No sólo Laika conquistó las estrellas. Aquí todos los perritos espaciales cosmonautas de la URSS

La idea general es que sólo un perro despegó de la Unión Soviética para ser el primer ser vivo, junto a algunas bacterias, que visitara el espacio exterior. Y algo hay de razón en la afirmación, el 3 de noviembre de 1957 la imaginación del mundo fue capturada por el despegue de la perra cosmonauta Laika fijando la fecha en la historia de la humanidad.

Sin embargo, como es de esperarse, bajo ninguna circunstancia fue el único perrito que visitó las estrellas y tampoco el primero en regresar vivo, pues Laika falleció tras 7 horas de vuelo por fallas en el sistema de oxígeno del Sputnik 2, cosa que se reveló en 1998.

Tal vez el título importante en esta carrera espacial perruna se lo lleva, en realidad, Belka y Strelka, que el 19 de agosto de 1960, en el Sputnik 5, pasaron un día completo en el espacio exterior para regresar sanos y salvos. Siendo así, este par, los primeros seres vivos en llegar a esas alturas y vivir para contarla.

Un dato simpático es que Strelka tuvo varios cachorros y uno de ellos fue regalado a los Kennedy que, a su vez, tuvo cachorros con un perro del presidente en esos momentos, lo que se tomó como uno de los “primeros romances de la Guerra Fría“.

No vamos a jugarle a cuento de hadas. Para ser un perro cosmonauta había que sufrir bastante. En primer lugar los perros seleccionados básicamente por su carácter y sexo, pues el traje estaba pensado para el sexo femenino de la especie. Después tenían que pasar, más o menos, 20 días en una caja para que se acostumbraran a la inmovilidad. Hay que comprender que las pruebas con perritos en la URSS no eran para que los animales pudieran hacer otra cosa más que sobrevivir, entonces vale la pena quitarle ese gesto romántico a la idea del perro piloto, y entenderlos como carne de cañón ladradora para ver si un ser humano podría resistir esas condiciones.

Recordemos que el programa espacial soviético que se centró en animales se llevó a cabo de, más o menos, 1951 y hasta 1966, y tampoco debemos olvidar que estos pioneros siempre fueron acompañados por otros representantes del mundo animal como conejos, ratones, ratas, plantas, microbios y demás ejemplares. Incluso mandaron a un perro callejero que se usó de sustituto pues uno de los perros entrenados escapó poco antes del despegue.

Poco a poco, y con la llegada de Yuri Gagarin y Neil Armstrong, la importancia de estos primeros viajeros fue perdiendo peso. Sin embargo, no podemos evitar nombrar a estos perritos espaciales cosmonautas de la URSS, todos bajo la sombra de Laika; muchos de los cuales murieron, pero también muchos que regresaron a casa para reintegrarse a su labor patriótica comunista.

Saludamos pues a la manada de la familia SPUTNIK: Dezik, Tsygan, Lisa, Ryzhik, Smelaya, Malyshka, Bolik, ZIB, Otvazhnaya, Snezhinka, Albina, Tsyganka, Damka, Krasavka, Bars, Lisichka, Dymka, Modnitsa, Kozyavka, Belka, Strelka, Pchyolka, Mushka, Chernushka, Zvyozdochka, Veterok y Ugolyok.

Un pequeño detalle triste antes de partir. En 1998, Oleg Gazenko, veterano científico de la URSS, declaró con respecto a los experimentos científicos con perros: “cuanto más tiempo pasa, más culpable me siento. No hemos aprendido nada desde aquella misión para justificar la muerte del perro…

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