#NoVotarOVotar: Mi elección… o, “por qué no votaré en los comicios de junio”

El 7 de junio se acerca peligrosamente. Para algunos es la fecha en que el sistema político recibirá nuestra merecida indiferencia, para otros es de nuevo la oportunidad de ejercer un derecho que no podemos darnos el lujo de perder. No Votar o Votar, cada ciudadano tiene una postura, o debiera tenerla. Frente a la gesta electoral y todos sus vicios, NoFM mantiene una postura crítica y asume su responsabilidad como medio de comunicación para mostrar parte del sentir de la sociedad que se cuestiona el funcionamiento de nuestro sistema partidista. Por ello, del 20 de abril al 5 de junio, publicaremos una columna diaria con la postura de distintos ciudadanos. No Votar O Votar, lo invitamos a participar en este debate.

Mi elección… o, “por qué no votaré en los comicios de junio”

Por Rodrigo Bazán

Durante mucho años pelié con mis amigos de la vida cuando decían que no valía le pena votar. Me parecía irresponsable de su parte. Sentía que su actitud era acomodaticia, que estaba mal “oponerse” desde un cómodo sillón a un sistema que se había caído tres, seis, nueve, doce, quince, dieciocho, veintiún o veinticuatro años antes ‒cuando en el ’88 Salinas perdió las votaciones y nosotros la elección-; que había que cambiar las cosas usando los dispositivos dispuestos: credenciales del IFE, urnas de plasticartón semitransparente, tinta indeleble en el pulgar derecho, boletas numeradas, etc.

Fui observador en una elección, representante de partido otra y dos veces funcionario de casilla; estoy en paz sabiendo que participé, pero hoy ya no me siento rePresentado mediante este sistema y, en consecuencia:

1. No veo por qué es “bueno” “aprovechar” mi voto dándoselo al candidato que menos me disguste; me hace pensar en comer escogiendo una de tres cosas que no apetezco y enfermarme de inmediato.

2. Tampoco creo que anular mi voto (id est, ir hasta la casilla y escribir mi opinión en una boleta) sirva; usar su procedimiento supone mi aprobación implícita para que un diputado gane $74,000 mensuales aunque el período legislativo dure menos que la temporada de futbol, sea mucho peor espectáculo (que ya es decir) y derive en reformas como las del 2014.

3. Sé que abstenerme este año no cambiará el panorama político del país… y creo que tampoco lo haría al ejercer mi voto, de modo que si mostrar plenamente la ilegitimidad del sistema nos llevará tiempo, pero justo por eso hay que empezar cuanto antes.

Finalmente, me incomoda sujetarme a leyes diseñadas (durante el siglo XIX) para mi supuesto beneficio; a leyes e ideas que, como la ciudadanía, se me ha dicho además que son tristemente irrenunciables… yo hace mucho desperté de la globalización como un sueño y querría pensarme sólo habitante del planeta, nunca ciudadano del mundo; pero me descubro incapaz de sustraerme al Estado evadiendo impuestos, por ejemplo, pues la Universidad los retiene y entrega, negándome la oportunidad de ser un “mal ciudadano” e incumplir mi “deber hacia los demás y la Patria” [?!]. Sólo me queda entonces un espacio, y porque nadie puede obligarme a poner crucecitas en sus papeles, este 7 de junio festejaré el cumpleaños de mi hermana en vez de fingir que, todavía, México creo en ti

 

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Rodrigo Bazán nació en 1971. Ingresó a la Prepa en 1986 y participó en la huelga del CEU. Fue Consejero Técnico en al Facultad de Filosofía. Hizo un doctarado en el ColMex y hace once años es profesor en la Autónoma de Morelos.

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