El herbario de Emily Dickinson disponible para todos

Emily Dickinson era una loquilla. También una de los poetas más importantes de la historia. Si la conocen y han tenido la fortuna de leer con atención su trabajo, pues lo saben muy bien. Creó su muy personal forma de puntuación, renovó en gran medida la expresividad de la lengua inglesa, no publicó un solo libro, repensó el verso y sus posibilidades, y pocas veces salió de su casa. Si no la conocen, ahora tienen un par de razones para acercarce a su obra, aparte de que era una loquilla.

Una buena introducción pueden ser los siguientes videos que describen más o menos su biografía, literatura y detalles jocosos.


Pero lo importante que les queríamos contar es que, a muy temprana edad, una pequeñita Emily, antes de ser la dama de blanco que no salía de su cuarto y esperaba la muerte con extraño placer, hizo un herbario a petición de un profesor de su escuela. El trabajo de más o menos 70 láminas se mantuvo en muy cuidadoso resguardo y sólo se cuenta con una edición facsimilar carísima, de hecho el libro original ya no lo pueden consultar ni los investigadores.

Sin embargo, gracias a una fuerza celestial que nos resguarda a todos, la Universidad de Harvard acaba de hacer accesible el famoso herbario de la poeta en su portal. Y es muy impresionante. Si lo quieren consultar solo abran el siguiente link:

Dickinson, Emily, 1830-1886. Herbarium, circa 1839-1846. 1 volume (66 pages) in green cloth case; 37 cm. MS Am 1118.11, Houghton Library © President and Fellows of Harvard College.

Ya medio volados, podemos encontrar una inmensa cercanía entre estas flores secas y los más de ochocientos poemas que Dickinson dejó en su cuarto después de morir. Cada página vive entre la fragilidad de lo que se puede desvanecer en cualquier momento y la potencia que la naturaleza misma imprime a todas sus obras. La verdad nos conmovió mucho, y no podíamos dejar de compartirlo con ustedes.




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