#DiarioPaulistano: Reflexiones en torno al cuerpo y la droga

por Alejandro Guerrero
@elAleGuarrero

Siempre se piensa a Brasil como un edén tropical de cálidos climas y sol radiante que dora la piel suave uniforme. Sin embargo, estos días se han dibujado entre la borrosa bruma y los cielos nublados, esporádicas tormentas con asustadores ventarrones que estremecen silbando por todos los recovecos de casa. Nunca pensé estar tan tapado enmedio del verano sudamericano, al parecer la navidad está llegando: ya varias casas decoradas con lucecitas, el gordo ese y hasta nacimientos anuncian la época más feliz para los verdaderos dueños del dinero.

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Es curioso como la visión cambia. El mismo camino para volver a casa me parece otro cuando lo transito al revés. Muda de forma, presentándome nuevas vistas y maneras de comprenderlo, ofreciéndome la retrospectiva necesaria para seguir adelante, consciente de lo que he pasado y preparado para lo que venga. He fumado mucha mota y paso los días forjando tabeques (tabaco + beque (maconha, mato doido, erva do diabo, cannabis)), bebiendo mezcal y cocinando las pocas (pero sabrosas) suertes de comida mexicana que se pueden hacer con las cosas que hay por aquí (quesadillas de hongos, guacamole y ceviches varios).

Cerca de casa existe uno de los pulmones de la ciudad: el Parque da Aclimação es un bello espacio donde conviven amantes de la naturaleza, viejitos coreanos, vigorosos corredores, amantes de distintas edades, gansos, garzas, gatos, gente que se quiere conectar a internet en el wi-fi gratuito que ofrece el lugar, y pervertidos. Tiene un hermoso lago y una pista que circunda su kilómetro de diámetro (el cual sorpresivamente he corrido un par de veces, por eso del ejercicio y la buena salud mantener), en el cual también existen tres canchas de fut de diversos tamaños, así como varias estaciones para malhar (hacer barras-mamado valley-estilo libre-gimnasia callejera; quitarle la grasa al cuerpo para marcar cada uno de los músculos que lo conforman) que datan de las diferentes épocas por las que ha atravesado el parque.

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Me salta a la vista el cuidado y culto al cuerpo que prevalece por acá. Es evidente que la relación que tiene el pueblo brasileño con su físico (ni hablar de la sexualidad), es muy diferente a la de nosotros… con decirles que existe una palabra para enunciar la masturbación femenina (siririca), cosa que en nuestro patriarcal y hetero normado imaginario, no existe. Cremas, spas, productos especializados para las distintas zonas del cuerpo, artículos de diversas texturas y formas, orgánicos, inorgánicos, artesanales, libres de gluten, libres de maltrato animal, libres de explotación infantil, sin grasas, sin organismos transgénicos, sin alma, sin corazón; hacen parte del inventario de muchas tiendas.

De vez en cuando ejerzo la libertad que me da este bello país para beber en la calle. Muestra del avanzado alcoholismo de un pueblo bohemio es la cantidad de alcohol con la que puedes ingresar al Brasil: 12 litros por persona sin necesidad de declararlos, pero con la posibilidad de exceder el volumen cuanto quieras, DADA la nula vigilancia que hay en la aduana aeroportuaria. Pasa de todo, desde monstruosas cantidades de droga hasta desafortunadas especies nativas tanto de plantas como animales; así que cuando vengan pa’ acá, no sientan culo de traerse un guatito de la buena escondido en donde su sacralidad impida a las fuerzas oscuras de Babylon, encontrarle (ya saben, donde no les pega el sol).

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La mota aquí es cara y prensada. Siempre se agradece contar con una tiendita cerca de casa en donde puedas ir a conectar un tostón a la media noche, cuando pega la eriza y andas más ansioso por un toque que te lleve lejos de ti. La biquera es uno de esos centros consagrados en el imaginario drogadicto paulistano de hoy y siempre. Se parece mucho a una vecindad de Tepito y hay actividad las 24 horas. Llegas, pides, sacas la lana, te dan el embarque y pies en polvorosa de forma tranquila, sin llamar la atención, con las manos fuera de los bolsillos y la sonrisa que acompaña la seguridad de saber que hay con queso las enchiladas. Últimamente nos han rayado con variedad skunk (150% más cara que la “normal” pero vale el goce) y me he sentido más cerca de casa. México mágico paraíso de la medicina para el cuerpo, la mente y el alma… recordémoslo bien y luchemos por preservarlo así.

Por ahí se dice que cada persona tiene al menos un doble en el mundo. En estos días he encontrado gente con rostros que me parecen familiares: el Vikingo de la NoFM y un chico bongocero que toca en una banda salsera llamada Quimbará, que casualmente se parece mucho al buen Cristobal, baterista del Belafonte Sensacional; son algunos ejemplos. En fin, sigo en esta travesía de espejos y vitrinas donde de vez en cuando se reflejan nuestros pueblos mostrando la gran similitud que existe en nuestras culturas, así como enfatizando las diferencias que nos hacen iguales, al ser compartidas.

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