#NationalGeograffiti 5: El detalle de distinción en Metro Tacubaya

Por Christopher Nilton Arredondo
@niltopher

Con permisito de la escena emergente en cuanto a música popular se refiere, hoy quiero describir otro graffiti nacional: hace algunos meses los transbordos en la estación del Metro Tacubaya cobraron el aspecto de un laberíntico matadero: vallas de madera y pesados enrejados crean estrechos pasillos unidireccionales para que la gente no camine por donde no debe, con tal de llegar a una de las tres líneas del metro que se juntan en esa estación.

Si bien al usuario promedio le faltan tantas lecciones de modales que parece necesario una clase especial para caminar por las redes del Metro, estas barreras que apuntan en una sola dirección son un instrumento estorboso a horas de gran flujo de gente (Tacubaya de la línea 9 está enlistada dentro de las veinte estaciones con mayor afluencia).

Para transbordar a la línea 7 en Tacubaya hay que recorrer un pasillo de unos 4 metros de ancho aproximadamente, donde se pueden hacer tres carriles de gente (podrían ser cuatro, pero sería incómodo para personas de cintura amplia o gente que lleva bolsas a los costados). Este pasillo está delimitado por las ya mencionadas rejas custodiadas por policías, que evitan el caos de ir en sentido contrario por un pasillo paralelo que quizá esté menos congestionado.

Y aunque la escalera a mitad del andén dirección Barranca del muerto lleva precisamente al pasillo rumbo a la línea 7, causando que siempre haya gente que marcha en contraflujo para transbordar a las líneas 1 y 9, lo que yo veo como un error logístico, en realidad es una señal de pereza y mala educación del usuario, según las autoridades del Metro: esa gente que arriba a Tacubaya en dirección a Barranca no debe ir a contraflujo, sino seguir la corriente, rodear todas las vallas que separan un pasillo de otro hasta llegar al último acceso a andenes, donde puede dar vuelta (recorriendo el doble de distancia) y encaminarse por el pasillo correcto hacia sus ansiados transbordos.

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Hasta aquí todo normal; la forma más fácil de mostrar que las dependencias gubernamentales están trabajando es poniendo vallas, pintando muros o acomodando policías donde no estaban. Pero hace unos días noté cierto “detalle de distinción” en Tacubaya que me motivó a relatar el episodio: al final de ese pasillo estrecho rumbo a la línea 7, donde los que arriban en dirección Barranca marchan a contrapelo para evitar caminar doble, están los accesos en dirección El Rosario.

Actualmente, para llegar a ese andén, sólo hay dos accesos, dos escaleras aún más angostas, de 1.5 metros de ancho aprox., donde caben dos filas de gente. Pegado a este par de accesos, hasta hace poco había un entablado misterioso que ocultaba trabajos de remodelación y uno de ellos quedó terminado este mes: una bonita escalera eléctrica que don Jorge Gaviño Ambriz nos ofrece gracias al apoyo de los usuarios.

La escalera eléctrica beneficia a la gente que arriba a Tacubaya en dirección El Rosario… ahhh… Sip, queridos lectores, estaba exponiendo la estrechez de los accesos al andén, no las dificultades para salir del andén. La escalera eléctrica sube, para decepción de todos los que bajan por un espacio de 1.5 metros de ancho a partir de las 18:00, y que van de sus oficinas en la Cuauhtémoc o en la Benito Juárez a sus casas en Azcapotzalco, Tlalnepantla o Naucalpan. O sea, para decepción de un chingo de gente.

Ya en el andén de El Rosario, existe otra reja que impide a quien arriba a Tacubaya por los vagones centrales, usar otra salida que no sea una escalera ancha a mitad del andén. La escalera nueva que sube, por lo tanto, sólo sirve a la gente que arriba a Tacubaya en los vagones de los extremos.

El detalle distintivo del que hablaba arriba está en una lonita chula, que dice: “Con tu apoyo, escalera nueva”, letrero que es más fácil leer desde el pasillo que conduce a la línea 7, en dirección a El Rosario; desde ese pasillo puedo leer un letrero que no va dirigido a mí, porque si así fuera, esa escalera nueva bajaría en lugar de subir.

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Quien haya pensado que poner ese letrero era una buena idea para ganarse la gratitud del usuario a pesar de otras fallas en el servicio, sin duda es estúpido, sin criterio y poco empático; pero sospecho que no puede haber alguien tan tonto. Salvo lo de poco empático, creo que lo que hay detrás de una lona como esa, no es torpeza y cretinismo, sino mala fe.

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