Hacia la despenalización de la mariguana: una semilla se ha plantado

Por Manuel de J. Jiménez Moreno
Contacto: jimo901@hotmail.com

Pocas decisiones de la SCJN son celebradas como la que ayer su primera sala emitió a favor del uso recreativo de la mariguana, su siembra y consumo para uso personal, sin considerar su comercio y distribución. Al aprobarse el dictamen del ministro Arturo Zaldívar, la sala, entre otras cosas, declara inconstitucionales varios artículos de la Ley General de Salud. Algunos medios hablan de una decisión histórica por el supremo tribunal: “México legaliza la mariguana con fines recreativos” (dice El País). Esta aseveración, si fuera cierta, conllevaría la despenalización de la mariguana con fines lúdicos en todo el territorio nacional y para todos sus habitantes. Sin embargo, el asunto no es tan benevolente, puesto que el fallo sólo modifica la situación jurídica de las 4 personas que promovieron el amparo, sin incluir aún a la asociación civil que impulsó la demanda. Pero esto no significa necesariamente un ardid del sistema jurídico mexicano, muchas veces aliado con el gobierno y con los intereses hegemónicos. Sí hay un avance significativo.

La decisión abre una senda para los usuarios que buscan usar con fines recreativos (medicinales, lúdicos, culturales, etc.) la planta. Ante el fallo, se podría crear jurisprudencia y modificar materialmente el contenido de las normas para que estas tengan efectos generales. La vía más sencilla podría ser la jurisprudencia por reiteración, necesitando para ello, cuatro resoluciones a favor derivadas de amparos similares. Ayer se sentó un precedente rumbo a la despenalización, únicamente interpretando la ley en clave de derechos humanos. ¿Pero cuáles son los argumentos que se esgrimieron en el debate?

canabis

En el proyecto del ministro Zaldívar para resolver el amparo en revisión (237/2014), se privilegia, a petición de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante AC, el derecho humano al libre desarrollo de la personalidad. La argumentación está sustentada en el hecho de que la prohibición absoluta del enervante contraviene el derecho que posee cualquier persona, como sujeto racional y libre, para decidir aspectos sustantivos en su vida. El sujeto, mientras no afecte derechos de terceros ni altere el orden público, es libre para realizar acciones concernientes a su impulso vital y social. Si una persona desea consumir mariguana para mantenerse bajo un estado mental que él considera satisfactorio, no existe razón jurídica o moral para impedirlo. Y si esta persona se reúne con otras que poseen afinidades similares, tampoco hay razones válidas para prohibir las actividades que ellos consideran significativas (desde fumar hasta formar un movimiento cultural donde esta planta sea un eje central en la formación de una ideología o cosmovisión). Del otro lado se encuentra el argumento de la razón de Estado, con rasgos totalitarios, como el del Comisionado Nacional contra las Adiciones, Mondragón y Kalb, a quien escuché en la Facultad de Derecho de la UNAM decir “no quiero una sociedad adicta a la mariguana”. Aunque se podría oponer que la legalización no implica necesariamente más adictos (donde falazmente todos lo seamos), lo importante aquí es ver cómo la autoridad asume la potestad para decidir qué tipo de vida es la más deseable para el ciudadano y, en ese sentido, establecer una moral pública y unitaria.

canabis2

El problema de fondo se encuentra en el nivel de intromisión estatal en la esfera privada. Si verdaderamente México busca un desarrollo democrático, heredero de los valores liberales, no encontraría razones suficientes para prohibir el consumo de la mariguana a la luz de la permisibilidad de otras substancias científicamente más dañinas como el tabaco y más peligrosas como el alcohol. Tampoco se trata de una situación de tolerancia, puesto que el derecho ya está consagrado en el texto. En la historia de la política y las ideas jurídicas, muchos derechos comenzaron siendo permisiones por parte del soberano (el ejemplo más elocuente es la toleración de culto en países devotos que se transformó en libertad religiosa y que después se volvió derecho fundamental). En el papel ya se ha recorrido una distancia considerable. Ahora toca a la sociedad defender y materializar el derecho.

Coyoacán, 4 de noviembre de 2015.

______

Manuel de J. Jiménez Moreno – Escritor y profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM

 

Comments

comments