Bauhaus cumple 100 años y vives ahí

Para muchos, la palabra Bauhaus será una referencia musical y pensarán, con toda razón, en una bandota oscurota y muy de avanzada. Y no se les puede culpar. La neta es que los muchcahos de Peter Murphy dejaron una piedrota de toque, y un enorme género para se explorado.

Pero, hechas las distinciones, la Bauhaus es otra cosa. La Escuela de la Bauhaus o la Staatliche Bauhaus o la Casa de la Construcción Estatal o simplemente la Bauhaus para los amigos, es uno de los proyectos artísticos y de pensamiento más importantes de la historia del siglo XX humano, y muchos dirían que es el más importante.

¿De qué trató este esfuerzo de la Alemania de entre guerras? Pues de la reconcepción del mundo entero a partir de una «ciencia visual y técnica» para hallar una manera de relacionarse con la vida a un nivel estético. Medio elaborado, ya sabemos, pero no lo es tanto. Acá abajo una breve pero sustanciosa explicación.

100 años de cositas lindas

Pues en 1919, hace 100 años, nació en Weimar la Bauhaus, y lo cambió todo a su paso. Su enfoque era sencillo y revolucionario. El trabajo artísitico y la formación se debían realizar entre artistas y artesanos, borrando las fronteras entre lo práctico y lo estético, enfocando la atención en hacer de este mundo uno más manejable y claro. Bajo esta postura la pintura, la fotografía, la escultura, la arquitectura, el arte textil y más, eran abordadas desde una perspectiva completamente diferente a la que se conocía, sin tomar en cuenta que se introdujo la noción de la existencia del diseño industrial y gráfico. Y así su trabajo hasta 1933 en que tuvo que cerrar sus puertas debido a los nuevos aires del partido Nazi alemán.

Muy triste… o no, pues todos los exiliados de esta escuela llevaron por el mundo el método e intención de la escuela, llegando a crear en Chicago la Nueva Bauhaus, por ejemplo. Pero este éxodo cambió el mundo. Y nos van a decir: «¿a mí qué? Yo ni soy diseñador, ni artista y me vale«. Pues primero que nada, no sean perros ignorantes. Y segundo: su casa, su calle, su colonia, su ciudad, está llena de Bauhaus. Y su ropa, su cuarto, su sala, su alacena, su comedor, está llena de Bauhaus. Y sus películas, y sus lámparas de mesa, y sus computadores, incluso su cepillo de dientes tiene Bauhaus.

Entonces, les presentamos una muy hermosa serie de DW Documentary para que chequen lo muy importante que es para su vida este ejemplo de lo grande que puede ser el cerebro y la sensibilidad humana. De verdad. Si en algún momento dicen «feliz cumpleaños», este es el momento.



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#BallenasBlancas. Galina Balashova, pionera de la arquitectura ingrávida

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