#PecesSueltos presenta: Arseny Mikhailovich Avraamov

“A Loose-Fish is fair game for anybody who can soonest catch it.” Moby Dick

Si la música se parece al mar, y lo habitamos todos, hay especies raras, que se ven poco y extraña vez son capturadas. Aquí surcamos las olas para hacerlos más evidentes.

Arseny Mikhailovich Avraamov

por Iván Cruz Osorio
@IvanCruzOsorio

Al referirnos a las vanguardias europeas de principios del siglo XX, usualmente, dirigimos la mirada a las artes visuales y la literatura. Sin embargo, en la música, a la par de los avances tecnológicos en las técnicas y soportes de grabación, comenzó una revolucionaria manera de entender, ejecutar, producir y grabar piezas musicales. Las vanguardias artísticas de la Unión Soviética como el Constructivismo dieron deslumbrantes ejemplos en la utilización de instrumentos inéditos para la composición musical, así como técnicas novedosas como el collage, el pastiche, los montajes de sonido, loops, apropiaciones con un fin social y político. También hay ejemplos notables de ingeniería musical como la creación de instrumentos como el que realizó Lev Serguéyevich Termén (1896-1993), quien inventó en 1919 uno de los primeros instrumentos electrónicos, el theremín. Este instrumento se volvió célebre en el rock pop mundial con la canción “Good Vibrations” (1966) de The Beach Boys.

Una de las grandes piezas musicales del Constructivismo fue la “Sinfonía de las sirenas de las fábricas” del compositor Arseny Mikhailovich Avraamov (1886-1944). Esta pieza fue compuesta en 1922 para celebrar el quinto aniversario de la Revolución de Octubre (1917). La pieza resulta delirante, ya que convergen sirenas de fábricas, de navíos, silbatos de tren, el claxon de automóviles, disparos de cañones y metralletas, campanadas, así como el uso del pastiche al tomar fragmentos de La Internacional, La Marsellesa, La Varsoviana y La Marcha Fúnebre, de Chopin. Interviene un coro integrado por gente del pueblo, sonidos ambiente, voces, gritos, diálogos, maquinaria, martillos, poleas,

El resultado es un montaje experimental alucinante, que emprende el reto colosal de interpretarse en vivo en sólo tres ocasiones en 1922 en la ciudad de Bakú y en 1923 en Moscú. La escena es digna de un monumento del arte desde el proletariado por el proletariado: decenas de personas coordinadas para reproducir las sirenas de fábricas, y sólo dirigidos con banderas de colores y disparos desde un techo. La pieza que tiene una duración de casi media hora deambula entre el llamado a la guerra, a la resistencia y la construcción de la dictadura del proletariado, además honra a los caídos por esta causa, celebra el liderazgo de Lenin, de los soldados y del pueblo. Avraamov creó una alegoría puntual del arte que se sumerge en la experimentación de sonidos, de montajes e involucra a la gente, al obrero, al soldado en la concepción de un sonido que es suyo, que lleva su ADN. El arte de vanguardia de los trabajadores.

Abraama

Avraamov fue un compositor, inventor, ingeniero, teórico y oráculo de la música porvenir, de tal forma teorizaba sobre la forma de convertir los números y las letras en sonido mediante técnicas tonales a partir de pianos preparados, mucho antes de los primeros sintetizadores. Asimismo buscaba la forma de grabar las voces de célebres hombres de su tiempo como Lenin y Vladimir Mayakovski para después reproducir como coros que interpretarían canciones con solo apretar un botón.

Desarrolló una notable técnica llamada Sonido Gráfico Ornamental que fusionaba representaciones gráficas en papel que eran reproducidas por ondas electromagnéticas.

Arseny Mikhailovich Avraamov murió el 19 mayo de 1944, tenía esposa y diez hijos que apenas podía sostener con trabajos irregulares y una pensión paupérrima, asediado por la persecución stalinista a intelectuales no alineados al realismo socialista. En un último esfuerzo crítico, le escribe a principios de 1944 una carta a Stalin para cambiar el Himno de la URSS y crear uno nuevo con la voz pregrabada de Mayakovski y reproducida en cintas.

Avraamov fue un visionario del sonido. Obsesionado con todo aquello pudiera darle una nota, una resonancia, un retumbo, un eco, un ruido que cambiara la concepción sobre lo que era una pieza musical. Un revolucionario del sonido en medio del mundanal ruido de la revolución.

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