Hello anxiety my old friend. ¿Qué es la ansiedad y de dónde viene?

por Daniela Orlando
@danieltitlan

Ansiedad 1.1

“Nunca sentí como hoy la impresión de carecer de dimensiones secretas, de estar limitado a mi cuerpo, a los pensamientos ligeros que suben de él como burbujas. Construyo mis recuerdos con el presente. Estoy desechado, abandonado en el presente. En vano trato de alcanzar el pasado; no puedo escaparme.”
– Jean-Paul Sartre

The impulse is quite meaningless in a cerebral non-event

La ansiedad es un estado de continua generación de angustia, miedo y aflicción que abarca el cuerpo físico, emocional y mental. Aunque es una respuesta involuntaria a diversos tipos de hostilidad, se considera una patología hasta que su presencia interfiere en el desarrollo cotidiano de quien la padece.

Sus síntomas abarcan los extremos de las tres áreas mencionadas: en el físico se expresa como un nerviosismo con frecuencias cardiacas altas e hiperventilación, aunque también puede presentarse como pérdida de energía, presión baja y sensación de asfixia. En lo emocional se manifiesta en euforia repentina que puede desatar ira o bien tristeza profunda y apatía. La parte mental genera hiperactividad con falta de concentración, así como conductas erráticas e impulsivas que pueden considerar el suicidio, abandono o cambios radicales.

La ansiedad es el estado permanente del famoso estrés, y éste es una respuesta al miedo que desata reacciones concatenadas donde es muy fácil percibir la “animalidad” del cuerpo. Este miedo genera una contracción total de nuestra parte frontal hacia el centro como medio de protección de nuestros órganos vitales: desde el diafragma se retrae toda la zona baja abdominal hasta nuestros genitales, ocultando también la pelvis hacia el frente por la tensión, justo como cuando un perro se asusta. La parte media alta de nuestro torso se encorva, acercando los hombros con las orejas y el cuello se curva hacia el frente con el objetivo de enfrentar la mirada. Acción similar a los gatos cuando se erizan. Todas estas acciones son una respuesta orgánica que busca proteger nuestra vida y al mismo tiempo tener la capacidad de enfrentar al agente que nos amenaza. En esta total retracción, nuestro sistema nervioso sufre una compresión que lo pone en alerta junto con la generación de cortisol y adrenalina. Es como si pudiéramos encender todas las luces de una casa al mismo tiempo como alarma: el pulso cardiaco se intensifica, los pulmones se expanden y la sección primitiva del cerebro predomina.

La llamada “aflicción” de la ansiedad hace referencia precisamente a este movimiento: al acercamiento y tensión profunda que se crea en el pecho y que vibra intensamente sin la capacidad de liberarse.

I am the key to the lock in your house

El proceso de gestación de los seres humanos es uno de los procesos más complejos e interesantes que vale la pena observar. El desarrollo embrionario nos muestra que todo nuestro cuerpo se va formando en conjunto; la primer estructura que se forma es un inicio de médula y columna vertebral en conjunto con el sistema digestivo y el sistema nervioso central. Que éstos sean los primeros en crearse habla de la parte más primigenia e instintiva como seres vivos; las formas de vida más básicas se componen únicamente de versiones muy simples de respiración, digestión y sistemas nerviosos, por lo que el principio básico de la vida es respirar, comer-desechar, percibir-sentir.

Esto es importante porque el hecho de que estos tres sistemas crezcan juntos nos da el principio de unidad y señala su relación intrínseca en todos sus procesos posteriores. Así, cuando nuestra vida está en peligro, siempre irá acompañado nuestro sistema digestivo (ardor estomacal, náuseas, hambre, falta de apetito, diarrea, estreñimiento, cólicos), nuestro sistema nervioso (nerviosismo, sudoración, adormecimiento de las extremidades, presión en el pecho, espasmos musculares, deficiencia respiratoria) y nuestro cerebro primitivo (ideas de vida-muerte, necesidad de correr-huir, violencia física). Aunque tengamos respuestas de sobrevivencia primitivas, actualmente somos mucho más complejos y nuestros procesos de vida responden a distintos niveles. Este sentido de unidad está relacionado a nuestras emociones y nuestras ideas porque éstas también suceden a partir del sentir, es decir están en el cuerpo.

Por ejemplo, a través del cuerpo físico podemos sentir frío, la nombraremos así al hacerla una sensación consciente, es decir una idea; esta percepción es completamente personal y cultural, pues dependiendo de las temperaturas a las que estemos acostumbrados podremos catalogar lo frío y lo caliente; si además la designamos como agradable o desagradable estamos frente al estado emocional del cuerpo. La función biológica de las emociones es ser un regulador y una herramienta para comunicar nuestra individualidad con lo externo y lo social. Aunque nuestras ideas y emociones están fuertemente determinadas por la cultura, ambas siguen siendo procesos corporales porque parten del sentir. Lo que nos lleva a que la ansiedad como reacción fisiológica funciona como un protector emocional cuando percibimos la posibilidad de peligro.

I won’t let you fall apart

La tradición occidental nos inculcó el credo de “mente, cuerpo y espíritu” separando todo lo que nos une. Si nuestras ideas sólo estuvieran en nuestra cabeza y nuestras emociones fueran ideas más complejas, nuestro cuerpo sólo sería un envase para contenernos. La cultura de la razón le ha bastado educarnos como si sólo fuéramos mentes; lo que no se ha mencionado es que todo nuestro cuerpo funciona como una red neuronal, no sólo nuestro cerebro.

Precisamente, nuestro aparato digestivo y nuestro corazón tienen redes neuronales semi independientes al cerebro pero igual de complejas, desde nuestra cabeza hasta los pies existen distintos tejidos llamados conectivos que funcionan como redes de comunicación, pero que tienen capacidad de acción y respuesta. Estas redes funcionan como una telaraña compuesta en su mayor parte por agua (importante mantenernos hidratados), y las arañas pueden sentir lo que sucede en toda su red; así funciona nuestro cerebro. Todo el tiempo estamos sintiendo, pero no todo se traduce en una idea consciente, pues sería imposible pensar en todos nuestros procesos internos al mismo tiempo. Poder caminar en la calle sin chocar ni caernos mientras pensamos si el futuro tiene sentido, cargando una mochila y escuchando música, explica que nuestro cuerpo tiene la capacidad de funcionar muy por encima de nuestras ideas. Para que todo esto suceda, está en función la propiocepción que es la capacidad de sentir el cuerpo en el espacio, es decir de movernos y desplazarnos en equilibrio: entender las distancias, el volumen, las alturas al subir escalones, todo eso sucede al mismo tiempo y en ningún momento pensamos en ello.

Esa gran red de tejidos y las distintas gamas de células que sólo tienen como tarea percibir el entorno y percibirnos a nosotros mismos, son las mismas que pueden anticipar el peligro. Como la vida moderna ha modificado las nociones de peligro, nuestro cuerpo no sólo recibe alertas cuando nos enfrentamos a situaciones de vida-muerte, asociamos el peligro a todo aquello que nos desestabiliza y rompe con nuestra seguridad: perder el trabajo, no tener seguridad financiera, ser rechazados, no ser amados, es decir, hemos complejizado de forma cultural el dolor.

Si nuestro cuerpo tiene las capacidades para percibir el peligro externo es obvio que hará lo mismo internamente. El estrés y su permanencia quizá ya no sólo están relacionadas con la hostilidad y las amenazas externas, sino que si encima entramos en ciclos de pensamientos que nos generan temor, estamos creando la crisis y la amenaza desde dentro, naturalmente nuestro cuerpo responde.

I’ll be your mirror

Es necesario entender la complejidad de nuestros procesos corporales porque entendernos en el sentir es comprender el estar, es decir, las razones detrás de cada uno de nuestros estados. El protocolo de preguntarnos ¿cómo estás? debe ayudarnos a profundizar cada vez más en nuestras capacidades sensitivas para reconocernos y sabernos. Nuestro cuerpo está dotado de una inteligencia muchísimo más grande de la que podemos atestiguar con precisión y de la que se habla poco, pero saber hacer uso de ella es fundamental para nuestra transformación y la de nuestros entornos. La respuesta a la aflicción es tan sabia como la respuesta a la alegría.

Sentir, reconocer, nombrar y compartir es hacer de la experiencia conocimiento, es transformar la aflicción en libertad.

Hablar de ansiedad es muy complejo porque aunque hay mucha información al respecto, se hace evidente la profunda falta de educación emocional y sensitiva, además que se queda en un área bastante limitada donde parece que cada uno se tiene que hacer cargo como si fuera lavar la ropa. Si la ansiedad es hoy en día un tema de salud pública, es porque socialmente hemos permitido que suceda y permanezca, es tiempo de hacer de la salud emocional un tema del que todos nos tenemos que hacer responsables.

“To look life in the face, always, to look life in the face, and to know it for what it is…at last, to love it for what it is, and then, to put it away…”
-Virginia Woolf

P.S. Puedes estar bien

Si te reconoces en los síntomas expuestos, has sentido ataques de pánico o sientes que pierdes el control con frecuencia, pide ayuda. El estrés permanente nos ha llevado a estos estados, pero la ansiedad permanente es un signo de depresión y ésta es una enfermedad seria que debe ser atendida y no minimizada en un falso romanticismo. El dolor, la tristeza y la aflicción son procesos de mucha sabiduría, pero perpetuarlos es quitarnos la posibilidad de crecer y darnos nuevas oportunidades.

Cuando sientas ansiedad apártate un momento de lo que estás haciendo, pon atención a tu respiración e intenta inhalar y exhalar llenando y vaciando tus pulmones: inhala por la nariz, exhala por la boca despacio. Permite crear tiempo y espacio en ese momento de tensión. Hidrátate, no consumas drogas, alcohol, azúcar, nicotina ni cafeína. Toma baños fríos, come bien, descansa.

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