Ozzy Osbourne: 70 años de pura locura y narices resistentes

En este pleno siglo XXI pocas cosas pueden sorprendernos tanto como que Ozzy Osbourne siga vivo. El hecho de que el príncipe de la tinieblas se las haya arreglado para llegar a los 70 años es un motivo de celebración para la humanidad. No sólo por seguir contando con el talento del rockero, sino porque nos da esperanza se sobrevivir a nuestros excesos. Y es que todas nuestras loqueras parecen juegos de niños en comparación de lo que ha hecho Ozzy Osbourne. Básicamente estamos hablando de al menos tres décadas de mucha fiesta y mucho salvajismo que han dejado un anecdotario sabroso.

Así es, podríamos decir que Ozzy ha hecho de todo. Algunos detalles de su vida son ampliamente conocidos, otros no tanto. Pero sin duda cada vez que recordamos las locuras de Osbourne, alzamos las cejas, reímos a carcajadas y nos congratulamos de compartir el mundo con un personaje de su talante. Para celebrar un año más de vida del metalero más grande de la historia, les dejamos 8 actos de locura de Ozzy Osbourne.

Ozzy y los animales alados

Conocida es la historia de Ozzy masticando la cabeza de un murciélago en el escenario. El animalillo fue aventado al escenario por un par de adolescentes en el público que quisieron provocar a Ozzy, y lo lograron. Menos conocida es la historia en que una paloma corrió la misma suerte que el muerciélago. Su esposa Sharon había planeado un acto de paz con unos ejecutivos de disquera hartos de la locura del metalero. Sharon le pasó la paloma a su esposo para que la liberara. Sin pensarlo demasiado, Ozzy, le arrancó la cabeza de una mordida y bañó en sangre a los ejecutivos.

Suerte semejante habían sufrido un par de gallinas unos años antes cuando la primera esposa del rockero le compró una granja. Una noche Ozzy irrumpió a balazos en el gallinero, tomó a la última gallina viva, le prendió fuego, y la lanzó al aire para rematarla de un tiro. Conclusión: a Ozzy no le gustan los animales alados.

Ozzy y el arte

Cualquier rockero puede destruir un cuarto de hotel. Pero no cualquiera puede convertirlo en arte. Y Ozzy no sólo lo hizo una vez, sino varias. Digamos que su afición por la cocaína lo volvía un poco inquieto en los cuartos de hotel, y le daba por redecorarlos. Memorable es su obra con sangre de un pequeño tiburón al que destazó en su cuarto de hotel. Y más memorable la que creó con su propia mierda, según testimonio de Tommy Lee.

Ozzy y su nariz

Mucho sabemos de la legendaria adicción de Ozzy a la cocaína. De hecho por ahí se sabe que hubo un tiempo en que Black Sabbath gastaba más dinero en coca que en sus discos. Pero no sabíamos que la fijación de Ozzy por su nariz llegaba a otros extremos. En uno de sus primeros shows, el rockero decidió usar o inhalar (no está muy claro) pintura morada indeleble, lo que lo dejó con la nariz decorada por meses. También es de mencionar la mítica competencia con Mötley Crüe que terminó con Ozzy inhalando una línea de hormigas, y lamiendo la orina de Vince Neil.

Ozzy y el vicario

En algún momento de la vida, a alguien se le ocurrió llevar a un vicario a la casa de Ozzy. Y evidentemente nada salió bien. Thelma, la primera esposa del rockero, ofreció al vicario un trozo de pastel que Ozzy había preparado con una buena cantidad de hachís afgano. El vicario se desmayó, y los Osbourne tuvieron que llevarlo a su casa en donde se echó un viaje de tres días. Hay que aceptar que esta en realidad no fue culpa de Ozzy.

Ozzy Osbourne

Ozzy y los autos

Múltiples son las historias de celebridades manejando alcoholizados. Eso no le pasó a Ozzy. Simple y sencillamente porque nunca estuvo lo suficientemente sobrio para pasar el examen de conducir. Después de intentarlo seis años consecutivos en los años 60, se rindió. El feliz descenlace de esta anécdota es que Ozzy obtuvo su licencia a los sesenta años, ya limpio y rehabilitado.

Ozzy y las alturas

Hubo una vez en que Ozzy estaba en un teleférico en Albuquerque, Nuevo México. De la nada el teleférico se detuvo y quedó suspendido en las alturas. El príncipe de las tinieblas desesperado, se salió por la ventana, trepó al techo y empezó a balancear el vagón. Cuando el teleférico reanudó su marcha, Ozzy no se bajó, sino levantó las manos imitando a un surfista. Por supuesto, el vagón se detuvo de nuevo hasta que Sharon convenció a Ozzy de meterse.

Ozzy y la muerte

Según sus propias palabras, Ozzy ha escapado de la muerte dos veces. En ambas ocasiones, un héroe anónimo lo trajo de vuelta. La primera vez sucedió cunado Ozzy estrelló un vehículo todo terreno y se fracturó varios huesos. Su chofer le dio primeros auxilios y logró que el rockero volviera tras dos minutos muerto. Tras el accidente, Ozzy estuvo ocho meses en coma. La segunda vez no sabemos cómo pasó, sólo sabemos que Ozzy le agradece a Sam haberlo arrancado de la muerte en dos ocasiones. Sólo podemos decir: mil gracias, Sam.

Ozzy y la vejez

Unos dirían que con el paso de los años, Ozzy se tranquilizaría. Pero no. Hace menos de una década, el rockero tuvo un escarceo más con los gerentes de un hotel. Y es que le faltaba un sueño por cumplir: arrojar una televisión desde la ventana de su cuarto. Con la complicidad de un miembro de su banda, Ozzy lanzó una pantalla de 50 pulgadas desde el noveno piso. Cuando la pantalla llegó al piso, sonó como una bomba, por lo que todas las alarmas del hotel se encendieron. Fue un sueño cumplido y una cuenta de 38 mil dólares.

Comments

comments