#LadoB: Sly y Molly Broom

Por Alain Derbez
@Alain_Derbez

I

Yo no fui a Woodstock. No me lo permitió la edad ni tampoco mi situación económica (la de mis padres todavía) ni tampoco la distancia en kilómetros y en millas.

No fui a Woodstock pero varios años después, en briosa juventud, tuve relaciones íntimas con una mujer que sí que estuvo ahí. Esa noche -me di cuenta en algún momento y en algún vaivén- viajé al festival. Vaya: como si lo hubiera hecho. Así lo fui pensando mientras ella con su escrupulosa minuciosidad y yo con hoscos más vigorosos atrevimientos de mozalbete, una vez y otra, arrebatábamos a la oscuridad todos los silencios en uno, dos y el mismo idioma. Era Woodstock: lamí Woodstock, olfateé Woodstock, oí Woodstock gota a gota, pulgada a pulgada, milímetro a milímetro en una sola piel, en dos, en una.

-¿Y qué fue lo que te gustó más? -le pregunté en inglés ante una taza humeante. No es que me envaneciera y quisiera repetidos en su boca los pormenores físicos de nuestros eróticos deliquios: me refería al concierto, a los entreactos, a la convivencia, al festival. Ella no lo entendió así y puso una vez más manos a la obra en una matiné de sudores y saliva y carne a mares. Tras ello, algo averiado como un sultán lampiño ante una amorosa maquinaria y muy hambriento, repetí la interrogante pero ahora sí di detalles…

-¡En serio!…¿Me lo estás diciendo en serio? ¿Más que Jimi, más que Janis (por alguna razón me refería a ellos como si fueran mis compadres gringos Janis y Jimi), más que Richie Havens y Santana; más que Crosby, Stills y Nash, más que 10 Years After volviendo a casa, Sweetwater, Jefferson Airplane, Canned Heat, Ravi Shankar, Mountain, Joe Cocker con una pequeña ayuda de sus amigos, Who, Credence, Paul Butterfield y su blues, Blood, Sweat and Tears, los hermanos Winter, Joan Baez y…?

-Eras una criatura -me dijo-. Eres. No se trata de comparar. No sabrías comprenderlo. Yo misma hoy…

No puedo negar que me hirió, no puedo negar que magulló mi orgullo. El malestar, intenso, punzante, permanece décadas después. Tarde más que temprano consulté a un chamán y , entre vapores, cantos y plumas ofreció una solución:

-Necesitas descargarte, descargarlo y no basta con sal ni agua debajo de tu cama ni cebollas moradas en tu mesa. Escribe un texto al respecto y publícalo en una revista contracultural zacatecana que se llame Dos Filos. Sólo así.
– ¡Cómo! ¿Conoces la revista?
-¿Qué esperabas?- respondió su mirada. Ya sólo ella estaba ahí, sólo ella permanecía. Él, al grito de “va mi resto”, había viajado hacia otra parte. Lejos. A Bethel tal vez en el 69, aquel verano llamado Woodstock… No. A la costa contraria a Nueva York. Al oeste: a San Francisco, California. Esa madrugada un bisonte rojo, gris y montañoso fue visto vagando en el antiguo centro de la ciudad: el distrito de la Misión podía haber levitado. Tal vez lo hizo aunque nadie cayera en cuenta o lo atribuyera a los característicos sismos de la zona fracturada o a una visita del difunto Richard Brautigan para reconocer con grandes zapatos sus fantasmagóricos parajes.

Decidí entonces aplicarme para averiguarlo todo y para ver si así sus ojos penetrantes, inquisitivos, negros, acababan de largarse de una buena vez y me dejaban, sino dormir, al menos intentar imaginarlo.

 

II

La pregunta que no se alejaba nunca, la que tenía que me era imprescindible resolver es ¿por qué? No por qué hubiera sentido que la chava me había pendejeado; ésa no. La cosa era otra. Indagué. Escribí.

El 16 de agosto de 1969 -aunque esa naciente madrugada dominical realmente ya pertenecía al 17- un locutor de grave voz que parecía haberse tragado una docena de almidonadas corbatas anunció gringamente al personal que eran unas “leidis” y unos “yentelmen” y que lo que venía acto seguido era ¡!¡!¡!: “¡Venga el aplauso!”. Ella estaba ahí. Ella había viajado desde Texas y estaba ahí con su pecosa humanidad y sus grandes dientes blancos y sus senos pequeños de rosados pezones y su enorme sonrisa y su elasticidad de largas piernas y su voz y sus aromas… Llamémosla Molly como si Joyce diera licencia: Molly Broom quien con una escoba barrió con mi tranquilidad por haberme sembrado una obsesión. Oí, claro que oí, y no dejé de oír y averigüé más y más cada vez.

Supongo que Prince, caro heredero de sus enseñanzas (de las de él), debe haber hecho lo mismo desde Minnesota: oír y averiguar. Bailar también. Yo también bailé. Desde aquella noche. bailé. Él (que también viajó antes desde su texana cuna), con ese constante estilo de frases cortas, sentencias repetidas por el colectivo vocal como si la letra fuera un elemento más del ritmo, una percusión, lo había dejado claro: “Dance to the Music”: el título es la rola y la rola es la instrucción: ¿Música?…Bailemos.

 

III

-Estaba asustado. Claro que estaba asustado. Bueno, por lo regular siempre estoy así, ansioso cuando se trata de un concierto. Ya quiero entrar, ya quiero estar ahí: tocando. ¡Pero en Woodstock!… Antes de subir estuve entre el público y había tal cantidad de gente. Ahí estaban Jimi Hendrix y Janis Joplin. Mis ídolos. Pensé: bueno, creo que no deberíamos saltar al escenario. Sí, lo pensé. Pero bueno, en cuanto comenzamos, en el momento en que vino la nota, el primer golpe de voz, lo supe: sí, todo está bien.

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IV

Mientras el anunciador hace su engolada chamba se muestran los elementos que habitan primero en la superficie como algo que vendrá del fondo. Los músicos le llamamos vamp y es una primera imagen de la chistera del prestidigitador para que el escucha sepa: “esto y más aguardan por ti lindo. Piénsalo dos veces o no lo pienses y danza”… El nombre de la rola: – M´Lady : Órgano, piano eléctrico, contratiempo, bajo penetrante, continuo y vertebral conductor de la electricidad, guitarra percutida, rasgada batería. Funkie buen hombre. Voces: “¡Eh!, ¡Eh!, ¡Eh!” como quien cuenta 1,2,3 y cambio…alientos y estribillo donde el góspel habitó desde la más tierna infancia. La música de este hombre es -como la mujer que inventaba orgasmos igual que si Eva bautizara el paraíso a gritos- meticulosa y minuciosa. Aquí hay un productor al fin, un arquitecto, un conocedor profundo del material disponible que echa mano de cada una de las posibilidades que brinda el grupo, la familia: la tabla periódica toda al servicio del químico. Blancos y negros, hombres y mujeres. ¿Alguien se ha dado cuenta (se llama Cynthia Robinson) que quien toca la trompeta y también canta es mujer? ¿Dónde aquellos días de femeninas coristas y, si mucho decir, alguien al piano de la burguesa sala decimonónica y el te danzante?, ¿dónde, pregunto, si suena Jericó en los labios de la achinada Cynthia?

Y todo termina como comenzó: en el principio fue la voz, el juego de las voces que se integran, que se contraponen, que se complementa y el baile y la repetición minimalista de la voz y las voces como los cantos primigenios: la negritud se casa con la psicodelia. Esto se toca así y así se baila y no tiene porque haber, si hay contratiempo, contratiempos (y ahora movemos un poco los controles de audio para “sonar para ustedes como queremos sonar para ustedes”): “You can make it if you try”…

-Y tú ¿qué tocas?-pregunta el blanco conductor televisivo.
-Yo: música. Quizás partí del blues y del góspel pero soy rockero, tengo el espíritu. Y están las etiquetas del rhythm´n blues y el jazz y hasta el country and western y el pop y el soul, chiliconcarne y…música, dejémoslo así. Música diaria para gente. Música para la gente del diario como yo. ¿Quieres más?: “I am an everyday people” y que otros sean leyenda.

V

Si en su I feel like I´m fixin to Die Rag, Country Joe Mc Donald fue más que directo (Y es uno, dos y tres, por qué estamos peleando, me vale una chingada no me preguntes, la próxima parada Vietnam; y es cinco, seis y siete, abran las perladas puertas pues no hay tiempo de ponerse a pensar ¡Viva! Todos vamos a felpar”, él termina su participación de 8 rolas con una letra distinta a lo que se le escuchó antes (más compromiso sin perder espiritualidad: Stand como si en la iglesia dios bajara a decir “pon tu chispa mental donde está el culo”):

“Párate,
Al final serás tú
quien haya realizado
lo que habías pretendido conseguir.
Párate
Tienes una cruz que aguantar
Cosas que hacer si es que vas a alguna parte.
Párate
Porque las cosas que sabes justas
En verdad es la verdad quien las ajusta.
Párate
todas las cosas que quieres son reales
y sólo tú las consigues y no hay negociación
Párate, párate, párate
llevas sentado demasiado tiempo
y hay un pliegue permanente entre lo correcto y lo equívoco;
párate
querrán que te arrastres
aunque saben que lo que dices tiene sentido
Párate
¿Qué no sabes que eres libre?
Bueno al menos en tu mente si es que quieres serlo.”

VI

Country Joe Mc Donald ¿directo, contundente en el 69? ¿Qué me dices de Mohamed Alí en el 74 perdido y por recuperar el título de los pesos pesados?

“¡Dejen de ser hipócritas en esta televisora!”

¿Quién es ése a la izquierda en la pantalla chica junto al muy serio pugilista y símbolo alguna vez nombrado Cassius Clay? Un blanco llamado Mike Douglas es el anfitrión y el hombre al lado de Alí con su afro encendido y sus tacones se anuncia como coanfitrión e interrumpe como si no fuera él, no fuera su grave voz metálica, sino el humo de la hierba el que hablara. El vencedor de Sonny Liston pareciera buscar un jab que lo mande a callar al piso, un upper cut, que lo haga volar más, un gancho, un bolo punch…to-le-ran-cia… Ah pues ese hombre es de quien hemos estado hablando tanto tiempo (¡en serio! ¿más que Janis, más que Joplin?). Oigamos:

-¿Algún día le entrarás a la política Mohamed?
-No señor. Mira, cuando ustedes blancos discuten asuntos, no son los nuestros. Yo miro a la gente negra como una nación y en nuestros problemas negros ustedes no tienen nada que hacer. Ninguno de ustedes políticos blancos ha hablado de pagarnos los siglos que fuimos, que hemos sido esclavos…Todos los canales de televisión, todo, es de ustedes.

…y nuestro hombre interrumpe, interrumpe, interrumpe.

-Me dejas hablar hermano. Me estoy dirigiendo a ellos…
-Y yo estoy hablándole a todos aquí.
-Ese es el problema. Ahora entramos a asuntos que no tienen sentido.
-Los hombres negros entendemos hombre, entendemos…
(comerciales)

Y continúa su participación el blanco gringo de sureño acento político senador con su discurso y se lanza a hablar sudiscursoblancogringodesureñoacento y Alí irrumpe y nuestro hombre interrumpe como si referí fuera separando a los contrincantes extendiendo los brazos hacia los lados:

-Seamos felices, seamos felices- repite.

Todo comenzó cuando, concluidos los aplausos, el conductor le preguntó al entrante Alí:

-¿Y tú por qué no sonríes nunca?…

Nuestro hombre sí que sonríe, nuestro hombre sí que ríe y parece que en sus adentros tarareara: “¿Qué no sabes que eres libre? Bueno, al menos en tu mente, si es que quieres serlo.”

VII

Han pasado años. Décadas. Llevo mis tarjetas, llevo mis apuntes. Vuelo para allá. Buscaré la entrevista antes o después del concierto.

Ain´t got nobody” fue el primer éxito sencillo. Eso fue en 67 (los raperos, los hip-hoperos deben de buscar ahí sus orígenes). “En realidad, no, no tengo a nadie”.

I ain´t turn you loose” fue el segundo éxito. El área de San Francisco baila con ese emergente grupo de la “familia pacheca”, la “familia piedra” donde el líder responde al nombre de Sylvester Stewart y es multi-instrumentista y ha decidido cantar a pesar de que no confiaba demasiado en el amplio rango de su voz.

-¿Cómo fue que llegamos del I de las primeras rolas, ese yo, al “Everybody is a Star” del 69 y al “Gracias por dejarme ser yo mismo otra vez”?- eso preguntaré. ¡Eso preguntaré!

-Por qué crees que Miles Davis, el mismísimo trompetista, el icono del jazz, del jazzrock, de la búsqueda, decidió asegurar que sus músicos favoritos eran tú y Jimi Hendrix? ¿Qué sentiste cuando el propio George Clinton rey del funk, funkadelik King, dijo que eras una de sus mayores influencias y con los años viajaste a tocar con él tantas veces? ¿Y cuando tocaste con Prince te oíste en él, te viste? ¿Qué tanto te afectó caer en prisión por lo de la cocaína? ¿Qué pasó con el representante que te esquilmó? ¿Cómo ha afectado tu creatividad todo lo sucedido? ¿Por qué crees que Molly Broom que estuvo en Woodstock me comentó contundente que?… Ah la de cosas que le preguntaré si es que hay tiempo, si es que cuenta con la energía este hombre y me quiere responder a pesar de la adrenalina acumulada por el homenaje, a pesar de sus siete, casi ocho décadas a cuestas,; ah la de cosas que grabaré, la de respuestas, si es que esta mujer blanca, ésta su contemporánea que hace las veces de cancerbero en la puerta me deja finalmente entrar.

-Es que vengo de México. Vengo desde México. ¿Sabe? Desde México…
-¿México?…- reconozco esa voz, esa mirada-…¡México!…Ah yo estuve ahí una vez. Fue hace mucho. Sí…mucho…

 

VIII

Molly Broom vuelve a abrir la puerta.

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