#National Geograffiti 9. La balada romántica o de Los Temerarios a Los Impacientes. #TodosAlBuchaca

Por Christopher Nilton Arredondo
@niltopher

…Y aunque ahorita lo que está pegando son las baladitas,

yo le tengo mucha fe a este Rock & Roll.

Alex Lora, “Correteando el Bolillo”

 

La música hispanoamericana ha tenido en un lugar de privilegio, desde comienzos del siglo pasado, a algún género o cantante que represente cierto tipo de producto cultural, que involucra tempos lentos, solistas de dulce voz y letras sobre el amor de pareja.

En el primer tercio del siglo XX fue el bolero, importación cubana, el que en México arrebató suspiros de amor y desamor; y cuando la cultura anglosajona cobró relevancia después de la Segunda Guerra Mundial, el rock & roll y luego del rock-pop obligaron al bolero (que en México ya se había combinado con ritmos, géneros e instrumentaciones autóctonas) a pasar la estafeta a la balada romántica.

La balada en español tuvo su auge durante los 70, tanto en España como en Latinoamérica. Y en los 80 y principios de los 90, paralelamente bandas de música con estética norteña y las bandas del recién aprobado “rock en tu idioma” se dieron a la tarea de proporcionar combustible amoroso a muchos corazones hispanoparlantes.

Pero, a pesar del éxito, ninguna de estas propuestas se dirigía propiamente a un público adolescente; se trataba más bien de la música para el público laboralmente productivo, juvenil con un pie en la adultez. Si el rock fue en Occidente la primera manifestación masiva de una música principalmente para jóvenes, en México vivió clandestinamente hasta que se institucionalizó en un ambiente de “Valores juveniles”. Hoy el rock-pop en el mundo es una institución más, aunque conserva la mayor parte de la credibilidad y la vitalidad que tuvo en su origen.

Impacientes

Volviendo al contexto del rock en tu idioma, a pesar de que los Caifanes en más de una ocasión le cantaron al amor con los mismos valores arcaicos que Bronco, Los Bukis o Los Temerarios (bandas en las que se confunde la balada pop con características de la música norteña), el rockero de finales de los 80 y principios de los 90 intuía una división clara entre las baladas norteñas y lo que era rock; ningún rockero que se preciara de serlo hubiera dado “el piporrazo” con Bronco (para eso estaba Tex-Tex, ¡chinga’o!).

El rockero de antaño tampoco se mostraba en público disfrutando joyas de la balada romántica, consideradas placeres culpables entre buena parte del auditorio por viejas y retrógradas. El único contexto en el que un fan de Café Tacvba y La Barranca hubiera aceptado esos manjares, era en medio de una decepción amorosa real; “La nave del olvido” cumpliría la función práctica de generar el contagio psíquico necesario para desahogar las penas.

La balada romántica, ante el rechazo de las juventudes, tuvo que transformarse para seguir vigente. Hoy, entre Los Daniels y Comisario Pantera, la balada suma más adeptos jóvenes que, por algún motivo, no ven desacuerdo entre aquélla y el rock-pop. Los Temerarios pueden parecernos música anticuada incluso en su mismo contexto, pero su balada ha permeado en el gusto de los adolescentes gracias a grupos como Los Impacientes, banda de Cuautitlán Izcalli enlistada en el cartel del Buchaca Fest.

Al igual que Los Temerarios, Los Impacientes son una agrupación de hermanos: Luis, Daniel y Felipe Jiménez. Como Gustavo Ángel, la voz aguda de Daniel Jiménez tiene la cantidad necesaria de dulzor para conmover, con su tempo lento y sus letras altamente sentimentales, a cualquier pecho enamorado. Las guitarras slight de Luis y Juan Manuel (incorporado al proyecto de los Jiménez) evocan un estilo norteño (indie/folk/country según Facebook) que entusiasmaría a baladistas, norteños y cuarentones nostálgicos, a pesar del feedback típico del rock.

El Buchaca Fest, ahora Buchaca Music, del cual hablé en una entrega anterior, se presenta como una oportunidad para tomar el espacio público del Estado de México (acostumbrado a las bandas norteñas y al áspero rock urbano) y convertirlo en un punto de diversidad contracultural. Los Impacientes, como banda local, se nos presentan como la encarnación de esa misma diversidad: una banda de rock-pop emergente y con aceptación de los jóvenes, cuya carta de presentación es la nostalgia de la balada romántica, fusionada con la música norteña. Esta oportunidad hubiera sido impensable hace 20 años para un rockero del EdoMex que se lanzara a un festival encabezado por El Tri.

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