#BallenasBlancas, Santa Marcella Althaus-Reid, indecéntanos

¡Santa Marcella Althaus-Reid! Reza una oración escrita por un disidente sexual que dirige una página de cuestiones religiosas y quien parece tener una fe firme como nadie. Son pocas las personas que han escuchado este nombre que perteneció a una de las teólogas más importantes de nuestro tiempo. Su referencia como santa está siendo reivindicada por quienes se han encontrado no como marginados, sino como condenados en las iglesias cristianas y que, a pesar de todo, buscan espacios para el ejercicio de su fe.

Marcella Althaus-Reid fue una argentina que dedicó su quehacer teológico a deshacer la idea de un Dios padre, de un Dios hombre, de un Dios con género. En sus palabras, se buscaba pensar en un Dios degenerado, capaz de amar a cualquiera.

Mujeres haciendo teología

A través de los textos de la obra de Marcella-Althaus-Reid es posible conocer de su vida. Utiliza el conocimiento situado, es decir, interpreta su experiencia en el acercamiento a lo divino, dice, de una forma perversa: por vías distintas a las tradicionales. Así, sabemos que creció en los barrios pobres de Buenos Aires, que pertenecía a ellos y en ellos aprendió a trabajar con su iglesia y a observar su entorno, del que no se desprenderá para pensar lo divino. Creció en la Argentina de la dictadura militar, lo que la llevará a tener muy presenta la masculinidad militarista, jerarquizada.

En su teología, conocemos lo complicado que fue para ella como mujer estudiar teología. Había materias que no podía inscribir por su género porque se le preparaba para maestra dominical, no para licenciada en teología. También en su obra podemos leer de sus desencuentros con los teólogos de liberación quienes, a pesar de su postura progresista y su discurso por liberar al pobre, encontraban un tope en su visión patriarcal del mundo que no les permitía comprender las condiciones de vida de las mujeres pobres o de las mujeres haciendo teología.

Teología queer

Marcella, quien se reconoce heredera de la teología de liberación latinoamericana encontrará que no es sencillo serlo siendo mujer en América Latina, como tampoco ser liberacionista en Europa. Nuestra teóloga viajó a Edimburgo en donde consiguió su doctorado y trabajó en los barrios más precarios de Escocia. Ahí, fue la primera mujer en obtener una cátedra de teología en la Universidad de Edimburgo en donde, además de enseñar teología de liberación, aplicó el método de ésta para pensar desde lo teológico a las disidencias sexo genéricas lo que le valió ser una de las pioneras, junto a Lisa Isherwood, de la que será llamada teología queer.

Para esta teóloga, la sexualidad será una vía para pensar y alcanzar lo divino. Afirma que no hay teología sin postura acerca de la sexualidad porque esto sirve como ordenamiento del mundo a través de un mecanismo de sujeción de los creyentes so pretexto de Dios. De esta forma, llamará a su teología indecente. Buscará abatir al Dios varón heterosexual y hablará del Jesús marica que acompañó a su amigo gay en soledad, de santas queer que resistieron los mandatos de género o de cómo comprender a la Trinidad bailando salsa a la vez que cuestionaba el eurocentrismo teológico a la menor provocación. Por ese motivo también fue señalada como contextualista por algunos teólogos, mientras los más tradicionales le llamaron pornógrafa. Aquellos más cercanos a la teología de liberación la acusaron de hacer una mala lectura marxista (¿cómo se atreve a hacer pasar a Marx por un bar gay?)

Santa Marcella Althaus-Reid

En un mundo casi por completo masculino, Althaus-Reid no sólo encontró un espacio. Retó las pautas de ingreso y permanencia en el mundo de la teología al cuestionar las ideas tradicionales de pensar a Dios. Enseñó que se puede comprender lo divino desde el feminismo y las disidencias sexo genéricas, desde el cuerpo y la sexualidad, desde el Sur. Su vida y su quehacer intelectual van de la mano. Los testimonios de sus cercanos aseguran que vivía con austeridad y sentido del humor, que sembraba solidaridad como prioridad y hacía prometer a sus discípulos que ayudarían a otros. Es por eso que aquí, repetimos, ¡Santa Marcella Althaus-Reid, indecéntanos!

Marcella Althaus-Reid nació el 11 de mayo de 1952 en Rosario, Argentina y falleció el 20 de febrero de 2009 en Edimburgo, Escocia.

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Gabriela Ortuño – @GaOrtuno

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