#CasoClínico presenta: Britney Spears (o el pasaje al acto capilar)

Por Paulina Moreno
@wabisabe

Ficha de identificación

Nombre: Britney Jean Spears
Fecha de nacimiento: 2 de diciembre de 1981
Ocupación: Cantante
Lugar de nacimiento: McComb, Mississippi, y crece en Kentwood, Louisiana

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En febrero de 2007 la cantante de 25 años llegó a un salón de belleza y rasuró su cabeza con una máquina de afeitar. Este evento fue calificado como un acto de desesperación, un grito de angustia y una estrategia para evitar que encontraran rastros de consumo de drogas. Pero más allá de esto, ¿qué lectura posible existe desde el psicoanálisis a esta acción?.

Conocemos una parte de la historia, la que ha sido retratada a los ojos de los paparazzi e interpretada por los medios pero sin duda hay una parte a la que nunca tendremos acceso a pesar de que pareciera que la intimidad de esta mujer haya pasado por la boca de todos durante muchos años.

Britney Spears posee una carrera muy similar a la de muchas estrellas del pop, desde su infancia en Kentwood, Lousiana se destacó por ser una niña hermosa que sabía cantar, hecho que fue muy bien aprovechado por su madre Lynne (que luego también impulsó la carrera de Teen Mom de su hija menor). A los 11 años de edad Britney es reconocida en su pueblo natal con nada menos que “El día de Britney Spears” cuando es escogida entre miles para integrarse al Mickey Mouse Club donde tiene sus primeros encuentros con la fama a nivel nacional.

Su carrera musical empezó en Estocolmo (!!) en el año de 1998 donde grabó la mitad de su primer disco Baby One More Time. El éxito y la fama como tal llegaron cuando se lanzó el video de su primer single, en el que combinaba elementos de universos aparentemente contrarios logrando la imagen de una inocente adolescente de 16 años que con su corta faldita y bailes provocadores agitaba las conciencias de propios y ajenos al mundo del Pop.

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En los años que siguieron, la joven Brit Brit encarnó todas las contradicciones posibles de los estereotipos que culturalmente se esperan de una mujer. La sensual virgen-hasta-el-matrimonio, la madre-puta de dos niños, la ultra-famosa-whitetrash (adicta a los cheetos) y así todas las combinaciones que se le ocurrieron a los medios siempre pendientes de sus pasos.

Britney habla en entrevistas sobre su “lado rebelde” aquel que la impulsaba a romper con el secuestro de su intimidad al que fue sometida desde que muy joven se entregó (o fue entregada) a la voracidad del escrutinio público. En enero de 2004 Britney se fuga a Las Vegas con un novio de la infancia y se casa en una Little White Chapel en una ceremonia de 7 minutos que, según la dueña del lugar, se realizó con la joven pareja en absoluto estado de sobriedad. 55 horas después una corte anula el matrimonio ya que se había realizado una petición argumentando que la señorita Spears “carecía de entendimiento sobre sus acciones”.

Unos meses después lo vuelve a intentar y esta vez escoge como marido al bailarín y rapero (?) Kevin Federline quien se encontraba esperando un hijo con su ex pareja y era padre de otra criatura. La respuesta de esa entidad maligna conocida como “los medios” y de su madre fue de horror. Britney fue ridiculizada por todos aquellos que la habían amado (y consumido). Unos meses más tarde concibe junto con K-Fed a su primer hijo.

En 2006 Britney es retratada en diferentes escenas que hacían parecer que sus esfuerzos como madre no eran adecuados a los ojos del “público” (siempre al pendiente de que las mujeres sean “buenas” madres). En septiembre de ese año da a luz a su segundo hijo y en noviembre comienza el proceso de divorcio con su marido que según ella se encontraba muy distanciado de la familia grabando un disco e impulsando sus proyectos personales.

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En los siguientes meses Britney es vista acompañada de Paris Hilton entrando y saliendo de antros en California y Las Vegas. Las revistas de espectáculos traían las noticias más jugosas sobre este frenesí fiestero post-divorcio especulando si a la princesa del pop se le había encontrado una bolsita de coca en el baño o que si salió ebria de no sé dónde con una hambre insaciable por consumir cualquier esbozo que quedaba de su privacidad llegando incluso a fotografiar su pubis depilado cuando tuvo el atrevimiento pavoroso de salir a pasear sin calzones.

En psicoanálisis se conoce teóricamente como “pasaje al acto” a un fenómeno que le ocurre al sujeto en análisis como efecto de aquello que no se puede poner en palabras, es una respuesta que da sujeto ante lo que le es imposible de significar por medio del lenguaje, quizás a algo que lo desborda de angustia.

Me estoy imaginando a Britney Spears desbordada de angustia, saliendo de un lugar donde discutió la disputa de la custodia de los hijos con su ex-marido, a un día de haber regresado de Antigua de un centro de rehabilitación donde sólo estuvo un día, con miles de ojos puestos sobre ella preguntándose si es una buena madre, si es una junkie, si es que está perdiendo la cabeza.

Pensemos en una posible lectura simbólica de este pasaje al acto capilar, un corte con aquello que simboliza la belleza y femineidad en nuestra cultura, un corte con la mirada despiadada que se dirigía a ella desde que jugaba inocentemente con sus coletas rubias en un pupitre escolar de utilería en un video. ¿Qué fue lo que alcanzó a decir Britney Spears tras dejar su cabello tirado en el piso del salón de belleza? “My mom is going to freak out”. Un acto dirigido quizás de forma inconsciente a su madre, la mente ambiciosa que nos entregó a la princesa del Pop.

Les recomiendo estos dos documentales, el primero Off the rails que discute los eventos previos a la noche de Bald Britney, y For the record, donde un año después de esa noche, Britney habla sobre lo ocurrido y de cómo logró superar ese difícil momento en su carrera y vida personal para revelar que detrás de esa imagen que es comercializada de ella hay,al menos a mis ojos, una mujer que se siente triste y traicionada.

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