#Ariel2016: seguirán sin ser vistas. Crónica de la entrega de los Arieles

Por Carime Esquiliano
@carimeconc

La entrega 58 de los premios Ariel, así como el 70 aniversario de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas, conducida por dos benshis1 y acompañada por el Ensamble Cine Mudo fue un recorrido a través de la historia del cine mexicano. Si bien estas presentaciones fueron de lo más espléndido de la noche, habría que enfocarnos en lo importante y desmenuzar lo que este galardón y la AMACC significan para la escena cinematográfica del país.

Después de que el secretario de cultura, Rafael Tovar y de Teresa, presumiera la gloria del cine mexicano actual en un discurso de lo más políticamente correcto, la presidenta de la Academia, Dolores Heredia, prosiguió con palabras que reafirmaron que el objetivo de la ocasión es tanto un llamado a la memoria como un reconocimiento entre sus pares. Este reconocimiento tiene que ser invariablemente entre sus pares pues nuestra muy pequeña industria del cine mexicano se repite a sí misma en todos sus ámbitos.

Ya sea el comité coordinador y los miembros activos de la AMACC, como los cineastas, productores, guionistas, actores, como los encargados de la distribución de las cintas, así como los involucrados en el IMCINE, los organizadores de festivales y hasta los propios críticos y teóricos, todos ellos siempre son las mismas personas. La frase más clásica (y cliché) que muchos declaran es: este medio es muy pequeño. Acepto la certeza del diálogo cuando encuentro los nombres de varios nominados repetidos dentro de la misma categoría como una constante año tras año.

A propósito de su trayectoria, la Academia otorgó un Ariel de Oro al director Paul Leduc quien redimió la noche con un discurso de lo más culturalmente correcto. Contradijo que el panorama de la escena fílmica sea tan positivo como se nos quiere hacer creer. Indicó que el cine es negocio y uno muy grande, pero no lo es para los creadores orgánicos, los cineastas. Mencionó que el público mexicano no asiste a ver cine mexicano; cuestionó la procedencia de esta audiencia quien, pareciera, ya no quiere ser mexicana. Y, por supuesto, abordó el tema de la distribución a partir de cómo mucho del cine que se produce es invisible no por censura, sino porque no existen las suficientes herramientas para su exhibición.

Hay que recordar que la delgada línea amarilla entre el gobierno, otros sectores y las productoras es esta Academia. ¿La ceremonia, entonces, ayuda si acaso a visibilizar el cine nacional o a generar un mayor número de producciones? Ni remotamente. La falta de credibilidad de los Ariel es enorme por dos razones. Si bien el cine no se ha hecho para ganar premios, se ha adoptado la costumbre de creer que un premio es sinónimo de que la película debe ser vista; pero con estatuilla o sin estatuilla, las elegidas galardonadas con un Ariel seguirán sin ser vistas. Ya sea o porque ya se estrenaron y salieron de cartelera muy rápido o porque aún no las estrenan o porque un gran número de los asistentes de las salas de cine optan por cualquier otro título antes que uno mexicano, incluso si éste haya ganado premios.

paul 2

Sin duda hay que referir que la segunda razón es que es una mala copia de los premios Oscar. Hollywood es un monstruo de mil cabezas, pero la industria del cine mexicano no lo es. ¿No sería mejor inventarnos nuestros propios asuntos sin necesidad de imitar? Mientras que las ganadoras del suceso anual son las mismas películas que ganan premios a nivel internacional en festivales, esto termina por consolidar que nos faltan unas 600 millas más para crecer y construirnos como un medio sólido.

¿Es justo ponernos a competir entre nosotros mismos cuando, a la vez, debemos de luchar como comunidad? Este evento es de y para los mismos (repetidos) que hacemos cine mexicano. Los Ariel existen porque hay que reconocer, aunque sea, el cine que hay. Porque es el cine que tenemos, el que hacemos, el que conocemos y el que hay que valorar.

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1 Con la llegada del cine mudo a Japón, surgieron los benshis, un actor en escena al lado de la pantalla quien hacía comentarios y daba voz a cada uno de los personajes del filme.

 

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