La corrupción no sólo mata. El fraude del IMSS a las víctimas de la Guardería ABC

Tal vez son demasiados años. Tal vez han pasado demasiadas cosas. Tal vez es demasiado doloroso. Tal vez son demasiados niños lastimados, demasiadas familias reclamando justicia. Tal vez demasiados responsables libres, demasiados abusos. Tal vez son demasidos casos, demasiadas deudas. Tal vez hay demasiadas razones para que este país no quiera recordar lo que pasó  el 5 de junio de 2009 en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonora. Quizá a eso se debe el silencio de las redes, la poca atención de los candidatos que quieren gobernar este país. Quizá de veras no recordamos, o no sabemos, y por eso ya no nos duele, y por eso puede repetirse.

A nueve años del incendio, es más importante que nunca recordar el caso de la Guardería ABC. Por las víctimas, por las familias, pero también porque justo ahora sabemos que este caso, uno de los más sórdidos y brutales que la sociedad mexicana ha presenciado, no nos ha enseñado nada. Cuando se habla de los niños de la ABC se dice que es la muestra de que la corrupción mata, ahora a nueve años podemos decir que no sólo mata, sino que roba a los muertos.

El abogado Miguel Nava, representante de las familias de las víctimas, denunció este 5 de junio que el Instituto Mexicano del Seguro Social ha cometido un fraude en nombre de los niños de la Guardería ABC. Estos son los hechos:

  • Las familias revisaron la lista de precios de los medicamentos supuestamente entregados a los niños. Se dieron cuenta de que los precios están inflados hasta un 600%.
  • Vía transparencia, obtuvieron documentos en que se falsifican las firmas de los padres y las madres para simular que han recibido tratamientos que nunca les entregaron. (Las familias tuvieron que pagar por obtener esos documentos vía transparencia).
  • El Centro de Atención Inmediata para Casos Especiales ha cotizado equipo como colchones, balones y caminadoras a un precio cuatro veces más alto que el real.
  • Se han compardo vuelos a sobreprecio (hasta 95 mil pesos) a nombre de los niños, que éstos nunca ocuparon para recibir atención médica.
  • El IMSS reporta viáticos entregados a las familias que ellas no recibieron, y desconocen si alguien más cobró.

¿Y todo esto para qué?

La respuesta es simple y brutalmente indignante: cuando un juez al fin dicte sentencia y determine cuál será la reparación del daño, a esa cantidad habrá que descontar lo que se haya gastado previamente en la atención médica de las víctimas. Eso explica los sobreprecios y la simulación en la entrega de productos

*PAUSA PARA CONTENER EL ASCO*

¿Se acuerdan de que la corrupción mata? ¿Se acuerdan del dolor de las familias? ¿Aún queremos olvidarnos de la Guardería ABC?

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