#NationalGeograffiti 33: De fusiones a fusiones, a propósito de De barro y maíz, de los Atemperados

Por Christopher Nilton Arredondo
@niltopher

Desde el año pasado que me hice de una copia del disco De barro y maíz, del grupo de multi instrumentistas los Atemperados, tenía el deseo de escribir una reseña del nuevo material. La tarea, sin embargo, presenta algunas complicaciones que serían más fáciles de resolver diciendo, “está bien chido, escúchenlo” y, ¡adiós, reseña! Con ese comentario queda sentada mi opinión sobre el disco que recomiendo ampliamente.

Por otra parte, Atemperados me da la oportunidad de hablar un poco sobre un tema que hace ya algunas décadas se planta como un elemento distintivo en el ámbito de la música popular; casi de la misma forma que en la poesía, para la que la presencia de metáforas es una condición sine qua non en la búsqueda de lectores especializados, la fusión de géneros musicales lleva tiempo siendo un aspecto que garantiza el interés de los consumidores de muy distintos ámbitos.

Si nos hemos perdido toda la música popular de Occidente en los últimos 60 años y luego llega alguien a hablarnos de fusión de géneros musicales, podemos imaginarnos como operación lógica dos extremos de este lazo; evocando una clase de química en la secundaria, podemos hablar de una fusión homogénea, en la que los aspectos característicos de los géneros fusionados se prestan al servicio de algo que, si no es nuevo, al menos dificulta la tarea de identificar un género y otro; en el otro extremo encontramos una fusión heterogénea, en la que son fácilmente identificables los aspectos de los géneros fusionados y, en muchos casos, se presentan como en un rondó, como tonadas de distintos géneros que se concatenan en una gran pieza.

Ambas formas de fusión tienen su alto grado de dificultad; sin embargo, creo que cuando los géneros a fusionar son géneros tendientes al desuso a causa de las costumbres del mercado discográfico, la segunda clase de fusión puede ser más interesante y arriesgada a la vez. En este rubro debemos enmarcar a los Atemperados.

La contraportada de su De barro y maíz muestra un cintillo que dice en inglés algo como “un cruce entre el son tradicional mexicano y aires barrocos”, leyenda que se queda muy corta para el material del disco. En el álbum hallaremos rock progresivo neerlandés, temas neobarrocos, cumbia, ska y folclor latinoamericano. Todos estos géneros se suceden en piezas que tienen prácticamente la misma estructura: dos piezas en una, un género sirve de introducción a otro en grabaciones en las que es fácil reconocer los elementos de la mezcla, pero que no aparecen insertados de manera forzada. Este detalle quizá sea el mayor regalo de la agrupación a su auditorio, encontrar notas y acordes que lleven fácilmente de un género a otro, demostrando que la música es música y punto, sin distinciones, categorías o fronteras.

Ejemplo de este caminar cómodamente entre los géneros es la primera pieza del disco, de una combinación arriesgada en la que una rola de la banda de progresivo, Focus, abre un son jarocho. Incluso, si se me permite divagar más de la cuenta, “In tochtli ical (El hogar del conejo)” nos muestra cómo el progresivo no es tan progresivo realmente; la pieza “House of King” cuenta con rasgueos francos de la guitarra de Jan Akkerman, muy de canciones folk-rock que nos permiten emparentarla con cualquier otra música popular con instrumentos de cuerda pulsada.

Recién veía un video casero de Frank Zappa, supuestamente de febrero del 93, en el que pone a The Chieftains, la banda de folclor irlandés, a tocar su música acompañados de Huun Huur Tu, músicos de Tuvá que interpretan canciones tradicionales mongolas con el distintivo canto gutural e instrumentos típicos. El resultado, que de regreso a nuestra “clasificación” de las fusiones, estaría en el extremo opuesto al de los Atemperados, es de una asombrosa naturalidad que bien podría confundirnos geográficamente y obligarnos a buscar Irlanda en territorio ruso.

Grupos que agitan la bandera de la fusión hay en todas partes, aunque sus mezclas no son siempre sorprendentes. Creo que lo más interesante de la fusión es pasar inadvertida y llegar por sorpresa de un momento a otro, no importa si se presenta como un instrumento inusual en un género conocido o si se presenta como un meddle al interior de una pieza más grande. Huelga llamar a los fans de la música fusionada y de los ritmos latinoamericanos a que le den una escuchada a De barro y maíz; creo que tiene altas probabilidades de gustarles mucho.

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