#NoVotarOVotar. La puerta entreabierta

El 7 de junio se acerca peligrosamente. Para algunos es la fecha en que el sistema político recibirá nuestra merecida indiferencia, para otros es de nuevo la oportunidad de ejercer un derecho que no podemos darnos el lujo de perder. No Votar o Votar, cada ciudadano tiene una postura, o debiera tenerla. Frente a la gesta electoral y todos sus vicios, NoFM mantiene una postura crítica y asume su responsabilidad como medio de comunicación para mostrar parte del sentir de la sociedad que se cuestiona el funcionamiento de nuestro sistema partidista. Por ello, del 20 de abril al 5 de junio, publicaremos una columna diaria con la postura de distintos ciudadanos. No Votar O Votar, lo invitamos a participar en este debate.

La puerta entreabierta

Por Eder Suárez

 

La democracia no es una buena forma de gobierno si aquellos que le dan forma no tienen confianza en ella. Por años nuestra sociedad ha salido a votar con la firme convicción de su inutilidad. El gobierno robará como en cada sexenio, los diputados serán tan inútiles como siempre, los pobres seguirán siendo pobres. En su humilde sinceridad y acrítico cinismo, nuestra sociedad no espera obtener un cambio con su voto; pragmáticos por necesidad, ya sólo espera un beneficio inmediato.

Para muchos es un secreto a voces que el gobierno primero hace pobres y después les arroja migajas a cambio de votos. Todos lo saben, todos lo sabemos. Ésa es la verdad. En esta línea, todos acuden a las urnas sabiendo qué esperar. Votan por uno o por otro y el resultado será el mismo, porque, como ya lo saben, eso mismo es lo que esperaban. Ahí está la cínica humildad de muchos: “Papá gobierno nos mintió y nos trata mal, pero ya nos acostumbramos, ¿qué le vamos a hacer?” Esa es nuestra actual democracia.

Si la nuestra fuera una democracia real, el país habría explotado hace mucho. Unos dirían: “Nos prometieron esto y al final nos quitaron todo. Deshagámonos de este gobierno”. Pero no. Como intento remarcar, todos ya saben qué sucederá con cada gobierno, por eso el voto no cambió tras la fallida transición democrática del 2000.

A diferencia del 2006, el lamentable resultado del 2012 fue indudable; ya sea por el dinero invertido o la resignación de la gente. A dos años, el actual gobierno se mueve con relativa facilidad y basa su victoria en el ya conocido esquema: campañas hipócritas de un supuesto cambio dirigidas a una gran parte de la sociedad resignada a ver incumplidas las propuestas, que ante lo cual vuelve a repetir: ¿qué le vamos hacer? – Ellos no se engañan, ésa una traición anunciada.

Ese es el principal problema que hoy nos afecta, la desconfianza y validación de ese círculo vicioso mediante el voto.

Con todo, yo votaré este 2015 y votaré en el 2018. Votaré porque confió en la izquierda de este país. No por la “izquierda” que busca una silla acolchada en el gobierno, ni por una izquierda que se autoproclama salvadora de un país consciente de su miseria. Votaré por la izquierda que está en las calles, que forma asociaciones civiles, que promueve los derechos humanos, que tiene una mirada crítica y apuesta por convencer al resto de la sociedad para que se empodere y ejerza su derecho a esperar más de los gobernantes y de sí misma.

Lamentablemente, esa izquierda no estará en las urnas este año ni en el 2018, pero sí estará –espero- ahí para votar por aquéllos (o aquél…) que, fingiendo ser una verdadera opción de cambio, tendrán la obligación y necesidad de abrir las puertas a todos los movimientos ciudadanos, a toda esa fuerza de pensamiento crítico y capaz del verdadero cambio. De lo contrario ese voto, esa apuesta por el cambio, no se repetirá.

Para ese nuevo gobierno será impostergable la democratización de nuestra realidad a través de nuestra activa participación, porque eso es lo esperaremos todos aquellos que les demos una oportunidad.

Yo votaré por todos aquellos que, viendo la puerta entreabierta, la abrirán de par en par por sí mismos. El voto es nuestro caballo de Troya para derrumbar al viejo sistema.
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Eder Suárez (México, 1987). Eterno pasante de Letra Alemanas. Oficinista de medio pelo y escritor nocturno, le gustan las películas de superhéroes y las de Wim Wenders, las fiestas de cinco personas y los diálogos inteligentes. No tiene fotografías de estudio.

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