El tifón que pudo destruir Japón, pero no lo hizo

Hemos visto imágenes sorprendentes y desconsoladoras de la llegada del tifón Jebi a Japón. Este desastre natural es el más fuerte que la isla ha tenido que enfrentar en los últimos 25 años. Con vientos de más de 180 kilómetros por hora, Jebi arrasó la costa Oeste de Japón, en especial ciudades como Osaka.

Lo más sorprendente, para bien, es que el saldo de personas afectadas es muy bajo respecto de la intensidad del destastre. Las autoridades reportan apenas 11 muertos y 600 heridos, e incluso, pese a los aparatosos daños materiales, testigos aseguran que las ciudades japonesas se ven relativamente tranquilas.

El motivo de lo anterior es que Japón se ha posicionado como el país que mejor enfrenta los desastres naturales en el mundo. Es el mejor para prevenir, ya también el mejor en tiempos y modos de reacción. Aquí las claves:

* Construir con el desastre en la mente

El código de construcción japonés está elaborado para que los edificios resistan los daños causados por erupciones volcánicas, lluvias, tifones, tsunamis, sismos, etcétera. Al construir tratan de implementar sistemas que permitan la rápida evacuación de los edificios. La idea es que las construcciones resistan daños estructurales y, si no lo hacen, que puedan ser reconstruidos tan rápido y sencillo como sea posible.

* Respeto a la naturaleza

Por su ubicación geográfica, Japón está expuesto a la fuerza de la naturaleza, por lo que ha decidido no pelar contra ella. Asumiendo que los desastres pasarán, el gobierno japonés se ha concentrado en entrenar a si ciudadanía en cómo reaccionar ante la emergencia. Desde la infancia los japoneses saben qué hacer si la naturaleza despierta.

* Dinero, dinero, dinero… Y saber qué hacer con él

El gobierno de Japón no sólo a invertido en infraestructura, sino también en planes de emergencia, y sobre todo en acuerdos con la industria privada para garantizar el abasto de todo lo necesario durante los días de emergencia.

A punto de cumplir un año del sismo que azotó la CDMX (y que aún tiene a gente durmiendo en la calle), vale la pena voltear a ver el ejemplo japonés. La naturaleza no avisa, pero sí podemos estar listos para cuidarnos más y mejor.

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