todos lados. Murió un 11 de marzo, seguramente sin dejar de guerrearle al cáncer.

High Priestess of Soul, la Grande
Voces potentes muchas, pero aquellas que transmiten el sentimiento, esas que se pueden comunicar con la parte sensible de la neuronas y propiciar que un escalofrío recorra la piel y que se paren los vellos, no tantas. Corría el inicio del año de 1933 y el mundo comenzó a ver la luz de Eunice Kathleen Waymon. Nacida en un momento en que aún se clasificaba la calidad de las personas por la pigmentación de la piel, ella fue un genio musical que a los 4 años ya tocaba el piano, una de sus frustraciones fue no haber sido la primera concertista negra, decía que se lo impidieron por el color de su piel; a los 10 años dio su primer concierto de piano en la biblioteca de la ciudad que le escuchó llorar por ver primera, y también ahí, muy posiblemente, inició en su alma la llama de rebelarse contra el sistema, de defender los derechos de los afroamericanos. Un día una pareja de blancos le pido a sus padres que dejaran libres los asientos, ellos iban hacerlo pero ella protestó refiriendo que no tocaría si sus padres no se quedaban en sus asientos. Guerrera desde pequeña, irónicamente los primeros aplausos que recibió fueron de los hombres blancos.
Sobre el cambio de nombre hay dos historias, uno que es el tono cariñoso con que le decía un novio, otra versión es, comentado por ella, que le gustaba la palabra “niña” en español ya que así le decían en algunos tugurios fuera de Harlem, de la otra mitad fue por la actriz Simone Signoret. Vivió hastiada de las desigualdades, padeció de esquizofrenia, empezó a considerar el suicidio y a sufrir pérdidas de memoria. Una vida con altibajos tremendos que se refleja en su forma de interpretar, con ese característico canto-hablado, el susurro que sirve de preludio a la voz alzada, casi un lamento que hace que se despierte cada poro de la piel. Falleció mientras dormía en el 2003, a los 70 años a consecuencia del cáncer de mama que padecía, la muerte le llegó desde tiempo atrás pero sólo entonces se acordó de recoger el cuerpo de ella que se decía una diosa egipcia, la sacerdotisa del soul, quien amó mucho a muchos pero en poca medida, la gran Nina, Nina Simone.

Minnie Riperton, the Perfect Angel

Nació el 8 de noviembre de 1947 en Chicago, estudió arte dramático, música y danza en el Lincoln Center de Chicago. Su carrera dentro de la música soul inició en 1961, formando parte de The Gems. La agrupación se movía entre el soul y el northern soul. En 1964, con los singles “I can’t help myself” y “Can’t you take a hint” hicieron diversas giras por el país. En el single “Can’t you take a hint“, Riperton demostró que podía llegar a las cinco octavas. En 1968, Minnie pasa a formar parte del grupo de soul psicodélico The Rotary Connection, a la vez, emprendió su carrera en solitario. Con la producción del arreglista Charles Stepney y de su marido Richard Rudolph, creó su debut como solista: Come to my garden, lanzado en 1971. El disco contenía los hits “Rainy day in Centerville“, “Only when I’m dreaming” y “Les fleur“. En Los Ángeles, Riperton cantó junto a Stevie Wonder en el álbum Fulfillingness’ First Finale. En 1974, Wonder acepta co-producir Perfect angel , álbum que incluía el que sería el más grande éxito de Minnie: “Lovin’ You“. A este LP le siguió Adventures in the paradise (1975), que trajo consigo los éxitos “Baby, this love I have” y “Inside my love“. En 1976 se le detectó cáncer de mama y fue sometida a una mastectomía. Desde ese momento se convirtió en una de las voces de la American Cancer Society, Además de sus variados éxitos, Riperton es también recordada por ser una de las primeras cantantes populares en utilizar el registro de silbido. Riperton poseía un registro de 5 octavas y media También tenía habilidades para sostener notas en la sexta o séptima escala por tiempos muy prolongados, uno de los mejores ejemplos de esta habilidad es la canción “Reasons” donde sostiene en tono sobreagudo en la frase “You’re not alone” por varios segundos. Murió el 12 de julio de 1979 con sólo 31 años. Se dice que sus últimos minutos los pasó junto a su marido escuchando una canción que Stevie Wonder había escrito para ella.

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