#BallenasBlancas. Unica Zürn, abrir todas las puertas

I . “ Mi infacia es la felicidad de mi vida”

Unica Zürn nació en Berlín en 1916. Su padre era escritor, editor y oficial de caballería en África. Ese papá era un padre adorado con su lejanía y sus regalos fantásticos y la casa de Grunewald era un paraíso.

A los 14 años viene el devastador divorcio de sus padres que la deja vulnerable ante una madre que devora a otros hombres y la hiere. Se forma una imagen de cuerpos que se acarician y se funden en un solo cuerpo de mil brazos. La madre abre la boca, saca la lengua, la lengua es un
falo. Unica se queda quieta, se distancia en su mente. Descubre la distancia por segunda vez. Comienzan las historias en tercera persona.

Su hermano también la hiere, la viola. Ese mundo familiar que una vez fue maravilloso es la amenaza de su vida. La percepción del mundo se pone en crisis. Unica piensa que el nueve es una cifra de vida. El seis es la de la muerte. Estuvo atravesada por la muerte: “El deseo, la pasión de mi vida es la muerte.” La vida y la muerte concentrada en una cifra y en una posición sexual, el 69.

II. El hombre jazmín

Cuando tiene seis años tiene la visión de un hombre paralítico con hermosos ojos azules sentado en un jardín rodeado de jazmines. El hombre se convierte en la imagen del amor. Distancia. Pasividad. El silencio del hombre le enseña dos poderosas lecciones: pasividad y silencio.

III. Los ojos de mi enemigo

Casamiento con un hombre mayor, nacen dos hijos. Viene el divorcio y los niños se quedan con su padre. Unica no tiene dinero. Trabaja escribiendo, Comienza con los dibujos. Zürn se vuelve un ojo que mira y que se desdobla para ser mirada por alguien más pero también es mirada por sí misma y sus dibujos se llenan de ojos, de monstruos y de insectos.

IV. Unica Zürn: juegos, juegos y Juegos

Unica jugando todos los juegos como el juego del lenguaje con los anagramas que escribe.O ese juego de dos, que juega con su nuevo compañero Hans Belmer.

Aquí la veo por primera vez. Un juego consensual y libre porque en realidad Unica Zürn nunca fue una muñeca. No es Olimpia del cuento de Hoffman, no es un cuerpo desarticulado, manipulado y utilizado. Unica siguió su vida al filo de la aventura, al filo de la existencia humana. Unica se
deja guiar por signos y visiones. Silencio. Hans Bellmer es su doble masculino. Hans y ella se van a París y convierten su vida en arte. Unica es una creadora, dibuja, escribe, modela. Desdobla el mundo.

V. Capas

Piel, hilos y fascinación. Hay una serie de fotos de Unica Zürn donde no puedes verle la cara pero ves su piel dividida por un hilo blanco. Un cuerpo dibujo con líneas circulares que casi hacen daño. Pero el daño está contenido y, no sólo eso, genera placer. Reconozco el placer en esos cortes, en la piel activada por la falta de circulación de la sangre. Es un cuerpo atado pero es un cuerpo libre.

VI. Primavera Oscura

Unica encuentra en Henri Michaux a su hombre jazmín. Los ojos azules, exactamente los mismos. La impresión fue demasiado grande, cae de manera gradual en una especie de delirio.

VII. La ventana

El destino de Unica Zürn es trágico. Se avienta por una ventana en 1970. Su vida está tan llena de vida y de fantasías. Su biografía es tan real y tan imaginaria que es difícil de seguirle el paso y no generar fantasmas. Para conocerla mejor he tenido que buscarla, seguirla. He encontrado muy
poco, pero es importante saber que existió y puso todo en crisis. Que sus escritos deconstruyen el yo, el cuerpo. Nos hace vivir lo que vivió, nos vuelve sensibles a lo que pierde forma. Nos vuelve empáticos, alertas a los abismos de lo vital y de las terribles pulsiones de muerte.

Zürn pareció escoger en todo momento el camino de lo abismal, ese que desencadena las ondulaciones libres del pensamiento. En una conversación con su psiquiatra, él le preguntó si ella creía que podría curarse. Unica contestó que no, que prefería que las alucinaciones abrieran todas las puertas.

Para mí, ella abre espacios de los que no hablamos: la creación, el silencio, las heridas y la sumisión en los juegos como fuerzas. Me doy cuenta de que hay que escribir mucho de Unica Zürn, buscarla, interrogarla aunque ya no hay respuestas pero hay imaginación.

________

Elizabeth del Pino Otalora – @hildeaugusta

Comments

comments