#NoVotarOVotar. Votar

El 7 de junio se acerca peligrosamente. Para algunos es la fecha en que el sistema político recibirá nuestra merecida indiferencia, para otros es de nuevo la oportunidad de ejercer un derecho que no podemos darnos el lujo de perder. No Votar o Votar, cada ciudadano tiene una postura, o debiera tenerla. Frente a la gesta electoral y todos sus vicios, NoFM mantiene una postura crítica y asume su responsabilidad como medio de comunicación para mostrar parte del sentir de la sociedad que se cuestiona el funcionamiento de nuestro sistema partidista. Por ello, del 20 de abril al 5 de junio, publicaremos una columna diaria con la postura de distintos ciudadanos. No Votar O Votar, lo invitamos a participar en este debate.

Votar

Por Gabriel Velázquez García
@GaboEnTuiter

Amigos, yo soy Gabriel Velázquez y vengo a invitarte a votar.

Antes de mentarme la madre, o cerrar está ventana, te invito a que lo consideres. He estado leyendo los artículos de opinión recientes, sobre el gran debate #NoVotarOVotar. Todos tenemos una postura, y cada cabeza es un mundo, imagínense desde ahí como está la cosa.

Una de las opiniones más recientes que he leído, y que causó más impacto en este texto es la de Tania Tagle, que me ha gustado mucho, pero trae un mensaje totalmente desesperanzado en cuanto al rumbo de este país. Y es que en realidad México no se va a componer el 8 de junio, un lunes cualquiera con resaca electoral, y después de un partido de la selección. No, esto no funciona así.

Repito, todos tenemos una postura diferente en cuanto a la votación: “ejercer tu derecho”, “tu obligación como ciudadano”, “Para que votar si nada va a cambiar”, “Elegir en secreto a quien me roba en público”… Somos muchos. El punto de este escrito radica en que, a pesar de todos estos pensamientos y por mucha vuelta que le demos a este asunto, el 7 de junio se da un proceso electoral, nos guste o no, nos enojemos o no, pataleemos y hagamos berrinche, eso sucederá.

Otra cuestión en este escrito es que somos la revolución de la máquinas. Yo estoy escribiendo y enviando a una nube intangible en Internet, y tú, en la comodidad de tu hogar lees esto. Por otro lado, en este preciso momento hay a escasos 300 metros de mi un mitin de un partido político, hay cerca de mil asistentes, de los cuales podría asegurar que más del 70% no cuentan con Internet en casa. Ellos no se enteran, ni se informan como supuestamente nosotros lo estamos haciendo; ellos siguen siendo acarreados, y mientras no solucionemos eso, ANULAR el voto, NO ASISTIR a votar e IMPEDIR EL PROCESO ELECTORAL se me hace de los actos menos consientes e injustos que un ciudadano al que “le importa el rumbo del país y el pueblo” puede cometer. Porque no conocemos ni el poder que tiene un voto, ni las propuestas, ni las personas, ni nada del proceso electoral… y lo más triste es que tampoco nos importa. Yo se que estamos hartos, pero hermano, la indiferencia es el cáncer.

Si nuestro descontento social con la “democracia” es en pro del pueblo menos informado, perdónenme amigos míos, pero desde ahí estamos cavando tumbas. Esa no es la solución. Y es que mantenerse en lucha, pelear por la libertad es algo que va más allá que odiar al opresor; somos nuestra propia cárcel. Yo quisiera ver a esos combatientes instruyendo, a esos maestros sembrando semilla. Porque la indiferencia a este proceso hace más daño que otra cosa.

Voten. Si fueron llamados a participar en el proceso, comprométanse. ¿Por qué los exhorto a todo esto? ¿Cómo me atrevo? ¡¡No me vean con esos ojos, tampoco estoy contento!!

Es sencillo: el proceso electoral se va a dar, quieran o no. Participen o no, anulen o no anulen… Es verdad: nadie está contento con lo que le está pasando a nuestro país, todos queremos justicia, a todos nos hiere… “Los desaparecidos nos faltan a todos”. Todos estamos sangrando por la misma herida, y no es diferente, más que para aquellos mejor acomodados, eso es cierto, ¡venga! Ni los problemas están en las urnas, ni las soluciones tampoco.

Pero el punto de mi pequeña opinión es que el país es un anafre de carbón al rojo vivo, y cualquiera que se atreva a postularse como candidato de algo hoy en día debe de tener unos huevos de toro para hacerlo, porque se está echando la soga al cuello. Al no asistir a votar, anularlo o incluso votar indiferentemente, estamos dando paso al fin de la esperanza, a lo que muere al final. A desentendernos de lo que está en nuestras manos cambiar; y no estoy diciendo que todo va a cambiar, que estos gobernantes serán los buenos, que no hay corruptos y que todo torna de arcoiris y flores con estas nuevas elecciones; estoy diciendo que con el mismo coraje con el que vemos desmoronarse el país, con ese mismo debemos levantarnos a exigirle al mequetrefe que quede en el poder un gobierno decente, justo y equitativo, exigir que cumpla con su deber, con las papeletas en la mano, y en ese momento no será pasivamente.

Yo los exhorto a votar, informarse, compartir información, informar al pueblo. A seguir resistiendo, no seamos pesimistas, tenemos el poder. No para evitar que las elecciones se den, si no para traer cortito de la soga al imbécil que traiga la banda presidencial, al imbécil que se siente en la cámara o en el senado a “representarnos”, porque yo personalmente como ciudadano de los Estados Unidos Mexicanos me comprometo con el que me está leyendo a exigir el cumplimiento de las propuestas por las que decidí votar. EL PAIS ESTÁ SANGRANDO Y LOS POSTULANTES AL PODER O LO SACAN ADELANTE O REPONEN TODO LO PERDIDO.

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Gabriel Isaí Velázquez García (Jilotepec, Toluca, México, 1990) Niño índigo. Gastrónomo. Estudiante de maestría en Educación Superior. Le gusta el Hip-Hop y la comunicación. Escritor y músico frustrado y analista de sobremesa.

 

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