¿Estamos estudiando los feminicidios y a los feminicidas, o sólo estamos opinando sobre ellos?

por Alan Heiblum
@AlanHeiblum

Cuando vi la publicación de Tercera Vía me percaté que la nota del feminicida había sido modificada. En la presunta nota original, además de la mezcla de letras capitulares, mayúsculas y minúsculas –que sigue cierta coherencia intrigante–, la total ausencia de acentos y signos ortográficos, se leen dos oraciones cuyo orden sintáctico es inusual. Sin el hipérbaton, la primera oración sería: “Tu no vas a destruir mi vida y después (quedar) como si nada”. En la última oración el hipérbaton es aún más acentuado. El orden sintáctico habitual daría: Esto te pasó por puta.

De la publicación de Tercera Vía se destaca la línea “Por puta te pasó esto”, que justamente le sirve como encabezado vía el lúcido símil “la P de puta se golpea como el martillo de una pistola”.

¿Y todo esto qué, ahora resulta que vamos a revisar las figuras retóricas con ejemplos salidos de los siete feminicidios diarios que en promedio azotan a nuestro país? No es mi caso. Lo que me interesa señalar es que Tercera Vía no tuvo reparo en modificar la nota presuntamente original y ello no fue un desliz sino un síntoma. ¿Estamos estudiando los feminicidios y a los feminicidas, o sólo estamos opinando sobre ellos? ¿Estamos por abrir una nueva área experta abocada al tema y estimulando a quienes serán sus becarios o es que basta con la difusión de noticias? ¿Estamos yendo a entrevistar y estudiar a los feminicidas presos o es acaso que ya sabemos las respuestas?

Cual oráculo, en general las sociedades tardan mucho tiempo en estudiarse así mismas. Un título como “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” tiene una fecha tan tardía como 1884. O por usar un caso famoso entre famosos, Jack el destripador cometió sus fechorías en 1888 pero no fue sino hasta después de 1970 que el término “asesino en serie” fue acuñado y utilizado dentro de una plataforma institucional de investigación.

Las enfermedades, la tecnología y las metáforas son algunos de los indicadores que pueden caracterizar una época o su transición. En la nuestra, la violencia de género, tanto en su exacerbación como en su reconocimiento, se destaca. Entonces, no perdamos tiempo y ayudémonos a ayudarnos. Necesitamos comprender con más detalle este doloroso fenómeno llamado feminicidio. Y para ello es imperativo dejar de dar por supuesto lo que debería ser el material de investigación. Quizá Tercera Vía y otros medios, parafrasearon la primera parte del mensaje porque pensaron que no era importante, finalmente la línea esencial era la última. Bueno, eso es justo el tipo de aseveraciones que únicamente sirven cuando llegan como conclusión de una investigación, no antes. Basta de pretender, necesitamos entender.

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