Lástima que no vine de negro. Molly Nilsson en Bajo Circuito

por Emiliana Perdomo
@emilianita

fotos de Emiliano Aivar

Zapatos de tacón, botas de charol, sacos y camisitas, vestidos con transparencias, maquillaje, chamarras y abrigos, todos en diferentes tonos del negro obligatorio nos recibieron el pasado viernes 3 de marzo protegidos por la marquesina de Bajo Circuito en el Showcase extendido de Molly Nilsson, una producción de ROCKETS. Lástima, dijo mi acompañante (responsable de las tremendas fotos de esta nota, Emiliano Aivar) que no cumplí con la etiqueta. Yo, prevenida, llevaba un vestido corto y por supuesto, negro, con rayas blancas. Al final, si no es en el alma seguro en el clóset, todos tenemos algo de oscuridarks por dentro. Bajo Circuito está, literal, en un bajo puente de Circuito Bicentenario, y en cuanto entramos nos olvidamos del frío del carajo porque adentro la audiencia, conforme avanzaba la noche, atascó el lugar. Un lugar cómodo para bailar como en los ochenta, con los pies pegados al piso y con el ritmo en los hombros, lleno de gente que esperaba ansiosa a Molly Nilsson y que bailó y aplaudió a los grupos abridores.

Llegamos a las 10:40 aproximadamente, se abrían puertas a las 8 con Nilsson hacia las 11-12, pero nos recibió Frío y Vacío, banda compuesta por Sharon Lunch en el bajo y la voz y Angel Kauff en la guitarra y los sintetizadores. La Ciudad de México es, estadísticamente a nivel mundial, la capital oficial de oyentes de Joy Division, seguida de Manchester y después Lisboa. Frío y Vacío intenta mostrar que el post punk y el cold wave suenan fuerte y claro también en español, con canciones como “Perdidos” o “Desequilibrio”. Una banda que se estrenó hace poco, entre la audiencia generó comentarios del corte de “esto está muy chido” y “tú báilale”. Les siguió Dani Shivers, a la que no le favoreció mucho la acústica del lugar. Esta talentosa chica de Tijuana sumergió a la audiencia con letras en inglés en su dream pop aterciopelado, y su hipercuteness, como se autodescribe en Twitter, fascinó a varios, algunos más atrevidos que otros, que hacia el final de la noche se acercaron por la foto y el autógrafo con una muy sonriente Schaffner, aka Dani Shivers. Al escucharla hubo un cambio de atmósfera, como sumergirse, como taparse un poco los oídos pero con algodón de azúcar. Fantasmagórico-sweet.

GENTE

La fauna asistente venía de todas partes. Algunos directo de la vecina Condesa, otros recién salidos de la oficina, y desde el zapatito de charol hasta el crepé a la Robert Smith, el lugar se atascó de algunos curiosos y una gran base de fans de Nilsson que, desde que salió a escena, coreaban sus canciones, hacían peticiones y le chiflaban sandeces. “Es ridículamente guapa” me dijo, de forma muy elegante, Emiliano, cuya tarea fue observarla desde todos sus ángulos, cosa que nos facilitaron mucho los amigos de ROCKETS al darnos un tiempo al final para subir al escenario. Yo, quieta en el backstage, detrás de la cortina negra de terciopelo vi el final del show a escondidas. Había una fila al frente de fans acérrimos, gritando, siguiendo los discretos bailes de Nilsson, quien, muy consciente de su belleza caucásica clásica, es muy sensual en el escenario, y al mismo tiempo, moderada. Traía una blusa amarrada a la cintura y en determinado momento se la quitó, hacía un calor del infierno. Más chiflidos. La primera parte del concierto la observé sentada hasta atrás del lugar, en una especie de lounge con sillones de vinilo cerca de las consolas. La sueca presentó cada una de sus canciones, y cuando covereó “You Always Hurt The One You Love” dijo que le aburrían las canciones de amor. Whatever, dijo, casi demasiado cool para sí misma, se acercó, dio play a su computadora e hipnotizó a la gente con su synth pop y su oscura voz. Nilsson hace sus tracks, escribe las letras, ha producido su música bajo su propia firma e incluso diseña sus propias portadas. No es la primera vez que se presenta en México y el lugar, pequeño pero atascado, lo dejó ver. ¡MOLLY, MOLLY, MOLLY…! gritaba un público muy emocionado, rogando por un encore, al que Nilsson accedió. Regresó con una canción más y su presentación terminó. El show organizado por ROCKETS! continuaba con Cristina Massieu y Badmoiselle Dj Set, pero ya no nos alcanzó la juventud, y emprendimos retirada. Una bandada de vampiros punks que derrochaban estilo se perdieron junto con nosotros hacia la deriva de la noche.

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