#AlTiro. 10 razones para tomar las calles de Puebla por la noche contra la violencia de género

por MCCS1618

Este es un texto colectivo que busca responder a la pregunta ¿para qué tomar las calles con bicis o con música contra la violencia de género en Puebla, en México? Ha pasado más de un año que organizaciones sociales pidieran la Alerta de Violencia de Género (AVG) en el estado, e incluso la Comisión Nacional de Derechos Humanos la solicitó en octubre de este año. El gobernador Tony Gali afirma que ya trabaja en las 11 recomendaciones del Comisión Nacional para prevenir la Violencia contra las Mujeres (Conavim) pero la cifra de feminicidios llegó a 90 esta semana, con la muerte de la profesora Patricia Mora en Zacapoaxtla, quien antes fue agredida sexualmente.

Sabemos que todas las personas tenemos una razón para recuperar el espacio público y el tejido social, este texto expresa la postura de las alumnas de la Maestría en Comunicación y Cambio Social 16-18 frente al evento #LaNocheEsNuestra, que realizamos en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la Mujer y la séptima marcha de las Putas en Puebla. Con bicicletas y música, decimos ¡Ya basta! a la violencia que se incrementa en Puebla.

1. Que el cuerpo lo exprese

Hay que tomar la noche, sacar la bici y ocupar la calle, porque no basta pronunciarse en versos, hace falta que el cuerpo lo exprese de nuevas formas, porque las palabras ya no son escuchadas, necesitan enunciarse más fuerte, unir voces acompañadas de voluntad, fuerza y valentía. Hay que salir y situarnos ahí en el espacio/tiempo al que tememos: la noche, la calle. Ocupemos el espacio público que transitamos, no sólo de día, porque juntas podemos pronunciarnos y hacer más ruido, queremos ser libres de caminar, rodar, ocupar nuestra ciudad sin miedo, dejar de sentirnos vulnerables, porque la calle es nuestra, la ciudad que habitamos es nuestra, la noche es nuestra.

Nos preocupa que 4 de cada 10 mujeres (39%) que desaparecen en Puebla tiene entre 14 y 17 años, según el histórico de cifras de 2011 a junio de 2017, y el 38% de las que siguen desaparecidas es o era menor de edad. Esta cifra la podemos saber porque LadoBe realizó una solicitud de transparencia.

2. Nuestras plazas

Tomemos las calles con nuestras bicicletas, cuestionémonos y hagamos que las demás se cuestionen si ciertos espacios son verdaderamente nuestros o si perdemos derechos sobre ellos cuando llega cierta hora. Respondamos al “Ella se lo buscó por andar fuera a esa hora”, “Qué hacías sola en la calle”, “Una señorita no anda en la calle a esas horas”. Dejemos de normalizar la violencia hacia una mujer si ella decide salir a divertirse, tomar unas copas, hacer deporte o simplemente a salir a caminar. Tomemos las calles para rodar, gritar, cantar, bailar y reír, recordemos que #LaNocheEsNuestra y no la soltemos nunca más.

En Puebla, la violencia se ha incrementado, además, no hay cifras claras de los feminicidios, mientras conteos oficiales o mediáticos dan 90, el Mapa Digital Nacional de Feminicidios que realizan desde el Instituto Politécnico Nacional da cuenta de 120 casos.

3. Paranoia de ser mujer, ¡basta!

A las mujeres nos han enseñado que andar en la calle de noche es peligroso. Tenemos que estar siempre alertas, llevar mecanismos de protección (gas pimienta, silbatos, teser, etc.), tomar transportes seguros, avisar cuando llegamos a casa. Es un miedo fomentado y transmitido desde la familia, sociedad, amigos y medios de comunicación, predisponiéndonos al peligro por el hecho de ser mujeres. ¿Cuántas veces nos han dicho “no salgas, ya es noche” o “eso le pasó por andar sola y de noche”? Como si la noche fuera un monstruo sin cara, sin responsabilidad, una excusa más para arrinconar a las mujeres en las casas e impedirnos disfrutar de un paseo, fiesta o reunión. Ya basta! No somos sujetas de temor, tenemos el derecho de ocupar el espacio público.

De acuerdo con datos de la Fiscalía General del Estado (FGE), obtenidos vía transparencia por LadoBe, de 2011 a junio de 2017 desaparecieron 1975 mujeres, de las cuales han sido localizadas 1198; es decir que 777 (39.4%) continúan desaparecidas.

4. Hija, hijo, ya luché por ti

Queremos que nuestras hijas, futuras generaciones de mujeres, no tengan que luchar por este derecho que tenemos como seres humanos: el de vivir, el de circular libre y tranquilamente en la noche y en cualquier espacio, con la seguridad plena de saber que vivimos en mundo de equidad e igualdad de condiciones sociales.
Sabemos que, de acuerdo con la ONU, 70% de las mujeres sufren violencia en su vida. En Puebla, cuatro de cada diez mujeres poblanas de 15 años o más han experimentado violencia por parte de su pareja y que seis de cada 10 mujeres mayores de 15 años declaró haber sufrido al menos un incidente de violencia a lo largo de su vida. Creemos que esta declaratoria de Alerta de Violencia de Género ya es urgente para nuestro estado, la violencia es ya insoportable.

5. Resistencia social a una sociedad en crisis

No tendríamos que pensar en recuperar la noche si las autoridades locales, estatales y federales hicieran bien su trabajo. Garantizar la seguridad de todas y todos es una obligación del Estado y no tendría que exigirse si se asumiera con compromiso y responsabilidad esa tarea. Recuperar la noche, es símbolo de resistencia a una sociedad en crisis y es también, una denuncia clara a la ineficiencia del gobierno. Recuperar la noche resulta ser una actividad que convoca a más personas a repensarnos juntos y juntas en una sociedad de cuidado común.

El Observatorio de Violencia Social y de Género Puebla considera que el Instituto Poblano de las Mujeres, organismo encargado de promover la igualdad de género, así como el ejercicio pleno de los derechos de las mujeres en la entidad, ha minimizado los alcances de la emisión de la Alerta de Violencia de Género y cuestionado el ejercicio del derecho de las poblanas a la AVG, aseverando que “el gobierno de Puebla ha tomado las medidas correspondientes para disminuir la violencia contra las mujeres y disminuir con ello el número de feminicidios […] ya que con alerta o sin alerta, estamos haciendo acciones como si existiera la alerta de género”. La CNDH pidió la alerta de género en octubre pasado.

6. No nos arrebatan la confianza

No queremos volver a sentir miedo al caminar solas por la calle de noche, es importante que los hombres entiendan que su simple figura y presencia es intimidatoria, más en la oscuridad. El espacio público es libre para el arte también. Al tomar las calles y andar en bicicleta, buscamos poder rodar libres de acoso por usar faldas para pedalear, sin que los coches intimiden nuestro andar. Que la oscuridad no sea relacionada con la violencia porque #LaNocheEsNuestra y porque la música puede abarcar el espacio de manera armoniosa y contagiar a quienes estén cerca, dar confianza en el espacio público y provocar un punto de reunión y discusión.

El feminicidio de Mara Castilla, estudiante de una universidad privada de Puebla, fue el punto de quiebre. Su nombre llegó a los medios nacionales. Es un caso que se tornó mediático por la narración de los hechos: Mara subió a un servicio de transporte: Cabify, las cámaras registraron que el transporte llegó pero Mara nunca bajó. Una semana después se supo de su cuerpo. Aunque la noticia para los periódicos ya eran los permisos para Cabify.

7. Libertad y justicia

Queremos tomar la bici, sentirnos libres, vencer los miedos, tomar la calle, esa a la que nos han hecho temerle porque una mujer sola en la calle es una víctima potencial de agresiones sexuales por parte de hombres. La calle y la noche son un territorio hostil, pero este 17 de noviembre será la suma de mujeres rodando para visibilizar la violencia que sufrimos, violencia que atraviesa nuestros cuerpos, pero al mismo tiempo nos paraliza y paraliza a nuestros cercanos.

No rodamos todas, faltan las muertas y las desaparecidas, tomamos la noche en un acto consciente de rebeldía, en un grito fuerte por las que les arrebataron la voz. Rodar es más que libertad, es un reclamo de justicia ante una sociedad y un gobierno que permite que nos desaparezcan. Queremos gritar ya basta desde una sola trinchera, la de la paz, la de nosotras, acompañadas con nuestros seres queridos, con los que no conocemos pero también están hartos.

Hasta ahora, el Instituto Poblano de las Mujeres no ha explicado por que aún no concluye el trámite de la solicitud (y negativa) de declaratoria de Alerta de Violencia de Género realizada desde febrero de 2016, pues dada la extensión del plazo de seis meses para implementar seis recomendaciones nuevas y dos incumplidas, éste concluirá hasta los primeros días de enero de 2018.

8. Sensorialmente iguales

La música nos conecta con nosotras mismas, con nuestro entorno y con los demás. Porque la música sana, fluye y vibra desde la planta de los pies hasta la punta de los cabello. Porque la música sigue los latidos del corazón y los pasos con quienes podemos volver a caminar juntas por las calles. De esa manera, estamos en contra de que cobren cuota a artistas urbanos, pago que ha intentado imponer el cabildo en la ciudad de Puebla, cuando el espacio público es de todos y ese es un modo de acceder al arte que no tiene elevadas cuotas.

9. Una Rodada, un Jam

El hecho de organizar una rodada y un jam tiene que ver con re nombrar al espacio público, la calle y el parque, en este caso, como espacios de encuentro donde se comparten experiencias individuales, para que al final surjan identificaciones sociales que permitan reflexionar, pero sobre todo actuar ante situaciones tan complicadas como la violencia de género.

Así, el propósito de #LaNocheEsNuestra es que, en primer lugar, las mujeres se empoderen y reconozcan que tienen el mismo derecho que los hombres a la ciudad. No sólo a disfrutar de lo que la ciudad les ofrece de por sí; también que reconozcan lo importante que es involucrarse en moldear la ciudad de acuerdo con sus intereses, gustos y necesidades, para lograr espacios equitativos. De igual manera, se busca que las calles de Puebla y Cholula, se conviertan en un espacio de encuentro, donde las mujeres se acompañen, se miren y conozcan que los problemas que las aquejan son compartidos por otras muchas.

El jam, es una herramienta artística donde el discurso se siente libre y toca los corazones de quienes se encuentran en un espacio, y con algarabía compartida, no sólo se hermanen los cuerpos, sino también se alcen las voces para exigir libertad, respeto, justicia y equidad.

10. Unísono plural

Entender la calle como un espacio inseguro, pero sobre todo peligroso y más en la noche, sólo nos paraliza, salir y tomar las calles es una forma de hacernos visibles, de emanciparnos del miedo, de soltar pero sobre todo de recuperar el espacio y el tejido social. Salir y no regresar es el miedo de muchas, la preocupación de todos, por eso es importante intervenir las calles con bicicletas, reconocer que todas y todos debemos poner de nuestra parte para denunciar la violencia y para que nuestra voz se escuche fuertemente, en conjunto, en un grito unísono plural y fuerte: ¡Ya basta!

FB: La Noche es Nuestra // Maestría en Comunicación y cambio social #LaNocheEsNuestra

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