Osorio Chong y el garrote del PRI

Por Mariana Favela

Se desbordan las calles y por unas horas el país es nuestro. Son 20 mil estudiantes que, credencial en mano, callan la soberbia de quienes los llamaron porros y acarreados. Caminan rumbo a Gobernación para entregar sus demandas: respeto a la educación pública de calidad, alto a la tecnificación de la educación y la democratización de la estructura de gobierno del Politécnico Nacional. En Gobernación los reciben con el show montado; hay un templete, equipo de sonido y cámaras de la principales televisoras. Sale el secretario al encuentro, toma el micrófono y da el mejor espectáculo de priísmo que se ha visto en años.

«Conozco sus demandas, denme media hora para resolverlas aquí mismo». Los aplausos ensordecen el ambiente hasta que una voz desde el movimiento responde; el Secretario de Gobernación miente, no puede conocer las demandas porque no se las han entregado. Es la multitud bajo el templete quien le exige leerlas en voz alta. Chong se queda con las ganas de terminar, en caliente, el capítulo más aclamado de la Rosa de Guadalupe politiquera, cuando se te aparece la Secretaría de Gobernación y en menos de media hora soluciona el problema; porque dicen que si tu zanahoria llega fría, el garrote es gratis.

Osorio Chong, el gran político, quien sólo unos días antes se refirió como una ‘excepción’ a la ejecución de 20 jóvenes por parte del ejército en el Estado de México, vaya excepción. El secretario de la mano tendida, el responsable de la política interna en un país donde el ejército, con ayuda de la policía y grupos paramilitares, hace menos de una semana en Ayotzinapa, Guerrero, disparó contra 150 estudiantes normalistas, mató a 6, hirió a 20 y ‘desapareció’ a 43. Entre los jóvenes asesinados está Julio César Fuentes Mondragón, a quien torturaron y desollaron.

¿Quién puede mirar en un país donde el ejército resguarda a los paramilitares mientras éstos le arranca los ojos y el rostro a un estudiante? Nadie, y eso es lo que buscan. Buscan cegarnos con su insoportable violencia. Que prefiramos mirar la mano tendida y el gesto amable de un gobierno asesino.

Los estudiantes en Ayotzinapa fueron masacrados y secuestrados por el gobierno en un evento donde juntaban dinero para viajar al Distrito Federal y participar en la marcha conmemorativa de la matanza del 2 de octubre. Díganle a ellos que la guerra sucia terminó, que hemos conquistado las libertades democráticas y que no tiene sentido manifestarse.

Hoy Chong dará respuesta a las demandas del Poli y probablemente rodará la cabeza de Yoloxóchitl como rodó la de Elba Esther, para que todo siga igual. Cabezas que cuelgan como medallas de su hipocresía. Pero de algo podemos estar seguras, de que así como mil veces mentirán, mil veces caerán sus mentiras.

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