#Ayotzinapa1año. 8 reflexiones incómodas para el Estado y para nosotros sobre el caso Ayotzinapa

Por Ivan Mondragón
@Crismbw

A escasos días de que se cumpla un año de la desaparición de los 43 normalistas de la Normal Rural de Ayotzinapa, como ejercicio de reflexión, me he dado a la tarea de enumerar y dar a conocer algunas ideas que se han gestado y desarrollado en torno a este suceso, las cuales buscan si bien no estar embestidas completamente de crítica y controversia, generarla. Todas estas reflexiones no tienen como fin ofender a nadie, sino más bien de sacudir un poco esa materia gris que todos tenemos.

1. El Estado es responsable de la desaparición de los normalistas
Después de derrumbar su “verdad histórica”, dejar en claro la poca organización y nula credibilidad por parte de las explicaciones de nuestros gobernantes con la ayuda del empujón de la investigación del GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes), se vino a reforzar el hecho de que los principales responsables del incidente son el Estado mismo de manera evidentemente directa e indirecta. Pero ¿cómo pasamos de eso a la impartición de justicia?

2. “Ayotzinapa es sólo la punta del Iceberg”
Si algo es incómodo para el Estado es sacar al sol sus trapitos. Sin embargo, no hay que olvidar que este incidente lamentable es sólo una pequeña probada de “todos los demás desaparecidos” y “todas las demás impunidades” desarrolladas por parte de este gobierno y del anterior y el anterior y el anterior… El monstruo de la impunidad es inabarcable, por lo que casos emblemáticos como Ayotzinapa suelen convertirse en estandartes, pero también corren el riesgo de ser mal usados como distractores de todo lo que pasa en nuestro país.

3. “Hacerse de la vista gorda” es una necesidad generada
Pues bien, quizá lo más grave de todo es que a pesar de saber quiénes son los responsables de la desaparición de los normalistas, tristemente una gran parte de nuestros colegas mexicanos viven aún pensando que los estudiantes “se lo merecían”, todo ello gracias a papá Televisa, periódicos con visión “pornográfica” y asociados, los cuales se han encargado de impulsar desde pequeños que cada quién es responsable de su destino y de todo lo bueno o malo que pueda sucedernos. O lo que es lo mismo: “El cambio está en ti”.

4. Las cosas antes de los 43
Ayotzinapa, como figura y símbolo ahora, había estado en un conflicto permanente con las instancias regidoras de Guerrero mucho antes del incidente que la mayoría de nosotros conoce. No obstante, nada de eso tuvo la resonancia que se merecía sino hasta que la bomba de los 43 estallara de forma escandalosa y descarada.

5. La invisibilidad de los demás sectores vulnerables
Da la apariencia de que a raíz de los 43 desaparecidos se fue progresivamente enterrando aún más a los violentados día con día, entiéndase los niños en los semáforos, las sexoservidoras forzadas a realizar sus labores, los vagabundos, la gente que vive en los basureros… y una larga, larga lista de personas formadas en búsqueda de apoyo por parte de “alguien”.

6. Sí fueron, son y serán semilla
Independientemente del punto anterior, el evento de los 43 desparecidos ha dejado un sabor amargo entre los que sabemos que aún no se hace justicia y al mismo tiempo ha aparentado despertar interés por parte de un sector importante de la sociedad el cual parecía estar dormido. Sin duda alguna Ayotzinapa y específicamente la frase escrita y pronunciada de “Nos Faltan 43” se ha convertido en un referente histórico y una evidencia más para aquellos que seguimos consternados, en búsqueda de que se haga justicia y que no se continúe propiciando la impunidad en este, ni en los despreciables casos que pudiesen llegarse a suscitar en un futuro cercano.

7. Tres versiones, un hecho que sigue sin resolverse y las actitudes de nosotros ante ello
A pesar de que se haya derrumbado la “verdad histórica” o “mentira histórica” como se le nombró en TV abierta, la impotencia por aún no poder señalar a los culpables reales detrás de todo este incidente nos deja una hecho trágico que continúa sin esclarecerse y mucho menos sin darle la justicia que se merece. Lo incómodo de todo esto es precisamente cuando nos cuestionamos ¿y qué podemos hacer para cambiar y tratar de prevenir estas desgracias?

8. “La cajita china”
Finalmente, y puesto que me agradan las teorías conspiratorias, no está de más señalar que, para desgracia de nosotros, es un hecho que a lo largo de este año y durante los eventos que se suscitaron alrededor de Ayotzinapa, se dejaron de lado y no se le dio la importancia que se merecía a las 11 reformas implantadas por Peña Nieto, las cuales pasaron como en su casa. “Afortunadamente” aún faltan por aprobar 22 más, es menester de todos nosotros cuestionarlas, tanto las que vienen como las que ya están en “nuestra sala”. No cabe la menor duda de que el “hacer ver” a la sociedad de sus males y errores es el mayor reto al que nos hemos enfrentado a lo largo de la historia. No tenemos por qué desanimarnos, este evento es tan importante como los demás y tarde o temprano se hará justicia con la ayuda de nosotros.

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