¿La primera vez que se dijo FUCK en TV fue en el funeral de un Monty Python? Evidentemente

No lo sabemos la verdad, pero si lo dice un Python lo creemos. Basta con que John Cleese lo afirme, aunque no diga exactamente eso, pero es muy Python decirlo: la primera vez que se dijo FUCK en TV inglesa fue en el funeral de un Monty Python.

Un 4 de octubre de 1989 murió Graham Chapman, y días después fue su funeral, o memorial, una bonita tradición protestante en donde los cercanos al fallecido toman la palabra para hablar de cariños y despedidas, y fue en el memorial service de Graham Chapman que ocurrió el bello momento.

¿Por qué el peso del momento? Es sencillo y no lo es, como todo en la vida del Monty Python’s Flying Circus. Resulta que el combo dorado de la comedia británica, que saltó a la fama en 1969 tras una serie de eventos completamente delirantes e irrepetibles en la historia y que después expondremos porque estos británicos de verdad son históricos, comenzó, y terminó, justamente con esa dupla: John Cleese y Graham Chapman.

Estos dos eran compas de cantina y dueto de escritura, y estos dos se encontraron en el camino a Terry Gilliam, Eric Idle, Michael Palin y a Terry Jones, para formar a Monty Python. Todos juntos se hicieron famosísimos con una serie de televisión de la BBC y una serie de películas, dos ramas que revolucionaron el humor y siguen siendo influencia fundamental para los cómicos contemporáneos.

Entonces, cuando John Cleese subió al púlpito para recordar a su buen amigo, también subía la, casi mitad, de la fuerza creativa que fundó al conjunto, y también subía la razón de la separación del circo, pues fue Cleese quien dijo basta al enfrentarse a los problemas de alcoholismo de Chapman.

Por eso es tan emotivo el momento, y divertido también, pues, bajo la mirada celestial del amigo perdido, el que se queda asume el reto y devuelve la bofetada robándose el momento de ser el primero de decir FUCK en un sepelio inglés, y en la televisión despues.

El memorial se grabó y fue producido por el hermano de Chapman, y vale la pena echárselo y estudiarlo completo. Es duro, emotivo y, evidentemente, muy divertido. Y si se quedan con ganas, les pasamos algunos de los momentos más memorables del talento absoluto de Graham Chapman, tanto con los Python, como en solitario. Gente como ésta se da una vez cada milenio, ahora sí que todos a darle las gracias a las cámaras y la luz del sol.






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