#BalcónPresidencial: Ernesto Zedillo o la falta de “cash”

Entró de suplente al ritmo de La Culebra, mismo que enmarcó la muerte de Luis Donaldo Colosio. La no tan extraña muerte del candidato a la presidencia, le permitió a Carlos Salinas corregir al elegido. Con casi nula experiencia pública, y un aún más pobre capital político, Ernesto Zedillo Ponce de León llegó al poder en lo que se califica como las elecciones más limpias del los últimos 30 años. Pasó por encima de Cuauhtémoc Cárdenas y del Jefe Diego con un apabullante 50.03% de los votos. La mayoría votos de miedo.

Pese a una campaña gris, una actuación sombría en el primer debate presidencial transmitido en cadena nacional en radio y televisión, el prestigiado economista llegó al poder por esa mala costumbre mexicana de hacerle caso al refrán “Más vale malo por conocido…” El miedo tardó muy poco en convertirse en terror: apenas estrenando la banda presidencial, a Zedillo le tocó cosechar las semillas del mal salinista: la famosa crisis del 94, la devaluación del peso y la fuga de capitales.

Cuando se le pronosticaba un sexenio de pena, Zedillo supo revirar. Ante la crisis económica, convirtió la deuda de los bancos privados en deuda pública, el tan infame Fobaproa. Ante la crisis política decidió anunciar que era hora que el presidente de la república mantuviera una “sana distancia” con el PRI, lo que le dio al traste al famoso dedazo, y causó una lucha de poderes al interior del partido que acabó en la entrega de la silla grande al PAN. Con sus buenas intenciones, logró hacer del Instituto Federal Electoral un órgano autónomo, que de entrada organizaría elecciones en la capital, la cual quedaría en manos de su antiguo rival Cuauhtémoc.

Pero si se enumeran sus malos momentos, también hay que destacar que en el aspecto social y de seguridad se sirvió con la cuchara grande. Y es que el egresado de Yale nunca entendió muy bien dónde vivía. Durante una gira de trabajo, intentó quitarse de encima a un indígena que le ofrecía en venta una manta con la desafortunada frase “No traigo cash” (y tal vez era cierto, véase el segundo párrafo). Para intentar arreglarle el panorama, su equipo organizó una reunión con “chicos banda” de Tepito, quienes lo recibieron con la afortunada frase “Mira, Neto, te vamos a decir la neta”. Esos dos acercamientos muestran el grado de desdén y simulación que tuvo Zedillo para la sociedad.

Las muestras de autoritarismo vendrían después con la matanza de Acteal, la de Aguas Blancas y la del El Charco. Todas con la preservación de seguridad como justificación. Seguridad que no le importaría que fuera violentada por la incursión del narco en las altas esferas del gobierno y en las bases de los distintos niveles policíacos.

Así, Ernesto Zedillo, blandengue y pasguato como se veía, fue el primero en incluir a la democracia en el Grito de Independencia, el primero en no nombrar sucesor, y el primero en cumplir su lema de campaña “Beneficio para las familias“, el detalle es que no dijo cuáles familias. Para enterarse un poco, les dejamos el documental que realizó el Canal 6 de julio sobre el circo del Fobaproa. Disfruten y extrañen a ese hombre de palabra.

 

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