“Las chelas corrían y la música debía continuar.” Puro Pinche Sabor United 2018

por Alan Prats
@al_prats
Albert Weber
@AlberthusWeber

Este sábado 24 de febrero el Circo Volador se llenó de sabor con la primera edición del Puro Pinche Sabor United, festival que reunió a lo más exquisito de la escena metalera de la CDMX. Esta nueva propuesta, encabezada por el buen Johnny Chávez (batería en Acrania, y guitarra y voz en Grave Cross), busca convertirse en un espacio para reafirmar, impulsar y sobre todo unir a la escena del metal en esta vieja ciudad de hierro.

Las puertas del Circo Volador –recinto metalero por excelencia de la ciudad– se abrieron pasadas las seis de la tarde. Una sana conbebencia fue el preámbulo perfecto que dio paso a una noche llena de pesadas y progresivas melodías.

El escenario fue inaugurado por el metal progresivo de Glass Mind, quienes nos mostraron de qué están hechos mediante un despliegue de técnica y virtuosismo dignos de respeto. La música de estos carnales tiene tal fuerza y versatilidad que no necesita vocales que la acompañen; habla por sí sola. Vetiginosos riffs y atrevidos cambios de ritmo –que inevitablemente recuerdan a Dream Theater o Haken– fueron repartidos a diestra y siniestra por casi una hora hasta que el público, complacido, despidió a la banda con fraternales aplausos y vitoreos.

La segunda banda en presentarse fue Acrania, en definitiva lo mejor de la noche –según el subjetivo criterio de los Caníbales que escriben estas líneas–. No sólo se trata del sabor de su única e inigualable propuesta musical que fusiona el death metal con el latin jazz; tampoco que haya sido la única banda del festival con una producción análoga que persiguía un sonido más trve, acorde a su propuesta sonora. Lo que hace que se hayan llevado la noche es la iniciativa misma del festival, el establecimiento de vínculos entre artistas, el fomento de una hermandad entre bandas y, sobre todo, el demostrar que las producciones independientes desde, para y con los artistas, sí son posibles.

La noche avanzaba, las chelas corrían y la música debía continuar. Al sabor de Acranía le siguió el eclectisismo de Anima Tempo, una banda que ha sabido abrirse espacio en el circuito musical de la ciudad y poco a poco se ha ido ganando las simpatías del público que gusta del metal y la música progresiva. La presencia de los fans que iban específicamte a ver a Anima Tempo fue tal vez la que más se hizo notar, y su concierto demostró a todos que el apoyo local existe –a madres– y que las nuevas propuestas realmente son valoradas por su innovación y esfuerzo.

Finalmente Nuclear Chaos cerró tan pesada velada, acompañados de la mejor producción de la noche y presentando, para exclusiva de todos, material de su nuevo disco titulado Unite. Su sonido fue definitivamente el más cercano a algo que podríamos llamar vieja escuela, pero innegablemente presentaron una amalgama de composición fresca y versátil dentro de su género. Sus apasionados riffs y d-beats resonaron con fuerza para cerrar un encuentro que celebró con creces la unidad de la siempre fluctuante, siempre activa y siempre interesante escena de Metal de nuestra aborrecida pero bien amada Ciudad de México.

Cabrá esperar las próximas ediciones de este festival emergente, que con un precio de entrada extraordinariamente accesible dejó con una notable satisfacción a los fieles asistentes. Si bien no tuvo los más altos méritos en cuanto a producción sonora se refiere, logró mostrar con estilo y muy buen gusto cómo se cura un auténtico festival metalero chilango: con Puro Pinche Sabor.

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