¿Eres ecofriendly? Gracias por la contingencia ambiental

Uno sabe que hay contingencia ambiental cuando sale a la calle a las 4 pm y ve esto

Así es, los últimos días, incendios, falta de viento y lluvia, y básicamente décadas de no ocuparnos del medio ambiente, han creado una nube de nata gris sobre la CDMX y otras ciudades del país. Tras un inicio de semana bastente complicado, el gobierno capitalino decidió activar una contingencia extraordinaria. A decir verdad, es una contingencia de chocolate, pues no implica ninguna restricción vehicular o industrial, y más bien le dice a la gente que se quede en casa y no respire.

¿Salvando al planeta?

El debate sobre las acciones que deben tomarse ante estos niveles de contaminación está al rojo vivo. La discusión va desde la manera en que medimos la calidad del aire hasta las acciones que tendríamos que tomar a corto, mediano y largo plazo para tratar de revertir el daño que le hemos hecho al planeta.

Ante esta tarea titánica, tal vez convendría empezar por el principio. Es decir, por hacer una evaluación par corregir lo que estamos haciendo mal. El problema con eso es que al hacer una revisión cuidadosa podremos ver que varias de las acciones que hacemos para proteger al planeta, en realidad lo dañan gravemente.

Y es que el capitalismo, ese monstruo que todo lo destruye, se ha apropiado de lo ecofriendly, lo sustentable y lo verde para fomentar el consumo de productos que se venden como no contaminantes, cuando en realidad son súper sucios. A este tipo de marketing se le conoce como greenwashing.

El lavado verde

El falso mercadeo ecológico se basa en siete grande mentiras:

–       Trade-off: afirmar que un producto es verde destacando algunos atributos, pero ocultando otros que no son respetuosos con el medio ambiente.

–       No prueba: indicar que un producto es sostenible sin tener pruebas que lo demuestren.

–       Vaguedad: decir en publicidad y embalajes que un producto es “100 % natural”, provocando confusión. Existen sustancias naturales dañinas, por lo que esto no es ninguna garantía.

–       Fibbing: falsas etiquetas que indican la certificación de un producto.

–       Irrelevancia: dar datos irrelevantes que pueden crear confusión en el consumidor. Un ejemplo de esto es decir que no se usa un elemento que de por sí está penado por ley.

–       El menor de los males: crear productos que desvían la atención del consumidor. Por ejemplo, los pesticidas ecológicos pueden verse como “menos malos” pero al final son pesticidas.

–       Falsedad: mentir directamente al dar información de un producto, inventarse etiquetas.

Para librar los embates de la mercadotecnia, los expertos recomiendan dos simplea acciones: desconfiar de todos los empaques verdes con etiquetas de 100% orgánico y natural, e informarnos y leer etiquetas para saber qué estamos consumiendo.

¿Papel o plástico?

Algunos ejemplos de las consecuencias del greenwashing las vemos en nuestra vidad diaria. La idea de que protegemos el medio ambiente al usar una bolsa de algodón en vez de las de plástico, al tirar el papel higiénico a la taza del baño, o usar botellas de vidrio en vez de plástico, son sólo algunos ejemplos de la gran mentira verde en que vivimos.

Pero, ¿qué sí podemos hacer? Para empezar, no sentirnos derrotados por haber vivido engañados. Después, revisar a conciencia nuestros hábitos de consumo, y sobre todo, informarnos correctamente, con fuentes confiables, es decir, gente que sabe de lo que habla y que no sólo quiere vendernos algo más.

Como ejemplo, les dejamos este gran episodio de nuestras amigas de Mandarax que ponen todo claro de la manera más agradable. Disfruten.

 

#YoDocu. Un documental sobre una aventura macabra: The Search For The Northwest Passage

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