#NoVotarOVotar: No sólo votar

El 7 de junio se acerca peligrosamente. Para algunos es la fecha en que el sistema político recibirá nuestra merecida indiferencia, para otros es de nuevo la oportunidad de ejercer un derecho que no podemos darnos el lujo de perder. No Votar o Votar, cada ciudadano tiene una postura, o debiera tenerla. Frente a la gesta electoral y todos sus vicios, NoFM mantiene una postura crítica y asume su responsabilidad como medio de comunicación para mostrar parte del sentir de la sociedad que se cuestiona el funcionamiento de nuestro sistema partidista. Por ello, del 20 de abril al 5 de junio, publicaremos una columna diaria con la postura de distintos ciudadanos. No Votar O Votar, lo invitamos a participar en este debate.

No sólo votar

Diana del Ángel
@espejodetierra

 

Durante mucho tiempo, me mantuve al margen de las elecciones pensando que de ese modo hacía patente mi crítica y deslegitimaba un proceso con el que no estaba de acuerdo. Lo cierto es que esa acción no pasó de ser una batalla estéril. Si bien hay un gran porcentaje de abstencionismo en los procesos electorales, también lo es que sólo una minoría representa una posición política, cuya articulación en un movimiento concreto se antoja poco menos que imposible. La gran mayoría de los abstemios lo son por pereza, desidia o franca indiferencia. Me queda claro que para cambiar las cosas tenemos que quitarle el poder a quienes lo detentan hoy en día, para construir un poder distinto, un poder al servicio del pueblo. Dadas las actuales circunstancias tenemos dos opciones: tomar el poder por las armas o por las urnas. Aun si ganáramos por las armas, no acabaríamos de escribir todo lo perdido; no es una opción.

Votar, pero no sólo votar, sino construir ciudadanía. Lo cual implica una serie de batallas no menos complejas que una guerra. Requiere estar dispuestos no sólo a asistir a la casilla el día fijado, sino ser parte activa de ejercicios como la contraloría ciudadana de los funcionarios públicos, estar dispuestos a ser parte de las instancias de administración pública, a gobernar y, esto es fundamental, a no aspirar a vivir de la política. El movimiento para tomar las estructuras existentes y ponerlas al servicio de la gente, no es una utopía menos válida que la de pensar que mediante un Congreso constituyente —cuya iniciativa es plausible, pero requiere de una larga lucha previa para ser posible— o una guerra de guerrillas lograremos derrocar al gobierno en turno. Si recordamos los cambios de gobierno significativos ocurridos en Latinoamérica, pienso en el caso concreto de Bolivia, se trataron de movimientos que triunfaron en las urnas, porque antes, mucho antes, triunfaron en las calles y en las movilizaciones. La reorganización de nuestro sistema político necesita no sólo de una papeleta, sino de formar parte activa de movimientos populares y campesinos de desobediencia civil. 

____

Diana del Ángel (ciudad de México) Maestra en Letras Mexicanas.  Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas. Pertenece al Taller de Poesía y Silencio. Colabora en el proyecto de la Enciclopedia de la Literatura en México.

 

Comments

comments