¿De verdad Obama es muy diferente a Trump? 8 datos para tener claro que son la misma mierda

El 20 de enero del 2017 ha de ser una fecha histórica basicamente por la investidura presidencial de uno de los personajes más polémicos de los últimos diez años: Donald Trump.

Todos conocemos ya sus orígenes y el extravagante camino que ha tomado para hacerse de la silla más importante y poderosa del mundo libre. También tenemos alguna idea de sus primeras acciones en la Casa Blanca. Y ante todo, tenemos memorizados sus grotescos usos y costumbres. Evidentemente todo mundo está asustado. ¿Pero de verdad debiéramos estarlo tanto? ¿Sobre todo nosotros que vemos desde fuera la política de los EEUU a pesar de sufrir sus consecuencias todos los días? ¿De verdad Obama es el Santo que nos han tratado de vender?

Nosotros creemos que tanto Obama como Trump son fenómenos del mismo aparato de poder. Dos caras de la misma moneda. Con gestos y tonos diferentes, pero al fin de cuentas protagonistas del imperialismo norteamericano, armamentistas, insensibles antes las necesidades del votante promedio y buenos amigos del dinero y la reelección.

Sin demeritar ciertos esfuerzos del camarada Obama, aquí les damos 8 razones para quedar claros con algo: Trump no va a ser peor para el mundo que Obama, sólo es más feo y grotesco y un poco menos hipócrita.

1. ¿Te vas a poner al tiro?

El señor Obama ha tenido que responder ante sus tiempos y las decisiones de sus antecesores, eso es cierto. Sin embargo, debemos recordar sus promesas de campaña para detener la presencia norteamericana en Medio Oriente, cosa que incumplió. No solamente eso. Engrosó su espíritu armamentista con Siria y, jugándole al maloso, ha buscado confrontaciones un tanto absurdas con otro amo de la guerra: Vladimir Putin. ¿Les preocupa que Trump llegue a bombardear el mundo? Puede ser. Pero sería solamente un acto de continuidad muy básico. Es más, Trump quiere romper con la OTAN. Quién sabe. Obama tiene un Nobel de la Paz, pero no ha probado ser muy digno del mismo.

siria

2. Calibre reelección

Podemos seguir acordando que el asunto de las armas en los EEUU es muy complejo, que la NRA es un oscuro brazo de los iluminati diseñado para desequilibrar las políticas internas del país más poderoso del mundo, o podemos reconocer los esfuerzos de Lincoln o Lyndon B. Johnson (no estamos hablando de Vietnam) que impusieron su deber ético e hicieron caso a su sentido común para posicionar una agenda de consciencia en pos del futuro y contra los intereses monetarios y su propia carrera política. Obama, a pesar de salir cada dos semanas a llorar frente a las cámaras por otra masacre gracias al uso indiscriminado de armas, no pasó de las palabras con respecto al asunto. Éste es uno de los taches graves de su administración. Y un tache doloroso. ¿Trump es buen amigo de la NRA? Tan amigo como Obama, tal vez menos, pues no necesitó su dinero para ganar la elección.

obama llora

3. Con dinero baila el perro

Obama tomó las riendas del país enfrentando una de las peores crisis económicas de la historia de su país. Crisis que arrastró a todo el mundo por cierto. Las acciones se tomaron y la economía fue recuperándose, no sin dejar a grandes sectores de la población completamente desprotegidos. Lo mismo de siempre. Pagan un montón de personas las consecuencias de la irresponsabilidad de un par de cocainómanos. Pero, ¿y los culpables ‘apá? Ni idea. Algunos grandes de Wall Street acabaron presos, pero la mayoría se retiró para disfrutar de sus inmensas pensiones. Y es que el dios dinero es intocable, incluso para Obama y su deslumbrante sonrisa, porque hay que pensar en la reelección, en el apoyo de tal, en mantener contento a este otro. ¿Trump es un ricachón sin escrúpulos? Cierto. De los que le gustaban a Obama.

obama eats

4. Yo no olvido el año viejo

En estos días estamos celebrando la liberación del que conocimos en algún momento como el soldado Manning, ahora Chelsea Manning. Pero no debemos olvidar quién la puso tras las rejas, y no solamente eso, quién la ha sometido a torturas y casi le ha hecho perder la razón. No a un terrorista, no a un asesino serial, sino a un preso político, claro que militar, pero político al fin y al cabo. La política de acoso y persecución contra activistas en los EEUU se ha redoblado preocupantemente. Si se nos olvida el extraño suicidio Aaron Swartz, el exilio de Snowden o la cacería a Assange simplemente porque Obama es mucho más afable, pues estamos con la brújula descompuesta. Tengamos en cuenta que los personajes mencionados están siendo atacados justamente por descubrir las retorcidas mañas de la administración saliente con respecto a la información privada y el espionaje internacional.

Por otro lado, Obama anunció en campaña el cierre de Guantánamo, una ciudadela ilegal en Cuba que se dedica al sometimiento y tortura de diferentes personajes sin siquiera haberlos juzgado. De esto ni hablamos porque nos rompe el corazón. Lo que les podemos pasar es una probadita de lo que pasa ahí todos los días protagonizada por Yasiin Bey, antes conocido como Mos Def. Y claro, todo esto avalado por el gobierno norteamericano.

5. Luces, cámara, acción

No podemos ser ingenuos. Trump es uno de los productos más estrambóticos de los medios de comunicación. Una estrella de los reality shows y los programas mañaneros de cuestionable sentido del humor. Pero Obama es el hijo de Hollywood. Tal vez por eso están tan indignados y asustados en la costa, porque esta vez no les salió el numerito.

Las campañas de Obama y Trump son practicamente las mismas. Con presentaciones diferentes, pero la misma médula. Los dos hablaron directamente con sectores de votantes ignorados historicamente. Obama es elegante, Trump es un bravucón. Pero al final los dos forman parte del mismo sistema político de intereses. El Yes We Can y el Make America Great Again no son tan diferentes. Los dos tienen la misma carga. El resultado del mismo pensamiento que ha de continuar.

6. Ahí viene la migra

Paren su tren un segundo todos. El muro existe. Ha existido durante muchos, muchos años. El camino a los EEUU ya es un cementerio. ¿Les ofende que lo vayan a subir dos metros más? Aparte de lo ineficaz de la propuesta, no es más que una compensación estética, una renovación ni más ni menos. No nos podemos permitir la simplonada de asumir que Obama ha sido un aliado de los migrantes. Incluso, su famosa reforma migratoria resultó ser un chasco monumental. Es más, Obama detenta el título del presidente con más deportaciones en los últimos 30 años. Más de dos millones de migrantes han sido pasados por prisión gracias a sus buenos deseos. Sus famosos Dreamers no son más que otra fachada para mantener la imagen amable que su gobierno ha tratado de presentar. Claro que Trump es un ignorante xenófobo, un ridículo propagandista, pero Obama podría ser más oscuro que eso, un demagogo de lágrima fácil con un cuchillo escondido tras la espalda. Tal vez el nuevo presidente se enfocará en arrebatarle el título al que se despide, pero lo vemos difícil la verdad.

Y no podemos dejar de lado la famosísima operación Rápido y Furioso avalada por la Casa Blanca, misma que le ha costado la vida a miles de paisanos, migrantes o no migrantes, en territorio nacional o extranjero. Uno de esos chistecitos gringos que ha tenido consecuencias terribles para la salud social de México. ¿Vamos a extrañar a Obama? No mamen.

Immigration Protest

7. Cuando calienta el sol

Ay dios, Trump no cree en el cambio climático. Trump piensa que es un invento de los chinos. Leonardo DiCaprio lloró 3 semanas consecutivas tras la elección. Obama y su sucesor iban a cambiar las cosas. Veríamos un futuro para todos…“. Mamadas. Obama puede ser que crea en el cambio climático, si es que es una cosa en la que se tenga que creer. Lo cierto es que no le ha importado. Su gobierno ha sido una inmensa cascada de preocupaciones y desconcierto y ninguna acción específica al respecto.

Sólo por mencionar algunas cosas: Obama tiene su resplandeciente armadura muy manchadita de petroleo. Ha sido un enorme aliado de Exxon, una compañía aberrante protagonista clave del cambio climático, y no sólo eso, amiga íntima de la Sala Oval, artífice de desastres naturales en todo el planeta. O, por ejemplo, ¿qué tal el oleoducto de Dakota? Otro proyecto que no sólo amenazaba el ambiente sino a los pueblos originarios de la región, también apoyado por Obama hasta que le reventó en las manos. En fin, Obama ha demostrado que se puede firmar un montón de tratados con las manos sucias.

8. ¿Quién la cagó?

Aquí es donde de verdad nos encabronamos. ¿Qué mierdas pasó? ¿Cómo es que llegamos a esta situación? Podemos apuntar muchas circunstancias y panoramas, personajes y malos cálculos. Pero para nosotros hay un culpable muy claro y se llama Obama. No salten, y bajen las cuchillas. Aquí la falta de cálculo y humildad viene de las esferas más altas de Washington. Si Obama y Clinton hubieran tenido la capacidad de escuchar y entender que la nominación de Hillary era un riesgo inecesario y, sobre todo, no le hubieran puesto tantos peros a Sanders, estamos seguros que otro gallo estaría cantando. No podemos comprender que una candidatura tan frágil y peligrosa no haya sido analizada hasta el cansancio por el mismo que ansiaba la continuación de su proyecto de nación.

¿De verdad se la creen que Obama no sabía sobre todos los problemas que acarreaba la decisión? ¿Habrá sido un compromiso para conseguir el segundo mandato? ¿La arrogancia y el desprecio que sentían por un candidato como Trump nos ha costado tremendamente a todos? ¿QUÉ MIERDAS TENÍAN EN LA CABEZA? Tal vez nunca lo vamos a saber. Lo que sí sabemos es que Clinton perdió. El electorado tomó su decisión. Y la decisión nos tiene a todos con lo pelos de punta. No se vale, Obama, no se vale.

obama clinton

Se vienen épocas complicadas. Por lo menos 4 años con Trump. El mundo está a un paso del colapso. El rumor de la guerra se escucha en todas las esquinas. Tal vez veremos cosas terribles, y otras tantas grandiosas. Es parte de estar vivos. Sabemos que le estamos cargando la mano a Obama, no dependía todo de él, pero por el momento estamos muy sentidos, dejó ir la oportunidad no de ser un gran presidente gringo, sino de ser un enorme líder del mundo. Nadie puede saber qué va a pasar. Lo que nos queda es ser estupidamente positivos y seguir defendiendo lo que nos queda.

Ya sea Trump u Obama, debemos entenderlos en su dimensión, representantes de los intereses de un imperio que tal vez también estemos viendo caer, y eso no está tampoco tan mal. Lo iremos descifrando a su momento. Mientras estemos al pendiente y sin olvidar nuestras verdaderas trincheras: la dignidad, la cultura y el amor.

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