#DiarioPaulistano: Impresiones de los últimos guateques

por Alejandro Guerrero
@elAleGuarrero

Fotos de Lucas Hirai

Porái se dice que tiempo que disfrutas “desperdiciando” en realidad no es tiempo desperdiciado. El camino de la inacción, la práctica del no-hacer, permanecer quieto en silencio… apenas estar. Tú tiempo, el destructor de todo. Bendito el fruto de tu vientre. Danzar alocadamente con júbilo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Ha habido grandes guateques en los últimos días. La séptima edición del Festival Órbita (evento alternativo que me hizo pensar en el #FelizNoCumpleaños de la NoFM) se realizó a pesar de haber coincidido con el juego Palmeiras x Chapecoense (antes de la funesta tragedia que seguramente ya conocen), encuentro que definiría al campeón de uno de los tantos torneos de fútbol profesional que existe en el Brasil: el Brasileirão. La tira cerró la avenida de acceso a la Casa das Caldeiras (sede del festival) y un chingo de banda no pudo llegar al reventón, sin embargo la pachanga se armó sabrosa y quienes conseguimos, pudimos disfrutar una linda fiesta que contó con la participación de bandas como: Zé Pereira (checar #ToplessBrasil) y Alessandra Leão; así como los actos en vivo de colectivos como Macumbia y WINE; la participación de varias DJ’s ( Dj Dé Schw, Dj Ni Kurosaki, Dj Ju Mineira, Dj Mari Boaventura) y hasta una batucada representada por el Bloco Jegue Elétrico, quien no se agüitó a pesar de la fresca lluvia y la ametrallante cohetera que tronó duro y tupido durante varios minutos, a cuenta de los futboleros que festejaban al lado, en el Allianz Parque, la victoria 1 x 0 de su equipo.

 

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Es importante apoyar las propuestas que existen de manera independiente a lo que nos ofrece la industria del entretenimiento que (cada vez más cara y ojete), pondera el lucro por encima del derecho que todos deberíamos tener a la fruitiva experiencia estética. Volviendo inalcanzable para algunos sectores, el acercamiento y la comunión que ocurre al juntar el arte con las personas. Re-pensar y construir los festivales no como una oportunidad de sacar dinero sino como la experiencia colectiva que nos permita aprender del otro, es una misión que pocos se atreven a asumir. Salven por siempre, gente valiente que emprende esta difícil y loable labor, sin ustedes, estaríamos más jodidos.

Otro gran jolgorio que aconteció en la Casa das Caldeiras fue la conmemoración del día de la consciencia negra: Evento que sucede en distintas sedes por toda la ciudad, cada 20 de noviembre (Revolución Mexicana) día escogido para recordar a Zumbi dos Palmares, quien murió luchando por la libertad de su pueblo en una fecha como esa, en 1695. Líder del Quilombo dos Palmares, dedicó su vida a combatir la esclavitud en la época del Brasil colonial. Tres ambientes distintos con roda de samba, shows y djs invitados conformaron el programa de la ocasión. Oportuno mensaje trascendió al recordar que no era propiamente una fecha para embriagarse y degenerar sino a reflexionar en qué medida somos consecuentes con el racismo y el clacismo que ocurren en el cotidiano; ¿qué tan comprometidos estamos con erradicarlo desde la praxis y no cómodamente sentados frente al computador, dando likes sobre el confort de nuestros privilegios?. La lucha es de todos los días.

 

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Retrospectiva de las últimas parrandas incluyen asistir a la conmemoración de los 20 años del primer concierto transmitido por internet en la historia del Brasil (el maestro Mauricio Pereira, poeta, músico y loco, organizó un concierto en donde tocaron músicos que estaban en distintas partes del mundo, conectándolos vía Skype… muy loco), un viaje a Juquitiba (poblado ubicado a una hora al oeste de Sao Paulo) y varios paseos por el Parque da Aclimaçao, de las que concluyo que la exuberante naturaleza brasileña puede ser la cura para la neurosis intrínseca en la psique de todo citadino. Cielos de malvabizco embarran de magenta y turquesa el húmedo ocaso que precede a las tormentas veraniegas, se dibujan suave sobre nuestras cabezas arcoiris contrastantes con el denso gris que los distingue del fondo. Es un sueño opiáceo. Impresiones fotográficas transitan mi mente como collage de este primer mes por acá: Las mañanas llenas de pajaritos que cantan sobre la roja arcilla del suelo. Paçoca me jala a adentrarme entre la floresta del parque. Me pierdo entre la gente del metro y los camiones. Una chica baila desinhibida alzando los brazos afuera de un bar. Bebés se reconocen en la mirada del otro. Gente rompiendo la madrugada con alocadas danzas sobre el frío lodo del piso. Donas de humo que envuelven amantes mientras se disuelven en ellos mismos. Uñas que saltan en el asiento trasero de un taxi. Tres hombres negros de traje recargados en el cofre de un auto a la salida de un club nocturno en las primeras horas de la mañana. Una empleada trapea la calle mientras su acá le grita de cosas al tiempo que una chica trans evita mojarse los pies con l’agua jabonosa. Los vigías de la biquera alterados porque pasó la tira y huele un chingo a mota. El último trago de mezcal se va entero y sin mediación, como este año que consagró leyendas. Viejos y con playeras de “yo sobreviví al 2016”.

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*Agradezco profundamente a la producción del Festival Orbita (Gabriela Pensanvem + Dé Schw) por haberme facilitado las fotos de su evento, todas fueron tomadas por Lucas Hirai.

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