#AlTiro: ¿quién le teme al Sistema Penal Acusatorio? 8 puntos para comprenderlo

La semana pasada Miguel Ángel Mancera dio un mensaje tranquilizador para la sociedad mexicana:

Evidentemente la ciudadanía no reaccionó muy bien. El pánico aumentó cuando el Comisionado de Seguridad, Renato Sales, también manifestara su preocupación no sólo por los 4 mil presos que saldrán, sino los 12 mil que ya habían salido. Todo por el famoso Sistema Penal Acusatorio, que hace unos meses era la panacea, y ahora nos tiene un poco alarmados.

Más allá de la poca pericia en la comunicación del Jefe de Gobierno y del señor Sales, vale la pena echarle un ojo a las condiciones del nuevo sistema penal en México. Para ello les dejamos 8 puntos para tener nociones básicas de su funcionamiento, de sus omisiones y de esos oscuros detalles de los que hay que estar pendientes.

* ¿Con qué se come el Sistema Penal Acusatorio?

Desde el 18 de junio de 2008, se aprobó el Sistema Penal Acusatorio, es decir, la nueva forma de impartir justicia en nuestro país. A partir de esa fecha se estableció un calendario de preparación de infrestructura y capacitación de personal para implementar el sistema que incluye los muy nombrado juicios orales. En junio de 2016 se cumplió el plazo para que en las 32 entidades del país entrara en funciones el Sistema Penal Acusatorio. La línea básica del sistema es el peso que se le da a las policías y a las fiscalías quienes ahora deben comprobar la culpabilidad del implicado. Es decir, ya no se trata de que el detenido o acusado compruebe su inocencia, sino que la fiscalía compruebe su culpabilidad. De esta manera, a grandes rasgos, el proceso que se sigue es el siguiente: hay una acusación o querella, o bien se sorprende en flagrancia un delito, la policía inicia la investigación y luego presenta al juez de control o fiscal las pruebas; con ellas, éste decide formular una acusación, se solicita la apertura de un juicio oral en la que un tribunal de uno o tres jueces escuchan al acusado, al juez de control, a los testigos y a las víctimas para emitir una sentencia.

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* ¿Por qué el cambio?

El Sistema Penal Acusatorio se presentó como una manera más justa de impartir justicia, pues todas las partes involucradas tienen el mismo derecho de ser escuchados por el juez. Así, se garantiza un debido proceso, se respetean los derechos humanos del imputado y se garantiza la reparación de daño a las víctimas. Además, incluye otras formas de solucionar los conflictos penales para que no lleguen a juicio. Las soluciones alternas van desde la reparación del daño a la víctima, la aceptación anticipada de la culpabilidad, procesos de conciliación, entre otros. De esta manera, con esas soluciones alternas se busca que las policías y ministerios públicos estén más liberados para investigar otros casos. Otro de los grandes cambios que plantea el Sistema Penal Acusatorio es reducir la cantidad de imputados a los que se les dictan medidas cautelares, principalmente reducir el uso de la prisión preventiva, y así reducir el número de presos que hay en las cárceles.

 

* ¿De qué la gira cada quién?

Otro gran cambio son los involucrados en el proceso la impartición de justicia. El peso verdadero cae en los ministerios públicos y las policías que son quienes deben construir los casos, para que el juez de control o fiscal impute cargos. Si no hay investigación pues ahí cayó todo. Las víctimas podrán intervenir activamente en el proceso, aportando pruebas y testigos, todo con el objetivo de que se repare el daño. El juez de control puede decidir no imputar cargo si la investigación no es sólida, o puede recomendar una solución alterna (si resuena en sus oídos eso de “no señorita, va a perder tiempo“, están oyendo bien), controla las audiencias, decide implementar medidas cautelares como la prisión preventiva, el embargo, la prisión domiciliaria, etc. Por otro lado, el acusado tendrá derecho a un defensor, y a ser escuchado por el juez, y a apelar la sentencia si no la cree justa.

 

* ¿Por qué saldrán los presos?

En estricto sentido, no saldrán. Por eso es alarmista el mensaje del señor Mancera. Resulta que con el nuevo sistema no todos los detenidos entrarán en la cárcel de manera automática, sino que dependerá, en primer lugar, de si el delito por el que son detenidos se considera grave. Si no lo es, no serán detenidos hasta que la investigación haya avanzado, el ministerio público pueda solicitar algún tipo de medida cautelar y el juez la conceda. De esta manera, no es que las puertas de las cárceles se abrirán de par en par, sino que todos los presos que están en la cárcel por delitos que no son considerados graves pueden solicitar una revisión de su caso para ver si pueden enfrentar el proceso en libertad.

 

* ¿Qué tan grave es un delito grave?

Este es el detalle en que está escondido el diablo. Resulta que el Sistema Penal Acusatorio tiene una nueva clasificación de delitos: por un lado, están los delitos que se persiguen por querella necesaria, los que admiten perdón de la víctima o el ofendido, los delitos culposos y los delitos patrimoniales cometidos sin violencia; por otra, están los Delitos Graves que ameritan Prisión Preventiva Oficiosa, en los términos del Código Nacional de Procedimientos Penales. Así, según un fallo de la Suprema Corte de Justicia, en el primer grupo entran todos los delitos que aparecen en una lista muy difundida últimamente. El punto fino no es que todos los acusados de esos delitos vayan a salir de la cárcel, o que no vayan a ser encarcelados, sino que ahora esos delitos deben ser COMPROBADOS antes de mandar a alguien a prisión. El pánico del Jefe de Gobierno, los gobernadores y el Comisionado de Seguridad surge, en muchos sentidos, porque la estrategia de seguridad tiene a la prisión preventiva como su medida favorita (si no es que única) para combatir el crimen. Lo grave no es que quiten la prisión pereventiva, sino que los ministerios públicos no tengan capacidad de investigar ni de construir un caso.

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* Ya entró en vigor, pero ¿estamos listos para implementarlo?

Desde que entró en vigor el Sistema Penal Acusatorio se ha hecho énfasis en que no hay condiciones para implementarlo. Se ha documentado ampliamente que los gobiernos de los estados no habían cumplido ni con la infrestructura, la capacitación de personal (desde ministerios públicos hasta jueces), la implementación de unidades de peritos y de medidas cautelares. La capacidad de investigación de los ministerios públicos es limitada y, sin el comodín de la prisión preventiva, parece que estamos absolutamente indefensos. De hecho, eso de que ya está implementado el sistema es un decir, gran parte de las críticas que se están publicando en los medios de comunicación no son deficiencias del sistema, sino omisiones de los gobiernos estatales.

 

* Brazaletes, correas y embargos

La omisión más grave de quienes están implementando el Sistema Penal Acusatorio es que no hay una unidad de seguimiento de las medidas cautelares. Es decir, no hay un mecanismo para evaluar la peligrosidad de los detenidos, ni que dé seguimiento a otras medidas cautelares que no sean la prisión preventiva. El ejemplo que ha pululado más es el de las personas detenidas por posesión de armas de fuego que no han sido encarceladas; lo que casi no se lee es que no son detenidas porque la autoridad no puede comprobar que son lo suficientemente peligrosas para no enfrentar los cargos en libertad. A nosotros puede resultarnos obvio que son peligrosas por portar un lanzagranadas, lo que debemos entender es que no porque enfrenten el proceso en libertad, éste termina, sino que debe haber un monitoreo constante de la persona a la que le imputan un delito, hasta que llegue al juicio y se apliquen las sanciones.

 

* ¿Y si mejor lo cambiamos?

En la más reciente reunión de la Comisión Nacional de Gobernadores, los ilustres mandatarios locales pugnaron por cambiar de nuevo el Sistema Penal. Mencionaron cifras sobre el incremento de la violencia y culparon al nuevo sistema por liberar a los delincuientes. El argumento es simple y mañoso: si la mayor parte de los delitos se cometen con arma de fuego, y no se permite encarcelar a quien porta un arma, hay que dejar libres a los delincuentes. Pero no dicen que desde hace años, cuando no operaba el Sistema Penal Acusatorio, el porcentaje de delitos cometidos con arma de fuego andaba por las nubes. Mucho menos dicen que fueron ellos quienes apoyaron la creación del ahora vilipendiado sistema. No decimos que no sean necesarios los ajustes, pero quizá el primer ajuste necesario es asumir que la impartición de justicia parte desde la COMPROBACIÓN del delito, y no de cárceles repletas.

 

Así es, muchachos y muchachas, la implementación del Sistema Penal Acusatorio debe preocuparnos, pero no por el pánico que han generado las autoridades, sino por las omisiones en las ellas que han caído. Antes de espantarnos por la liberalción masiva de presos, recordemos los miles de casos de encarcelaciones injustas, de casos fabricados, del uso de la tortura como mecanismo de confesión, y un largo etcétera. Los ajustes que deben realizarse es en las policías y ministerios públicos, principalmente. Y mientras una investigación medianamente bien ejecutada, un fiscal que se apegue a la ley y respete a las víctimas nos siga pareciendo algo que vemos en la tele en series gringas, habrá que seguir temiendo al sistema.

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