#NationalGeograffiti 20: Alicia nos invita a jugar con bloques para armar (reseña del documental Alicia más allá del abismo, de Abril Schmucler)

Por Christopher Nilton Arredondo
@niltopher

Primer bloque: la cultura

Es difícil vivir o trabajar en el D.F., y no conocer aunque sea de oídas el Foro Alicia. Referente de la escena underground en México, de la cultura autogestiva y de los espacios juveniles en la capital, el Alicia ha captado la atención de Abril Schmucler, que es visitante asidua del Multiforo desde hace 15 años. La directora ha resaltado lo polifacético de este espacio en su documental, Alicia más allá del abismo, en el que podemos experimentar diversos géneros musicales: blues, rock, punk, rockabilly, etcétera.

Al Alicia se le asocia comúnmente con expresiones culturales marginales, pero ¿qué tendrán de marginales los géneros populares que se presentan en el Alicia? La calidad de ejecución de muchas bandas que han desfilado por ahí es igual de buena (o de mala) que la de sus contrapartes en la radio comercial. Por ello, no creo que lo de marginal sea inherente a las bandas que pueden hallarse en el Alicia, sino que les es impuesto, sospecho, por un mercado y sus jugadores principales, que mientras vociferan a favor de la competencia en sectores manejados por las paraestatales (si Pemex o el IMSS se abrieran al capital privado y a la libre competencia, darían mejores servicios, dicen), condenan al subterráneo a las expresiones ajenas a su visión de mundo.

Por eso son vitales los espacios como el Alicia: porque tendría que haber mercado pa’ todos y todas las expresiones artísticas merecen buscar a su público. Y por eso es vital un trabajo fílmico que hable sobre Alicia misma.

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Segundo bloque: el filme

Mientras que el documental de 2004, Alicia en el subterráneo, dirigido por Alejandro Ramírez Corona, nos contaba una historia acumulativa a partir del surgimiento del Multiforo, pasando por los temas con los que lo vinculamos (identidades juveniles, fraternidad con el movimiento zapatista, espacio para la música emergente, etc.), Abril Schmucler nos pone imágenes que se apilan como bloques para armar y que uno puede montar y desmontar en el orden que el cerebro, el ojo y el corazón dicten. Los protagonistas de Más allá del abismo nos cuentan a pedazos cosas relevantes pero inconexas, mientras los vemos en planos fijos que duran a veces más de 10 segundos (estilo que contrasta con las imágenes encimadas, vertiginosas y coloridas de Alicia en el subterráneo). Los vemos chambeando, los vemos riendo, casi un documental de vida salvaje: Alicia al natural.

Rafael Catana, el narrador, se limita a darnos señas; si el filme fuera una ciudad por la que andamos de turistas, Catana no sería un peatón al que detenemos para pedirle indicaciones, sino una señal icónica entendible para todos, vengamos de donde vengamos. Mientras que el aspecto de Alicia en el subterráneo es como el de un libro de texto dividido por unidades, Más allá del abismo es un libro para recortar y pegar.

Pero ni Abril ni Marie Alicia González, editora del filme, omiten nada de lo que conocemos del Alicia; ahí están los sensacionales carteles, la diversidad musical, el compromiso social y la resistencia, tanto a las noticias lúgubres del país como a los embates de un gobierno capitalino huérfano de cultura.

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Tercer bloque: la política

“Si el Alicia sigue abierto es porque está en regla” responde tajante Abril a mi ingenua pregunta sobre la disposición del Multiforo a acatar las normas de la delegación Cuauhtémoc, a sabiendas del vacío legal sobre establecimientos culturales sin fines de lucro en el país. El Alicia ha encarado más de un intento de clausura básicamente por no ser un antro, o por no generar los ingresos que un antro genera.

Sabemos que el D.F. se está llenando de bares, restaurantes y viviendas de lujo y, por otro lado, vemos cómo peligran los espacios culturales. Para quien piense que es un mal exclusivo del rock y la cultura de masas, le conviene recordar el caso del Ballet Teatro del Espacio, en el que la mano de Consuelo Sáizar al frente de Conaculta, arremetió contra una expresión del arte canonizado.

Esta problemática también está plasmada en el documental: la cultura es un derecho, y hay que cuidarlo donde quiera que se nos presente.

Para empezar…

Abril Schmucler, contribuyendo a la apropiación de espacios para la cultura, está abierta a proyectar su filme donde haya a quien le interese proyectarlo. Por ahora, La Casa del Cine MX, en República de Uruguay #52 (Centro Histórico), lo proyectará en distintos horarios durante noviembre de 2015.

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