De Ninja Tune al We Out Here, el nuevo movimiento de jazz londinense

En Londres comenzó, hace algún par de años, a constituirse un nuevo movimiento de jazz que parecería salir de la nada. En realidad tiene una serie de antecedentes que proviene de una de las disqueras más vanguardistas de los últimos 25 años. Aquí les cuento una parte de la historia del jazz londinense:

En 1990, ocurrieron dos hechos trascendentales para las sonoridades actuales de la música: la salida del primer álbum de Massive Attack, Blue Lines, y el disco debut de Dj Food, Zen Brakes Vol. I. Ambos discos coincidían en el camino a la renovación sonora e iban de la mano con la ruptura de los géneros. Estos dos discos exploran la relación que existe entre el funk, rap, soul, techno, jazz, blues, reggae, la música electrónica experimental y progresiva, además del minimalismo y el post punk.

Llamado trip hop

Aunque ambos discos, en su momento, parecieran muy alejados el uno del otro, sentaron las bases del nuevo sonido llamado trip hop. Sus sonoridades alcanzarían a muchos otros músicos, que van desde Radiohead a Madonna y de Portishead a Garbage.

La influencia que generó Massive Attack en la historia de la música es evidente. Sin embargo Dj Food sería parte de uno de los proyectos más innovadores y auténticos de su contexto. Este esfuerzo impulsaría a una generación de músicos que serían el germen del actual movimiento de jazz londinense. No se habla tanto de él y de su historia, pero es fundamental, y me refiero a la disquera Ninja Tune.

Matt Black, Jonathan Moore y Kevin Foakes (Dj Food), mejor conocidos como Coldcut, fueron los miembros fundadores de Ninja Tune. La política de este proyecto era evidente: sonidos vanguardistas y bailables. En la primera década publicaron discos tan importantes como Ninja Cuts Funkjazztical Tricknology en 1995, que marcó un antes y un después, con tracks como el de Kruder & Dorfmeister Deep Shit 1& 2, Black Jesus de 9 Lazy 9 o Long Road de Funki Porcini.

El mercado decía

Para algunos de ellos era la primera vez que aparecían canciones suyas publicadas, y debemos recordar que entonces no había plataformas de streaming, ni Youtube, ni se podía bajar musica por internet. Que sus canciones fueran publicadas en un recopilatorio era muy relevante, además Ninja Tune mantuvo la política de hacer viniles para los Djs tradicionales a pesar de que el mercado decía lo contrario en esa época, dándole la importancia al disco como objeto-archivo.

A partir de ese momento esta disquera editó el material que hoy es fundamental para entender la historia de la música en los últimos 20 años. Sólo por poner algunos ejemplos: Hed Phone Sex de Funki Purcini en 1995, Remedies de The Herbaliser en 1995, Scratchcratchratchatch de Kid Koala en 1996, Bricolage de Amon Tobin en 1997, Motion de Cinematic Orchesta en 1999, entre otros.

Un paso hacia la madurez

Hacia el cambio de siglo, Ninja Tune ya consolidado como una de las disqueras independientes más influyentes del mundo, editó los discos de Bonobo, que es por mucho uno de sus músicos más importantes y una de sus insignias. La música de Bonobo pudo sintetizar de la manera más clara el espíritu de la disquera y al mismo tiempo dar un paso hacia la madurez de la sonoridad y la experimentación que habían propuesto desde un inicios.

La importancia que tuvo Ninja Tune y estos músicos para la explosión de la nuevo movimiento de jazz londinense es evidente. Los Ninja habían propugnado por integrar el jazz a nuevas sonoridades y de esta manera lo renovó y además cambió la percepción de que el jazz es música académica y para señores. Acercó a los jóvenes y diversificó la escena frente a la ola indie y neo garage que arrasó en los medios.

El oído de los jóvenes

Así, los músicos que hoy son los exponentes de esta naciente escena, eran preadolescentes y adolescentes cuando fue el auge de Ninja Tune y en ese sentido fueron introducidos a la filosofía de que la diversidad es lo que crea nuevos mundos. Ninja Tune tuvo el valor de juntar el agua y el aceite, y esa es la esencia de los músicos que lideran el novedoso movimiento de jazz londinense. Son jóvenes hijos de migrantes, musulmanes, africanos, caribeños, que tomaron sus propias tradiciones, las de su generación y las antiguas tradiciones del jazz clásico, las actualizaron y hoy están volviendo a poner jazz en el oído de los jóvenes.

El 8 de febrero de 2018 la disquera Brownswood sacó a la luz el disco We Out here, una especie de catálogo de los nuevos jazzistas de Londres. Con solo 9 tracks nos daba un golpe de realidad. En ese disco se encuentra una de las exponentes más interesantes: Nubya García, una saxofonista de origen caribeño, de padres migrantes. Su madre es de la Guyana y su padre de Trinidad y Tobago, nació en Camden, tiene 26 años. En este disco aparece como solista, pero toca en el conjunto de Kokoroko regularmente, y en Maisha. Theon Cross y Moses Boyd son otros de los que parecen como solistas, pero tocan con ella en su disco Nuby’s 5ive y por si fuera poco, todos ellos colaboran en los proyectos de Shabaka Hutchings.

Toda esta generación

Hutching es otro de los genios de esta generación, es un saxofonista de 35 años de edad. Sus padres son originarios de Barbados y ha participado en distintas agrupaciones de jazz. En 2011 formó Sons Of Kemet junto con Theon Cross y otros. Han grabado tres discos y es una de las agrupaciones que reúne a toda esta generación, además participa en el proyecto The Comet Is Comming que en 2016 grabó Channel The Spirits y en 2019 el Trust In The Lifeforce Of The Deep Mystery, dos discos de jazz y música electrónica que le deben mucho a los proyectos de Ninja Tune.

Mención aparte merecen el dúo Yussef Kamaal, integrado por Yussef Dayes y Kamaal Williams, que con su disco Black Focus pusieron en el centro la improvisación y el diálogo, incorporando nociones de breakbeat y de trip hop. Este disco es uno de los que abrió el camino para que se empezara a considerar que de verdad existía un nuevo movimiento de jazz en Inglaterra, renovador y auténtico. Williams además ya tenía una carrera previa con el sobrenombre de Henry Wu, editando su primer material discográfico en 2012; sus discos de música electrónica no solo son bailables, son una aventura de la experimentación musical.

Jóvenes haciendo jazz

Otro dúo que que vale la pena hablar y escuchar es Binker and Moses, formado por el saxofonista Binker Golding y el baterista Moses Boyd, este último con un disco y varios sencillos siempre cercano a la experimentación sonora electrónica. Los dos discos que tienen son completamente distintos en tre sí; Dem Ones, grabado en 2015 es una sesión de improvisación, dura y pura, mientras que Journey To The Mountain Of Forever es un disco conceptual, con músicos invitados, ilustraciones y dibujos realizados por Biker.

La línea continua de los movimientos musicales que se desarrollaron en Londres entre 1990 y hasta nuestros días nos muestran la historia de una sociedad que tuvo la capacidad de experimentar, integrar y resolver la diversidad. La música ha sido un vehículo no solo para la integración, sino para construcción de un tejido social y una sociedad futura. Las características que muestra este nueva explosión de jazz londinense es alentadora por la pluralidad que he descrito, tanto en términos raciales como de género. Con un movimiento de jóvenes haciendo jazz sólo podemos esperar más y mejor música en el futuro.

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Por Israel Espinosa
@arqueorock

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