#NoVotarOVotar. La incidencia de las instituciones más allá del voto

El 7 de junio se acerca peligrosamente. Para algunos es la fecha en que el sistema político recibirá nuestra merecida indiferencia, para otros es de nuevo la oportunidad de ejercer un derecho que no podemos darnos el lujo de perder. No Votar o Votar, cada ciudadano tiene una postura, o debiera tenerla. Frente a la gesta electoral y todos sus vicios, NoFM mantiene una postura crítica y asume su responsabilidad como medio de comunicación para mostrar parte del sentir de la sociedad que se cuestiona el funcionamiento de nuestro sistema partidista. Por ello, del 20 de abril al 5 de junio, publicaremos una columna diaria con la postura de distintos ciudadanos. No Votar O Votar, lo invitamos a participar en este debate.

La incidencia en las instituciones políticas más allá del voto

Por Armando Pliego
@dobbyloca

Primero, ofrezco una disculpa a la gente que colabora en NoFM por inicialmente haber rechazado la invitación a escribir sobre el tema. Creo que es necesario compartir distintas visiones para ayudar a construir alternativas más completas por las que la gente pueda optar en estos momentos coyunturales, donde no podemos vislumbrar el alcance de nuestras decisiones. Por ello hoy me sumo a este esfuerzo y les comparto mi opinión y experiencia personal respecto de las elecciones.

Quiero iniciar admitiendo que yo voy a anular mi voto. Iré a la casilla, tacharé toda la planilla, pondré una carta pequeña con mis opiniones sobre las elecciones entre la hoja, la doblaré y la meteré a la urna, con la esperanza que al desdoblarla los 4 funcionarios de casilla la lean y la compartan con los presentes. Quizás uno le tome una fotografía y la suba a redes, o quizás la comparta con su familia, o quizás sólo la tire a la basura.

¿Por qué anularé mi voto? Por las condiciones particulares de mi distrito. Vivo al sur-poniente de la ciudad de Puebla, en el distrito electoral federal 11. Aquí se concentra una gran cantidad de pobres, que desde hace décadas han sido explotados por el PRI y por Antorcha Campesina. Tal como en casi todo el país (salvo donde gobierna el PRD), los pobres siempre se los pelean el PRI y el PAN, y el distrito, que históricamente había sido un distrito priista, dejó de serlo con la llegada de Fox a la presidencia. Desde la LVIII legislatura el PAN ha ganado este distrito durante los últimos 15 años, sólo con la excepción de Natale, del PVEM, en la LXI legislatura.

Sé que lo más probable es que el PAN vuelva a ganar, ahora con Angélica Ramírez, operadora de Moreno Valle, el góber poblano, y difícilmente con mi voto podré hacer algo para cambiarlo. Por otra parte, no hay muchas alternativas en cuanto a preparación. La candidata del PRI-PVEM es una joven de 25 años que a inicios de la universidad aún “eEzkribiiA AzHii*! (fact) y, hasta hace algunos días, el de Nueva Alianza era un ex-futbolista del Puebla FC, que fue sustituido por otro cuadro no muy distinto. Tampoco hay candidatxs independientes por quién votar, cuando menos para apoyar a lxs pocxs que lograron registro. Votar por un “menos peor” es imposible, porque tal no existe. No aún.

Sin embargo las campañas no me han sido indiferentes; al contrario. Mi tarea ha sido platicar con mis conocidos del distrito para decirles quiénes están postulándose, pues mucha gente ni siquiera sabe quiénes son sus candidatxs. Por otra parte, me he dedicado a trabajar en el tema de movilidad: promoción de políticas públicas e infraestructura para peatones y ciclistas, y he llevado esta agenda -trabajada principalmente en la Ciudad de México por instituciones internacionales como el ITDP y distintas ONG’s y colectivos interesados en el tema- no sólo a quienes contienden en mi distrito (a la fecha he hablado con dos candidatas al respecto), sino a más distritos, incluso fuera de mi municipio.

La tarea de constituir una verdadera democracia no sólo trasciende las elecciones, sino que trasciende a los partidos. En la medida en que como sociedad civil podamos organizarnos, definir agendas, buscar actores dentro y fuera de nuestras demarcaciones geográficas que puedan ayudar, e impulsar estos esfuerzos de manera constante y no sólo en momentos coyunturales, podremos también sentar las bases para que, sin importar quiénes lleguen, su campo de acción se verá circunscrito a nuestras exigencias. Sin embargo, no es suficiente, y por eso también debemos considerar la posibilidad de ejercer no sólo el derecho a votar, sino a ser votadxs. En este sentido pienso en los ejemplos de Pedro Kumamoto en Guadalajara, o de Beto Merlo en Puebla, jóvenes valientes que decidieron ir por la vía independiente, y con todas las condiciones en contra, lograron su registro y ahora su nombre estará impreso en la boleta, con el permiso de miles de ciudadanos. Ningún partido puede decir lo mismo de sus candidatxs.

Claro que no todas las personas tienen la posibilidad de participar de esta manera actualmente. Si tenemos la capacidad de reunirnos con nuestrxs candidatxs, que actualmente se comportan como rockstars; si tenemos la capacidad de armar plataformas ciudadanas para lograr 6 mil firmas ciudadanas para solicitar un registro como candidatx ante el INE, es porque tenemos ciertos privilegios. La invitación es a reconocerlos y aprovecharlos para ser el contrapeso que las instituciones no tienen, y para suplir las deficiencias que los órganos autónomos sufren, tales como el INE, el IFAI, la SCJN, etc., por la propia partidización tras la elección de sus cabezas.

¿Votar o no votar? Depende de cada persona. Cada quién sabe cuáles son los factores que juegan en sus distritos, sus delegaciones, sus municipios y sus estados. Yo no puedo imponer mi opinión sin conocer las particularidades de cada caso. El fin no es el voto, sino liberar a nuestras instituciones, actualmente secuestradas por los partidos, y el voto será una de las muchas herramientas que habremos de usar en la tarea de rescatarlas.
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Armando Pliego Ishikawa (Puebla, Puebla, 1992). Estudiante de Comunicación y Ciencias Políticas y Administración Pública. Entusiasta del desarrollo y movilidad urbana. Colaborador en el Consejo Ciclista Poblano CADENA y en la Liga Peatonal.

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