El ASMR es un contrario. Conozca ASMR4YOU, una plataforma para sentir el sonido

Entre las inextricables rutas de la vida, comenzamos a obviar lugares que de común descontamos, aunque de común no tengan nada. El sonido y sus posibilidades es una de éstas. Sin cuestionarlo, vivimos una existecia casi sorda, ya sea porque la misma ciudad nos enseña las curas del encapsulamiento, o porque vivimos un mundo tan agresivo en estímulos, que incoscientemente elegimos qué escuchar y qué pasar de largo. Y la pregunta fundamental se presenta: ¿cuándo fue la última vez que escuchaste realmente?

Justamente esa es uno de los cuestionamientos que se hace un nuevo proyecto que todos debemos conocer. Se llama ASMR4YOU y si mueren de la curiosidad sólo abran el siguiente link:

ME ACABO DE DAR CUENTA QUE YA NI SIQUIERA ESCUCHO CUANDO RESPIRO Y ME PREGUNTO POR QUÉ. VOY A ABRIR ASMR4YOU PARA TRATAR DE ENTENDER QUÉ ES ESO DEL SONIDO.

¿Qué se escucha? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Desde dónde? ¿Con qué? Esas son las preguntas que ASMR4YOU abordará a apartir de diversos proyectos y columnas con plumas y artistas que de verdad le quieren entrar al corazón de la problemática. No hemos parado de calar todos sus contenidos y les adelantamos que van a salir con más dudas que respuestas, pero de esas dudas sabrosas, las que son como hongos que van comiéndose el tejido muerto para revelar la pulpa que en realidad late.

Para empezar les recomendamos este primer documental que la plataforma ha estrenado. Se titula El Ademán y es obra de Emilio Hinojosa Carrión y Jorge Solís Arenazas. Por favor, para éste, y otros trabajos que presente ASMR4YOU háganse el favor de utilizar audífonos.

Un portal que, desde la inteligencia y la creatividad, impulsará la reflexión alrededor del sonido. Atenderlo es como untar suavemente de medicina una parte muy herida de nuestra propia vida. Celebramos el proyecto y sus esfuerzos. No dejen de seguirlos en sus redes. Cada semana tendrán contenido exclusivo y hermoso, eso lo podemos asegurar.

Y después de que se claven, no dejen de repondernos: ¿cuándo fue la última vez que escucharon realmente?

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